A UNA INSIGNIFICANTE MOTA

Magda Portal (poeta sugerido)

EL POEMA Lee otros poemas SURREALISTAS

 

Triste y sola en el fondo de una armario
una mota escondida y solitaria
va a la espera que acabe su mal fario
descontando una fecha al calendario
elevando a su dios una plegaria.

Nadie sabe que sufre y que está triste,
nadie acude a brindar su cumpleaños,
es consciente que al resto ella no existe
sin embargo a penar no se resiste
pues no entiende de amor ni desengaños.

Ni siquiera ella espera que la escoba
le restregue al barrer una caricia,
como escucha disfrutan si se roba,
agarrada que está a esa caoba
no ha logrado probar una delicia.

Y hoy se encuentra al final sin la esperanza,
repasando su estancia perentoria,
sin virtudes poner en la balanza,
ni gozar al bailar en esa danza,
sin que nadie conozca de su historia.
©donaciano bueno

Todos somos poco más que una mota Clic para tuitear
¿Conoces a Magda Portal? Lee/escucha algunos poemas suyos

Magda Portal

Vidrios de amor

Frente a la Vida recojo este grito desgarrado,
ancha ola que se estrella en
la playa de mi corazón
no tengo procedencia
amo la Tierra
porque vengo del seno de la Tierra,
pero tengo los brazos
tendidos al Mar
el sol castiga mis espaldas
y la sonrisa de la mafiana
tiene besos salobres
abre sus rejas la ciudad  para los esclavos del hambre
donde el hombre tatuado de tristeza muerde el pan cotidiano:
‘todos los días son iguales’
gran argolla
ojos de ajusticiado
manos que arañan las ideas oscuras,
nubes alegres,
alegría del campo
alegría del cielo
alegría del Mar
Alegría -vidrios rotos- las lágrimas
quiebran en arcoiris el paisaje
persignado de amor
con la pequeña cruz a cuestas
hombre esclavo -pequeño hijo de la Tierra
donde todo es prestado
hasta la luz que ríe
sobre su frente condenada.

Liberación

Un día seré libre, aún más libre que el viento,
será claro mi canto de audaz liberación
y hasta me habré librado de este remordimiento
secreto que me hunde su astilla al corazón.
Un día seré libre con los brazos abiertos,
con los ojos abiertos y limpios frente al sol,
el Miedo y el Recuerdo no estarán encubiertos
y agazapados para desgarrarme mejor.
Un día seré libre… Seré libre presiento,
con una gran sonrisa a flor de corazón,
con una gran sonrisa como no tengo hoy.
Y ya no habrá la sombra de mi remordimiento,
el cobarde silencio que merma mi emoción.
Un día habré logrado la verdad de mi Yo!

11

El gran ruido del mar estrellándose en las paredes de mi cráneo
En cuyos frontales golpea la idea
De las más libre libertad
Para extender mis manos afiladas y firmes
A los muros cerrados de la muerte
Alegre capacidad de los sentidos
para desamarrarse de las costas de amor
y salir sobre los mares desconocidos
a los puertos sin nombre
Tendidos hasta tocar las paredes de piedra de la muerte

Ciega

Como un Lázaro
envuelta en vahos cálidos
rasgada su mortaja de silencio

Pero más tarde habrá perdido toda su sonoridad
—en el ruido de las grandes ciudades
en la angustia de los puertos atravesados de promesas
y en el afán multicolor de
los barcos dejados a prisa—

Mas su eco —hebra de seda suave—
atara el corazón al pensamiento
para establecer la corriente del
Recuerdo

Pero llegaste


para quien mis brazos
se abrieron en cruz
y las arañas del sueño tejieron
la seda infinita de la amnesia


conquistador ilusionado
de mis tribus salvajes de tristeza
donde llevaste la religión de una
alegría nueva como los aeroplanos
sobre las selvas vírgenes

Hoy el traje de nuestras almas
es el arcoíris de la sonrisa

III

Late en mi corazón una madre y me ahoga
ronronea su voz sin voz
empujándome los huesos

Frialdad de mis manos inconexas
para palpar calor

Háblame
está naciendo una raíz extraña

Háblame
pero no quiero que renazca.

pág. anterior
siguiente