EL MUNDO EN QUE YO VIVO NO ME GUSTA/

Carmen Cecilia Morales (poeta sugerido)

* Todos los derechos de los poemas publicados pertenecen a sus respectivos autores.
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El mundo en que yo vivo no me gusta
pues lleno está de sierpes y alimañas,
que tratan de joderte con sus mañas
escasos de piedad. Y a mi me asusta

y obligan a ponerme una coraza
tratando de evitar que alguien me envista
pues suelen confundir con un turista
que corre ante los toros de una plaza.

Tratando de evitar los alacranes
que quieren inyectarme su veneno,
mostrando como van su lado bueno
tratando de joder con sus desmanes.

Que, amigo, el mundo no es lo que parece
si ves en superficie lo que flota,
tú no eres nada más que otra pelota
a la que han de joder. No se merece

que sigas engañándote tú mismo
y esperes que el que pasa te socorra
si puede ha de robarte hasta la gorra
queriéndote joder. Y es que el abismo

se asoma a cada paso por tu lado,
no puedes confiar y estar seguro
pues nadie va a sacarte del apuro
así que ya te tenga acostumbrado.

Los hombres son mezquinos y se venden
por poco más de un plato de lentejas,
si dejas te deshacen cual madejas,
pues siempre ocultarán lo que pretenden.
©donaciano bueno

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POETA SUGERIDO: Carmen Cecilia Morales

Carmen Cecilia Morales

PORQUE MI BOCA TIENE MEMORIA

Soy como las estrellas errantes
navegando en mares de nubes
y luego se lanzan
para entregar su fulgor
a la gratitud de las arenas.

Me agito entre vientos,
troto en alfombras invisibles
con mi vientre repleto de semillas.

Estoy llena de preguntas
y no entiendo las razones
del ángel que anuncia la hora de nacer
sin esperar unos años
para gorjear mi nombre en tu tiempo.

Sé que no es posible
suspender la secuencia de las horas,
detener el ardor de las estrellas
amontonándose entre mis piernas
donde tu cuerpo desnudo revienta
con la firmeza del árbol.

Es ahí donde te das cuenta
que absorbí la euforia de tus hojas
y me arrebatan las ganas de tenerte…
Porque mi boca tiene memoria,
porque mi boca no olvida
que el pájaro lunar me besó
antes de aletear entre heliconias,
antes de encaramarse
en el palo más alto del cielo
donde se otea la calma de las arañas,
ovillando la noche
y el relente del vino blanco
embriaga las hierbas
mientras gorjeas la madrugada
sobre la estampida de las sombras.

YA LOS BUITRES SE ALIMENTAN DE FLORES

El trote del viento
trae los rugidos del manantial
goteando en el mar
y fusionándose con licores
de frutas fermentadas.
El estiércol del mundo
asedia los costados
de una playa enardecida
que se resiste a devorar
lémures exiliados
de los rituales del hombre.

El pan dorado del crepúsculo
es el único manjar
de los lirios blancos
que retoñan
sobre los azulados pabellones.

Los buitres han ingerido
la sapiencia del búho
y olvidaron el sabor de la carroña,
maleza emergiendo
en el bosque de mandrágoras.
Ya los buitres
se alimentan de flores.

SE BUSCA UN POETA

Se busca un poeta.
Yo lo vi cruzar
un torrente de primavera
cuando el sol aparecía
en el cénit del horizonte.
Se busca un poeta
en el vuelo del halcón
que desciende
desde la cumbre de la montaña,
alucinado por la puesta de sol verde
que en un parpadeo desaparece.

Se busca un poeta
en la travesía fantástica
de la monarca,
en el aroma exquisito
de la flor de luna.
Se busca un poeta
en el ímpetu de las olas
que flagelan los acantilados
cuando las detienen,
en los hilos del arpa enamorada
que tiemblan
con el roce de los dedos.

Yo lo vi solitario,
envuelto en el denso velo de la niebla,
en el corazón del bosque
descubriendo pigmentos
entre raíces, bayas,
hojas y maderas.
Lo vi con un pincel en la mano
esperando
a la estrella dorada de Oriente.
De La danza de los dedos.

En el instante del crepúsculo

En el instante del crepúsculo
cuando tu luz ilumina
las franjas altas de mi éter
has sembrado en mis colinas
tus geranios rojos.
Sé que tienes grabada
la fragancia
de los jazmines
que nacieron
en mi huerta.
Has buscado con avidez
al pájaro que canta
en mi follaje,
tu memoria ha retenido
su melodía.
El olor de los juncos
que pueblan tu bosque
ha impregnado
este rincón de la tarde,
donde solo se escucha
te amo, te amo,
donde solo se escucha
el tum tum
de dos tambores escondidos.

Pelícano

Pelícano
Tu pecho abierto
de pelícano
me ofrece
el corazón,
la sangre
que vivifica
mi alma,
el agua de mar dulce
que bebo a diario.

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