ESTATUA DE SAL

Juana Borrero(Poeta sugerido)

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Del tiempo que ha pasado no me acuerdo,
no sé nada, no existe ya constancia,
se encuentra desnortado en su vagancia
mandando a pasear a su recuerdo.
Ya existe una distancia.

Que aquello que se fue ya se ha perdido,
y aquello que se pierde y no aparece
ni avanza, retrocede, pues fenece
y da por enterrado en el olvido.
Solo es lo que acontece.

No sirve de que aun quede en la memoria,
lo mismo es lo que resta de un rasguño,
un golpe que te han dado con un puño
que pasa a formar parte de tu historia
lo mismo que el terruño.

El tiempo es como un vaso de agua lleno
que tomas como dote cuando naces
los sorbos que tú das son muy fugaces,
y el agua más escaso, más obsceno,
sus ansias más voraces.

Por mucho que lo intentes el pasado,
igual que hace en el fuego una pavesa,
se esfuma cuando ve no te interesa
haciendo mutis foro hacia otro lado
como hace una traviesa.

Volver la vista atrás como hizo Lot
volver la vista atrás, no trae a cuenta,
que huir por el temor a la tormenta
urdiéndole al pasado un buen complot
con sal no te alimenta.
©donaciano bueno

*Huyó de Sodoma antes de su destrucción, avisado por ángeles de Yahveh. La mujer de Lot ―de nombre Edith―​ al darse la vuelta (desobedeciendo el mandato de Yahveh) se convirtió en estatua de sal, en castigo divino por su curiosidad, quedando ahí mientras el resto de su familia abandonaba el lugar.

POETA SUGERIDO: Juana Borrero

Juana Borrero

APOLO

Marmóreo, altivo, refulgente y bello,
corona de su rostro la dulzura,
cayendo en torno de su frente pura
en ondulados rizos sus cabellos.

Al enlazar mis brazos a su cuello
y al estrechar su espléndida hermosura,
anhelante de dicha y de ventura
la blanca frente con mis labios sello.

Contra su pecho inmóvil, apretada
adoré su belleza indiferente,
y al quererla animar, desesperada,
llevada por mi amante desvarío,
dejé mil besos de ternura ardiente
allí apagados sobre el mármol frío.

CREPUSCULAR

Todo es quietud y paz… En la penumbra
se respira el olor de los jazmines,
y, más allá, sobre el cristal del río
se escucha el aleteo de los cisnes
que, como grupo de nevadas flores,
resbalan por la tersa superficie.
Los oscuros murciélagos resurgen
de sus mil ignorados escondites,
y vueltas mil, y caprichosos giros
por la tranquila atmósfera describen;
o vuelan luego rastreando el suelo,
rozando apenas con sus alas grises
del agrio cardo el amarillo pétalo,
de humilde malva la corola virgen.

ULTIMA RIMA

He soñado en mis lúgubres noches
en mis noches tristes de penas y lágrimas,
con un beso de amor imposible,
sin sed y sin fuego, sin fiebre y sin ansias.

Yo no quiero que el deleite que enerva,
el deleite jadeante que abraza,
y me acusan de hastío infinito
los labios sensuales que besan y manchan.

¡Oh mi amado! ¡Mi amado imposible!
Mi novio soñado de dulce mirada,
cuando tu con tus labios me beses
bésame sin fuego, sin fiebre y sin ansias.

¡Dame el beso en mis noches,
en mis noches tristes de penas y lágrimas,
que me deje una estrella en los labios
y un tenue perfume de nardo en el alma!.

REVE

Su voz debe ser dulce y persuasiva
y soñadora y triste su mirada…
debe tener la frente pensativa
por un halo de ensueños circundada.

Su alma genial, cual pálida cautiva
de un astro esplendoroso desterrada,
sueña con una nube fugitiva
y con el traje de crespón de un hada.

Cuando la ronda azul de los delirios
disipa sus nostálgicos martirios
borrando del pesar la obscura huella,
él se acuerda en la noche silenciosa
de aquella virgencita misteriosa
que dejó abandonada en una estrella.

ÍNTIMA

¿Quieres sondear la noche de mi espíritu?
Allá en el fondo oscuro de mi alma
hay un lugar donde jamás penetra
la clara luz del sol de la esperanza.
¡Pero no me preguntes lo que duerme
bajo el sudario de la sombra muda…;
detente allí junto al abismo y llora
como se llora al borde de las tumbas!

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