YO NO SOY QUIEN SOY/

Jordi Virallonga Eguren (poeta sugerido)

* Todos los derechos de los poemas publicados pertenecen a sus respectivos autores.
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Yo no soy quien soy, nunca lo he sido,
nací para ser libre y soy esclavo,
viví colgando siempre de algún clavo,
haciendo siempre el tonto me he sentido,
y apenas reconozco si me lavo.

Intérprete no he sido de las flores,
seguir a los mejores no he sabido,
si quise despertar nunca he podido
hacerle caso omiso a los rencores,
y no encuentro razón de a qué he venido.

Espero quienes lean estos versos
entiendan que me encuentro contrariado,
no puedo comprender lo que ha pasado
que fueran los humanos tan perversos
pues nadie de mi sombra se ha apiadado.

Que vine un día a ver y yo no he visto
y vine para oír y no he escuchado,
presiento que haya estado anestesiado,
me dicen al hablar que soy muy listo,
que vaya a predicar hacia otro lado.

Me apresto a declarar que aquí renuncio,
renuncio a que me digan ser humano,
desprecio si me cogen de la mano
si, noble, esa palabra yo pronuncio
prefiero que la cambien por villano.
©donaciano bueno

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POETA SUGERIDO: Jordi Virallonga Eguren

Jordi Virallonga Eguren

Ejemplo

Se leyó a sí mismo
los versos que había escrito
y se negó, nunca más,
a recibirse.
Era un mal poeta,
pero un hombre extraordinario.

El centinela

Esperar, sufrir,
dar vueltas por la casa,
atender un regreso,
desear verdad y venganza,
cavar la bajeza.

Nada más puedo hacer
con todo esto que soy,
aun sabiendo que,
cuando tienes pavor,
la peor soledad
es la del centinela.

El delirio de Patrizia

Mira mis brazos, se cubren de neón,
abarcan la luz nocturna de los barrios y aeropuertos;
ese esparcimiento de órbitas tardas en peceras de cristal,
zona a zona,
planta a planta, la cometa de ascensores.

Mira mis ojos, todo lo ocupan
-más inmensos que el iris de la noche,
que la luz de la bahía resguardada de los puertos-,
derramados en la incógnita inicial del horizonte,
donde están los sueños todavía por crear.

Mira mi sexo,
mira su longitud cavernal
recibir la láctea dispersión de caminos boreales.
Mira mis piernas levantarse por encima de las patrias,
apuntalar la tierra, embovedar planetas,
también la lejanía ignorada,
de océano a océano,
piedra a piedra, el malecón de asfalto.

Mira mi huella pisar las calles,
sombrear la estela de los faros autónomos en los escaparates.
Mira mi pecho, imagina la nada impensable
y amnistía tu legítimo deseo.

Mira hombre mi ansiedad,
el húmedo filtro que atraviesa los cristales,
la perfecta distribución de las horas, las luces,
el sugestivo encaje de los vientos
y alza sobre mí
la dispuesta obscenidad de tu semblante.
Levántame los diciembres, el cristal vaporoso,
la línea suburbial donde acaba tu viaje.

No respondas al teléfono, es gerencia:
mira seis veces mi ropa,
acércame las sales, esa colonia agreste.

Déjame descansar y el mundo será nuestro,
también el baño de alto standing, estatura brutal,
y el dúplex de porcelana en que te espero.

Inocencia

No es el verdugo quien dicta ni atiende
los asuntos mundanos. Sólo hace su trabajo.
También el asesino que asesina,
la víctima que muere, los testigos
que atestiguan que sí, que no o quién sabe,
todos ellos, la gente que pasaba,
la prensa que pensaba, hacían su trabajo.

Mas no temáis. Ni ellos ni yo ni nadie
debemos responder ante la historia.
Si acaso el rey o dios, que son irresponsables,
paradigmas verbales del odio y de la gloria.

La razón de Mesalina

Amor y sexo van juntos,
sólo que uno se termina
mucho antes que el otro,
generalmente el amor,
de pura menopausia.

Los prácticos

Son divinos, simpáticos, flamantes,
polis sin sueldo, curas sin sotana,
simpáticos, escépticos con clase
que no beben ni fuman, se divorcian
o no, y se hacen ex de todo lo de antes;

pueden fletar deseos, no soñarlos,
infames que no pasan por infames,
porque la vida es dura y ellos son
aquellos que nos la hacen agradable.

Con los pies en la prensa, lo real,
de entre tanto indecente, inocentes,
patrimonios de la humanidad,
paganos bautizados, mas cristianos,
trajeados, polícromos, púbicos,
crianzas de agua, manzana y ensalada,
follandrines sin par de interés público,
profundan pensamientos, nuevas razas,
algo sobrio, sereno y muy profundo
que calman, con su calma de excesivas
realidades, el límite del mundo.

Errantes, bellos, nómadas de playa,
felices, fatigados laborables,
azules fascinantes, nobles de alma,
princesas sin principios pero llenas
de finales, princesas con principios
de grandes almacenes, sin fisuras;
son todos compañeros de camino,
son los héroes que esperan recompensa
pues la vida les debe un buen destino.
Ya no gritan Dios, Rey, Patria, Familia,
su coraje temático y garrido
es de naturaleza parecida
en todos ellos, seres competitivos,
pues son al fin y al cabo adversarios,
no mucho, hipotéticos amigos,
presuntamente amantes, padres, hijos,
continúan la especie, son como antes,
quizá mejores, oyen, hablan, dicen
y dicen, hablativos absolutos,
que toda opinión es respetable;
que una imagen vale más que mil palabras,
que ninguno está loco, está enfermo,
que todo tiene siempre un responsable
y siempre que no quede otro remedio.

