LAS INDECISIONES

Gloria Gervitz (poeta sugerido)

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Resulta que yo escribo por si acaso
me inhibo ante la duda,
-que aquí le decisión la pintan cruda-
tratando de evitar cualquier fracaso,
si entiendo que es verdad cambio de muda.

Pues dicen debo dar el primer paso
y yo a eso me resisto,
respeto es lo que tengo a lo imprevisto,
que en eso del dudar siempre me abraso,
patente debe ser que no soy listo.

Que un día di un mal paso y se rieron
al ver me había caído,
y hoy sigo hasta el momento resentido,
dudando, es la verdad, por qué lo hicieron,
tratando aun de curarme el salpullido.

Pues viva, no mantengo mientras vivo
ninguna iniciativa.
Si observo que me voy a la deriva
poder cambiar el rumbo no concibo,
no existe una razón que sobreviva.

Que soy un tipo así de inconsistente,
acaso un ser inane,
un ente que no arriesga pierda o gane,
dejándose arrastrar por la corriente
y evita el se amilane.
©donaciano bueno

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Gloria Gervitz

Premio Internacional de Poesía Pablo Neruda 2019

Fragmento de ventana (Fragmentos)

Ahora estoy en un paisaje de zenzontles
Cada vez estoy más cerca
Cuando posea esa inmensidad
apenas tendré fuerza para despertar en la brevedad
de la muerte 
La luz golpea el aire. Estamos donde los colores
se abren
Son días largos y apretados como la migraña 
Y todo se repite 
Los árboles desamarrados 
La noche se deshace
¿Y después?
Lo único verdadero es el reflejo del sueño que trato
de fracturar
pero que ni siquiera me atrevo a soñar 
continuo plagio de mí misma 
Y el lugar del encuentro es sólo tiempo. Todo no es
sino tiempo 
Allá donde unas cuantas buganvilias en un vaso
de agua
bastan para hacernos un jardín 
Porque morimos solos. Y la muerte es apenas
el despertar 
de este sueño primero de vivir y dijo mi abuela
a la salida del cine
Sueña que es hermoso el sueño ce la vida, muchacha 
Se oxida la lumbre de las veladoras y yo, ¿dónde estoy?
Soy la que fui siempre. Lo inesperado de estar siendo 
Llego al lugar del principio donde comienza el
comienzo 
Éste es el tiempo 
Es el tiempo de despertar 
La abuela enciende las velas sabáticas desde su muerte
y me mira 
Se extiende el sábado hasta nunca, hasta después,
hasta antes
Mi abuela que murió de sueños 
mece interminablemente el sueño que la inventa 
que yo invento. Una niña loca mí mira desde adentro 
Estoy intacta

Me haces daño
Suéltame 
No me quites lo que he aprendido por mí misma 
Las mujeres se sientan en el suelo
Yo digo Kadish por ti y por mí 
Las palabras están gastadas como esas piedades con 
el mármol gastado por los besos
Madre de Dios ruega por nosotros

Y ella que vino desde Kiev
Ramo de flores apretado contra el pecho
Vida para ser vivida en un tiempo más largo
—No fuimos a Canadá porque nos dijeron que era muy frío
Salimos en tren. El barco lo tomamos en Amsterdam 
Nunca más me embarcaré en aquel mar tan soñado 
Oh madre que olvidé
En esta hora y en la hora de nuestra muerte 
Adonai Eloheinu Adonai Ejad 
Adiós 
Adiós 
Oh Madre 
Adiós

Paso días sin verme en ningún espejo
Comencé a comprar el periódico aún antes de saber 
español 
Mi padre comerciaba con frutas secas
¿Y a quién le importan estos recuerdos?

Ella apretando contra su pecho las flores 
Ella muchacha con flores en el pelo
Y los vestidos plisados y la boca muy roja sonriendo
Ahora sólo un retrato guardado en una caja de
habanos

Ella con el sol de mediodía 
Flores blancas
Y los dos niños agarrados a su falda caminando por
el parque México.

