EGOÍSTA

Mi Poeta sugerido: »Silvia Elena Regalado

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Huyo del hombre que vendió su sombra
por un montón de dólares. El mismo
que su inquina destila hasta el abismo,
malaje, miserable y malasombra.

Que cree en dios pero su catecismo
es belloncino de oro al que venera,
no sabe amar, ni encuentra quien le quiera,
perdió su dignidad en el bautismo.

Capaz de extraer vísceras al viento
es una sanguijuela. Y aunque duela
él no es el cuentista, que es el cuento
de un zapato que nunca llegó a suela.

Tan no humano es que escaso de altruismo
a la palabra escrúpulo no nombra,
solo si a él le interesa desescombra,
y único dios que adora es a sí mismo.
©donaciano bueno.

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MI POETA SUGERIDO: Silvia Elena Regalado

Silvia Elena Regalado

A mi hija

Si hija,
quisiera ser
la madre más normal del mundo
para vos.
Aunque me veas siempre
pateándole la cola
a mis sueños
corriendo
ensimismada
agotada
loca y feliz
a pesar de tanta angustia.
Mi sueño más dulcito
sos vos
y
quisiera fugarme
en esta mañana de trabajo
a saltar caballito tun-tun
tomada de tus manos
a plancharte el uniforme
darte la comidita calientita
dejarte en la puerta del colegio
y que me des un beso
y me digás hasta la tarde mamá
como la mayoría de las niñas
y yo te diga hasta la tarde mi amor
con la cotidianidad
de una mamá normal
en un día común
sin sentir hecho nudo
el corazón.

Conversación con Dios

I
Alguno que otro día
me amanece el deseo de invitarte un café
y abrazarme a la certeza con la que me nombraste para siempre.
Quiero escuchar como respira en vos el universo,
descubrirme en el milagro sin edad de tus pupilas.

Días en los que necesito darte gracias
por lo que me concediste infinito,
por la posibilidad de hacer y re-inventar
cada trozo de vida a mi propia semejanza o a la tuya,
Por la angustia y la fe en lo que anhelo,
por la alegría simple de los frutos.

Vos sabes que este amor mío renegó tanto de nombrarte.
Se ufanó de sí mismo,
evadiendo el diálogo cara a cara,
refugiándose en tu sustancia,
cumpliéndote en los principios
pero sin la humildad serena de aceptarte.

¿De qué he huido?
Si todo rumbo me devolvió tu aliento;
si toda libertad sin vos siempre fue cárcel.
Aquí estoy otra vez,
como emergiendo del útero materno:
confiándote mi vida,
abandonándome a tu ímpetu
despertando a tu amor
fundiéndome en tu nombre.
(Desnuda de mí)

II
No quiero buscarte en la derrota,
sostenerme en tu fuerza cuando flaqueo.
Yo quiero esta alegría limpia de intereses,
este nombre tuyo llenándome de flores,
ser parte de tu aliento si respiro.
No quiero que este amor sea una falacia teórica,
un acuerdo callado
mientras la vida me habla en voz alta,
mientras alguien me grita
y yo vuelvo la espalda.
¿Tendrá sentido amarte,
si soy una más en la tragedia humana?
¿Si me resigno al miedo y no asumo la vida
con la misma pasión que me heredaste?
¿ Si cargo con la culpas, si te pronuncio,
pero no me perdono?
¿Si etiqueto a los demás desde mi pequeñez
y no te descubro en ellos por tu grandeza?
No debes responderme.
Quiero ser tu respuesta.
(Desnuda de mí)

Nací con la lluvia

Nací con la lluvia
en el mes más apretado
de los temporales.
Yo que soy tierra
Fértil-desierta,
que guardo el fuego
y no lo dejo pasar de largo,
que me respiro,
que vuelo,
que soy el viento.
Yo, eterna tierra
verde palabra.
vine en la lluvia
broté de llantos
sentí el abrazo
tibio de un pozo
antes de ser
la luz
el aire.
Y quizá por eso
soy el designio
brutal del agua.
me precipito
hasta el estruendo
claro
silvestre
de la humedad.
(Desnuda de mí)

Florecer en vos

A veces he florecido sola
en una oscuridad
que abismó mis gemidos.
He florecido
en aguas y en desiertos
donde no hubo luz
para encender
el color de cada pétalo.

Amor
llevo a cuestas
un torrente de sol y clorofila
un grito ahogado
que enloquece
buscando la libertad
del estallido.

Quiero florecer en vos
brotarme de corolas
de olores y de mieles
ser una flor eterna
sobre tu tallo
verde.
(Desnuda de mí)

Desnudo

Yo
te quiero desnudo
intenso en tu paisaje
de paraíso mío
noche-día fundidos
fuego
estallando en mis manos.

Yo
me quiero desnuda
emergiendo del polen
líquida en tu lenguaje
de rosas subterráneas.

Venada de tu pasto
me quiero libre
y ávida.

Fuego

Desde que te cabalgo,
desde que me cabalgas
y la ansiedad de mi piel
y el reclamo de mi boca.
El incendio diseminado
y tu nombre
y tu voz resonando
y la humedad
y el sol
y el bosque
y el mar
y el universo dentro de mí
haciéndoseme lágrima,
risa,
dibujándome tus ojos
prendiéndome fuego
fuego
fuego…

que los demonios no me son ajenos
que el estado de posesión en el que habito
lo engendró un infierno
profundamente
humano.

La poesía

La poesía,
mientras más pública
es más íntima,
multiplica la complicidad
de otras intimidades.

Es un crimen

Es un crimen vestirte,
cubrirte con cristales.

Una inconsistencia, rociarte de
fragancias
ajenas a tu humedad de niña y
holocausto.

Totalmente imperdonable
no arrancarte perezas,
polvo,
andrajos
y contemplarte
desnuda
intacta
vital
palabra.

Dos poemas

I
Un buen libro
es como tú.
Podría pasarme
un domingo completo
leyéndote la piel
y amanecer el lunes
con la necesidad de volver
detenidamente
a leer
desde el principio.

II
Nunca dejes tu cuerpo
sobre la madrugada
No me tiendas tu sangre
como quien deja un lienzo
al descuido en la cama
No me insinues un bosque
un cielo horizontal
Mira que soy un cuerpo
Adentro de mi ropa
unos ríos fluyendo
sin desembocadura
sin playa donde estallar
oye que ríen mis duendes
que lloran mis princesas
que he perdido la brújula
entre tanto desierto
y aunque respire el frío
que hace casa en tu bosque
y me tiendas tu sangre
como un lienzo al descuido
después de todo el llanto
no sé como llegar.

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