BENDITO MAL SUEÑO

»Mi Poeta sugerido: Teresa Mateo

MI POEMA…de medio pelo Lee otros SONETOS

 

Soñé que en ese sueño me moría
y en esto desperté. No fue pa’ tanto.
Pensar que me llegué morir de espanto
y todo se esfumó. Cómo sería

que quise a dios pedirle un adelanto
del sueldo que creí que aun me debía.
Ocurrió porque el cielo oscurecía
y vi que se cerraba a cal y canto.

Hay veces que la vida es un mal sueño
para luego explotar, todo es mentira.
No te puedes fiar. Que de la ira

no es fácil retornar a estar risueño.
Ni hay tiempo que perder, cuando esto ocurra
procura disfrutar hasta que aburra.

Alárgalo tal cual el chicle alarga
y observas como crece y se recarga
gozando mientras ves que se espanzurra.
©donaciano bueno

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MI POETA SUGERIDO: Teresa Mateo

Teresa Mateo

SEÍSMO ERES TÚ

¡Dame tus dedos, acres
de olor a gasolina.
Esos dedos cerrados
que precintan la oscura
mercancía del vértigo!
Ernestina de Champourcín

Cabalgamos libertad
tras las dunas,
con las plantas de mis manos
buscando tu agua.
Cabalgamos libertad
sobre líneas imaginarias,
con los océanos de tu boca
empamando mi tierra.
Mi amazona vence a tu héroe.
Atroces caníbales los labios.
Y ladran los perros,
y bésame los arrecifes.
No me imagines mujer terrestre,
sirena varada
orillada en tu vientre.
Escríbeme secretos en la nuca,
siendo yo refugio,
siendo tú cénit.

HASTA CUÁNDO IBAS A SER BANCO RECIÉN PINTADO

Llevas el reloj de tu vida
con la mía atrasado,
es por eso que los trenes
que tienen mis dedos
se marchan antes de que aparezcas.
Me disparaste a quemarropa
siendo bala perdida,
es lo que tiene besar con los ojos cerrados
y quedarte a vivir soñando,
haciendo que mi sentido común
fuera el de tu tacto.
He intentado tantas veces encajar
en la silueta de tu cadáver,
pintada en el suelo,
solo para que me abraces,
que al final tanto frío me ha quemado.

Tan solo me queda arrancarme
tus puntos suspensivos del corazón
y que sea la primavera la que me sangre.

Quién me iba a decir
que a una herida tan
profunda sólo le hacía
falta un punto.

El final.

TARGELIÓN

Acabemos con esto de una vez.
Puedes pasar esta tarde a recoger tus cosas,
yo fingiré que estoy bien.
Tu cajón ya está vacío.
Vacío aguijón,
vacío sístole sin diástole.
Te olvidarás de algunos calcetines
y del cepillo de dientes.
Dónde meter tanto vacío.
Vacío invasor,
vacío arpón mata-sirenas,
plaga bíblica, este vacío.
Tú fingirás qué estás bien,
te ayudaré a colocar as cajas en el maletero,
como quien se muda
antes de que llegue el desierto,
como quien es capaz de suicidarse
antes de entregarse al enemigo.
Vacío.
Acabemos con esto de una vez.
Me morderé las ganas de besarte
saboreando el polvo como única posibilidad
ante la violencia de tu sonrisa
y la torpeza de mis tanques.
Nos aseguraremos de que no queda nada.
No hay nada,
ojalá no hubiera nada.
Acabemos con esto de una vez,
que he perdido la cabeza
y no sé dónde colocarme el pelo.

ERES UN MONTÓN DE POEMAS DE AMOR Y UNA CANCIÓN CUALQUIERA

Estoy escuchando la canción
tu canción,
una canción,
podría ser cualquier canción,
como esta noche, una noche cualquiera
en la que se me ha clavado
la espina de tu recuerdo entre los dientes
convirtiéndome en todas esas ganas
de abrir el frasco de la mermelada de fresa.
No hay kilómetros suficientes para medir
la distancia desde este punto hasta tu punto,
la mido con el espacio sobrante
de entre mis dedos desde que tú no,
y qué lejos
y qué lento el tiempo,
se me ha ido de las manos sin despedirse,
ahora permanece en la arena
de una playa desierta sin huellas.
Sabes a huida y sólo me has dejado relojes de cal.
Estoy escuchando la canción,
tu canción,
una canción,
podría ser cualquier canción,
como esta noche, una noche cualquiera
en la que pienso que qué hija de puta toda la historia de la música.

MI ANIMAL

Porque el amor anhela su sepulcro en la carne;
quiere dormir su muerte al calor, sin olvido,
al arrullo tenaz que la sangre murmura
mientras la eternidad late en la vida, insomne.
ROSA CHACEL

Me he mirado a la cara
y he desarmado al sentido.
Mi animal tiene hambre.
Mastica los recuerdos
de un pasado que no existe.
He saltado por la ventana
que se abre cuando se cierra una puerta.
Mi animal tiene hambre.
Devora esquinas de mares,
tú despides calor y con adioses
me dejas tiritando
dentro de la recámara
como si no fuese yo arma de fuego,
como si no fuese yo pólvora negra,
cápsula fulminante.
Tengo la boca llena de tierra de por medio.
Chirrían mis dientes que son las balas.
Se me caen de los bolsillos
y los meto debajo de la almohada.
Mi animal tiene hambre
de noches arrasadas por incendios,
de estepas y caballos,
de sol de media noche

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