Ella que no sabía decir Kadish
Despidiéndose en una estación de tren que después
fue bombardeada 
Despidiéndose de padres y hermanos a quienes nunca 
más volvería a ver 
Ella que lloraba en las mañanas 
Mientras los niños en la escuela y el marido
en la tienda 
Bajo llave en el baño con el agua corriendo para
no sentir las lágrimas 
Ella
—Oh tantos sueños que no alcanzaron el mar— 
Con las preocupaciones de todos los días en un país
extraño 
Lejos de sí misma, fue, se convirtió, era nadie
Ella gorda, vieja antes de tiempo
¿Cómo pudo ocurrirme a mí?
El pelo recogido hacia atrás y la mirada de un animal 
herido

Y todo pasa
Y el tiempo es largo
Y estuviste distante de los otros, de ti
¿Otra forma de estar cerca?
Y te quedó para siempre en la boca el sabor del té
de aquel samovar de tu casa

Alguien debería contratar a esas mujeres que lloran
por los otros
A esas que han criado hijos 
Amasado su pan
Las que barren todos los días la puerta de su casa 
Aunque sea por dinero 
Que lloren contigo, que lloren por ti
Hermana madre no me permitas tu separación 
¿Oyes mi llanto?
¿Oyes mi llanto que te cubre como una tela? 
Rásgala 
Rómpeme
Cúbreme con tus cenizas 
Libérame

Espero las noches como un animal amarrado que 
patea, patea

Y te acuso
Pero de qué puedo culparte

¿Cómo hubiera podido ser de otro modo?

El oráculo se cumple

Déjame ir 
Suéltame 
No regreses
No quiero quedar atrapada en tu sueño sin poder 
despertar
¿Hacia dónde ir? 
Llego sólo al lugar del principio 
Regreso para besar tu pulso 
Para caer de rodillas
Devotamente beso las arterias de tus manos 
Oh madre ten piedad de mí 
Oh madre misericordiosa 
Ten piedad de mí 
Sosténme 
Derrótame pero dame tu consuelo
Apoyo mi cabeza de niña
Toco tu corazón
Cierro los ojos
Estoy atada a ti como el ahogado a la piedra
anudada a su cuello 
Ya no tengo miedo 
No puedo hundirme más abajo de tu corazón

Llévate la luz
Noche

POEMA PYTHIA (FRAGMENTOS)

A Eduardo
…¿quién, qué hombre o qué dios puede, ha podido,
podrá decirme a mí qué es mi vida y
mi muerte, qué no es?…
Juan Ramón Jiménez

La luz sube en oleadas
vagido
en lo callado inmenso del nombre 
mortal y sola en su errancia 
la traspasada palabra

a tientas
la oficiante
vieja madre cómplice

intercede

Ay convocada
nocturna 
como un charco de miedo

Con tus ojos de viuda
abriéndote en tu hambre
te clavas en lo extenuante del amor

y la noche temblando con todas sus ramas
se arrodilla ante el abismo
me cubre helada como una lágrima

y caemos por la misma pendiente 
cómplices

Ábreme con tu saliva
empújate hasta mi hondura hasta el desamparo

recíbeme como si fuese un puñado de tierra

tránsito yo misma

Las palabras 
brevísimas húmedas

rozan la superficie 
como una serpiente

y la voz sabe que no sabe

Avalancha de hojas
y su lamento seco y rojo

el río se inclina 
hacia su sed
el tiempo va más aprisa que yo

la noche se desgaja 
toco tu desnudez de agua
y ella grita dentro del grito

Entré al lugar éntreme huérfana

¿dónde están las palabras por qué no comparecen 
por qué no me socorren?

de súbito
la luz en el vértigo 
del Hades

queda el agua como un cilicio 
cavando en su violencia

y no tengo voz para decirlo

Todavía estoy dentro de la luz
pero eres tú la que ha de decirme
tú la palabra vacía la que guarda el nombre

Desbordada luz
en la confluencia de los sueños
anegándose en el corazón

Absuelta luz
en la extensión del instante

Luz sola sin más
desasida
mínima en su raíz

Quebrada luz áspera 
detenida en su grito 
temblando entre las manos

y dije tu nombre
y el lugar era de aire

y la palabra 
la presa

en la desolación de la fe

y la palabra cierva
en la amplitud del silencio 
se desploma
dócil en su infinita contradicción 
en su misericordia

y el corazón se cierra 
y el corazón se abre 
deslumbrado

Quietísima luz 
apenas polvo

¿eres tú la que habita el nombre? 
¿tú la que irrumpes?

el peso de la Pythia 
en la conciencia

balbuceando
me cierno en círculos como un halcón

segada luz
en su deslumbramiento

flujo y reflujo de los años vestales

aquí adentro la luz se derrama 
y la palabra cruza el umbral

y me llené la boca de tierra 
para callar a las palabras

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