También tienen minutos para sueños:
la paz, la tolerancia, el respeto;
eclécticos, modernos, no afamados,
no ansiosos, tolerantes, tan acordes:
respeto, no comparto pero imparto,-
me importo yo a mí conmigo porque
del mismo modo tú te a ti contigo
y ella le lo lará se sí consigo,
como es de suponer dentro de un orden,
o sea algo lógico y normal.

No se acuerdan ahora, pero saben,
no tienen opinión, pero la tienen,
no saben para qué, pero no paran.
¿Que quieren saber más? hacen gimnasia.
¿Que quieren trabajar? son consultores.
¿Que quieren aspirar? pues se autoaspiran,
y no juegan por ser los vencedores.

Arriesgarse es tirarse desde un puente,
subir ríos, bajar cimas, barrancos,
pantalones, correrse por teléfono,
nunca más ser pequeños, despreciados,
ni jóvenes ni viejos ni burgueses,
correctos, coherentes y equipados;
no feos, no chillones laborantes,
no imprescindibles, pero, desde luego,
irrepetibles sí, inimitables,
superinsuperables, sublimados,
sólo que con recato y compostura:
risas cortas, la cena y al teatro,
los amigos, dos copas con mesura,
luego al sofá de casa elucubrando:
sábado sabadete, i buena está
hoy mi señora, ya era hora, jodamos
sin perder demasiado la cabeza,
con los pies en el suelo y por detrás!

Intachables, maduros, parecidos,
aparentes, que compran mil fascículos
para arreglar enchufes, muebles viejos,
terminar con la gota de los grifos,
enseñar a sus hijos, comprenderlos,
prevenir lo interrupto, y por antojo,
el parto inesperado o el forúnculo
informático que tienen en el culo
(hacendosos, correctos, con sus ojos
rojos, los tres, buscando una salida)
de tanto estar sentados viendo el mundo.
Así que ya no hay que aprender la vida,
la compran comprendida en los quioscos.

En fin, que así es la vida y suenen los timbales,
con curas comunistas, demócratas tribales,
soldados pacifistas, personas reciclables,
fascistas abortistas, tiranos liberales,
café sin cafeína, agentes muy amables,
saciables muy promiscuas, ninfómanas vestales,
artistas de revista, amantes deplorables,
católicos budistas, pero no practicantes,
geniales futbolistas, azar justificable
y pías que repían y bombas que no maten
y nacen muchas niñas a morirse de hambre…

y en fin, que así es la vida, damas y caballeros,
no es verdad ni mentira,
tampoco del color con que la miran
ni la miro; tal témporas, tal mores,
tal culo así las témporas, morimos
por muy buenas razones.

Metafísica

Perdurará el vuelo, no las aves,
el fuego sin la guerra, la tierra
junto al agua, sin bien y sin maldad.

Las ideas cambiaron las calles, no el aire,
son una persiana flotando en el mar.
Lo que es, quieras o no, es lo que te espera.

Sobre la gloria

Habían de luchar hasta la muerte
y muchos la querían. Incendiaron
templos y bibliotecas y llenaron
valles, sentinas, plazas, de cadáveres.
Buscaban el prestigio y obtuvieron,
sólo algunos, anónimos honores
esparcidos a trozos en museos.

Poeta que persigues recompensas,
niega si puedes que en este lugar,
lejano de tertulias y congresos,
donde vienen los niños a fumar
y a mearse en capiteles y botellas,
se entierran, ignorados, cinco imperios.

Álbum

Mira qué piernas tienes, la lisura de tu cuello.
La vida te ha dejado ser bella todavía.
Aún te queda tiempo para más de una noche,
noches que no son un regalo,
que regalas a los amigos feos,
precoces pero tiernos, o a hombres
que te llamaron guapa y querían
estar contigo a solas una noche
como un verano entero.
Una noche tan sólo, y otra vez sola
tras otra soledad entre las piernas.
Da lo mismo, quizá es un mal comienzo,
saca el álbum, ¿dónde está el mechero?

Princesa de las fotos,
no volverás a contar tu vida a nadie.
Lejanas, irrompibles, testigos implacables
que a cientos de quilómetros del tiempo,
de cuando había risas y un paisaje,
siguen llevándote a las playas, los amigos,
la toalla de un hotel a mediados de noviembre.

Mira ésta, es invierno,
y unas hojas más allá la primavera
de otro año y los niños corriendo la alameda,
¿si nunca ibas a morirte,
qué risa entonces podía imaginarse
que nunca más volverías a ser ésa?

Aquí es verano. Éstas no, que no las vea nadie,
o da lo mismo,
también en esas calles la gente se encierra
con sombras que tampoco fueron suyas.

Ya siempre será así.
Seguirás tomando leche hasta que llegue
la vejez sin paliativos,
no la muerte a la que temes menos,
para dar a tus hijas una herencia de fotos que mostrar
a sus novios, a sus amigos nuevos
(por cierto, estás preciosa de perfil en la del puente),
y entiendan en tus ojos, los suyos,
que perder no es fracasar,
y que la victoria significa
estar sufriendo siempre
para no alcanzar verdad alguna;
que con su poco de amar, todo es vivir
irremediablemente.

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