NO SOY FANÁTICO, LO SIENTO

Raúl Zurita (poeta sugerido)

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Fanático no soy, que pleitesía
tan solo he de rendir a Dios o al Diablo,
al burro que rebuzna en el establo,
al niño que da saltos de alegría
mas nunca al que es retablo.

Que en eso de admirar siempre me abstengo,
se cuentan con los dedos de una mano,
-no miento cuando admito ser gusano-,
y a nadie a venerar yo me detengo,
ni pongo en primer plano.

Compréndanme, no soy fanático,
no mido a la persona por su pene,
lo mismo que no importa lo que tiene,
que a todos por igual les doy la mano
así que llueva o truene.

Admiro a aquel que el éxito acompaña
igual que al que fracasa yo valoro,
si logra atesorar algún tesoro
que, fruto del esfuerzo o de su maña,
la fe convierte en oro.

Que a nadie yo les subo a mis altares,
quizás solo se salve el hombre bueno,
cual dicen que Jesús de Nazareno,
reparte sus abrazos a millares
y al bien no pone freno.
©donaciano bueno

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Raúl Zurita

El ascenso del Pacífico

Se encumbró entonces el océano
y nuestras pupilas miraban el portento
sin todavía creerlo
Escuchamos de nuevo las rompientes, las
infinidades de islas
subiendo igual que estrellas sobre el cielo
Allí está el Pacífico hombre, allí, encima,
de nuestras cabezas
y no lo crees y tus ojos lloran
y no puedes entenderlo y tus ojos lloran
todos los que amamos son el mar

Todo lo que amamos es el mar
América es un mar con otro nombre.

Anteparaíso III (Fragmento)

Allá va la que fue mi amor, qué más podría decirle 
si ya ni mis gemidos conmueven 
a la que ayer arrastraba su espalda por las piedras.
Pero hasta las cenizas recuerdan cuando no era 
nadie y aún están los muros contra los que llorando 
aplastaba su cara mientras al verla 
la gente se decía “Vámonos por otro lado’
y hacían un recodo sólo para no pasar cerca de ella 
pero yo reparé en ti, 
sólo yo me compadecí de esos harapos 
y te limpié las llagas y te tapé, contigo hice agua 
de las piedras para que nos laváramos 
y el mismo cielo fue una fiesta cuando te regalé 
los vestidos más lindos para que la gente te respetára.

Ahora caminas por las calles como si nada de esto
hubiese en verdad sucedido
ofreciéndote al primero que pase
Pero yo no me olvido
de cuando hacían un recodo para no verte
y aun tiemblo de ira ante quienes riendo te decían
“ponte de espalda’ y tu espalda se hacía un camino
por donde pasaba la gente
Pero porque tampoco me olvido del color del pasto
cuando me querías ni del azul
del cielo acompañando tu vestido nuevo
perdonaré tus devaneos
Apartaré de ti mi rabia y rencor
y si te encuentro nuevamente, en ti me iré amando
incluso a tus malditos cabrones.

Cuando vuelvas a quererme
y arrepentida los recuerdos se te hayan hecho ácido
deshaciendo las cadenas de tu cuello
y corras emocionada a abrazarme
y Chile se ilumine y los pastos relumbren. 

El desierto de Atacama (III)

i. Los desiertos de atacama son azules

ii. Los desiertos de atacama no son azules ya ya dime
lo que quieras

iii. Los desiertos de atacama no son azules porque por
allá no voló el espíritu de J.Cristo que era un perdido

iv. Y si los desiertos de atacama fueran azules todavía
podrían ser el Oasis Chileno para que desde todos
los rincones de Chile contentos viesen flamear por
el aire las azules pampas de Desierto de Atacama

Guárdame en ti

Amor mío: guárdame entonces en ti
en los torrentes más secretos
que tus ríos levantan
y cuando ya de nosotros
sólo que de algo como una orilla
tenme también en ti
guárdame en ti como la interrogación
de las aguas que se marchan
Y luego: cuando las grandes aves se
derrumben y las nubes nos indiquen
que la vida se nos fue entre los dedos
guárdame todavía en ti
en la brizna de aire que aún ocupe tu voz
dura y remota
como los cauces glaciares en que la primavera desciende.

Diálogo de Chile

Verás un mar de piedras
Verás margaritas en el mar
Verás un Dios de hambre
Verás el hambre
Verás figuras como flores
Verás un desierto
Verás el mar en el desierto
Verás tu odio
Verás un país de sed
Verás acantilados de agua
Verás nombres en fuga
Verás la sed
Verás amores en fuga
Verás el poco amor
Verás flores como piedras
Verás sus ojos en fuga
Verás cumbres
Verás margaritas en las cumbres
Verás un día blanco
Verás que se va
Verás no ver
Y llorarás

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