ME IMPORTA UN PITO

Mi Poeta sugerido: »Ramón Martínez López

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La vida los demás me importa un pito,
así que venga dios, les parta un rayo,
cada uno habrá de hacer de capa un sayo,
pues nada a mi me quita el apetito
y todo lo percibo de soslayo.

La vida los demás ni fu ni fa,
bregando con la mía ya he bastante
logrando que haya alguno que me aguante,
ni chicha a mi me da ni limoná
así que venga alguno a darse el cante.

Si al otro no le gusto que a mi plin,
yo paso, je m’en fous, no me interesa,
le miro cual se mira a una compresa,
cual mota inapreciable de serrín,
el peso de algún peso que no pesa.

Cada uno es cada cual. Y el que se crea
que sabe más que el otro, que es más listo,
le observo como a dios, que nunca he visto,
al tipo que más largo dice mea
y entonces ya a reír no me resisto.
©donaciano bueno.

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MI POETA SUGERIDO: Ramón Martínez López

Ramón Martínez López

Eternidad en la ausencia

Tú no sabes,
pero yo alguna vez lo he visto:
hace parte de las cosas
que cuando se están yendo
parece que se quedan.
Andrea Cote

Siempre quisiste ser lluvia,
prolongación de nube,
rocío mismo
sobre la verde hierba.

Yo, en cambio, solo anhelaba ser camino
bajo tus pies descalzos,
regazo de tierra
para tu cuerpo herido.

Siempre quisiste ser río sin cauce,
sueño impío y sobresaltado,
brizna suelta de sueño
sobre los tejados.

Yo, sólo mano en tu cintura,
susurro en tu oído,
Secuencias de piel sobre el invierno
caricia en tu espalda,
beso en tu ombligo.

Imposible abrazarnos:
Yo, ceniza; Tú, agua.
Fragmento de ti.
Sendero no transitado.

Maldita verdad la nuestra:
siempre te estás yendo
aunque parece que te quedas.

Sí. Siempre quisiste ser lluvia.
Yo, al menos, seré el camino
bañado por tus aguas.

Inmortalidad en el beso

Sólo quien ha besado sabe que es inmortal
Raquel Lanseros

El cuerpo nos recuerda lo que fuimos
con sus prisas ajenas y silencios.
Las flores seducen la mirada,
nos alejan de los grises
de la pátina del tiempo.
Hay lunes que sonrojan las mejillas
con secuencias de piel sobre el invierno.
Las caricias están en la otra esquina,
deambulando incansables por tu sueño.
Somos aire que acaricia los contornos
y semillas acunadas por el viento.
Incertidumbre somos
y pasajeros borrosos del recuerdo.
Manos cansadas que buscan temblorosas
los perfiles lejanos del encuentro.
Inconstantes somos
y, a pesar de los pesares, fuego.
Juguetes rotos que anhelan ser mañana
extraños en las playas de febrero.
Un lunar en tu falda
y su derribo.

Un punto, en tu cuaderno,
Secuencias de piel sobre el invierno
suspensivo.
Unos ojos.
Sus contrarios.
Hielo en el estío.
Al menos, eternos en el beso.
Inmortales lenguas de rocío.

Al abordaje

Este dolor tan simple es un desierto.
Fernando Valverde

Ahora que el mar se cobija en mis recuerdos
y tus ojos ya son parte de su antiguo oleaje.
Ahora que las ciudades son fríos inviernos
y un temblor de septiembres y paisajes.
Ahora que el viento azota mi rostro
y octubre se escapa por las autopistas de peaje.
Ahora que la noche es el olvido
y tu cuerpo niebla, sueño y maquillaje.
Ahora este dolor tan simple es un desierto
y yo, un náufrago sin ti al abordaje

Cuando la lluvia cae

Negar el agua es negarse a uno mismo
Francisco Ruiz Udiel

Me resguardo del tiempo y la memoria
bajo el balcón del sueño y tu recuerdo.
Octubre siempre tuvo la melancolía de las horas
anestesiadas por la humedad de las caricias sin prisa.
Negar el agua es negar nuestros instintos,
alejarnos de su lenguaje que se asienta en la tierra,
rechazar nuestras raíces hasta hundirnos en el lodo.
Negar el agua es negarse uno mismo,
aniquilar el cuerpo deshidratando la sombra que proyecta.
Por eso, ahora que los años me liberan
de la falsa quietud que da la primavera,
abandono mi soledad de centinela
y me entrego a la lluvia que cae sobre mi rostro
sin saber que redentora será imagen de otros.

Pequeño cuento

Era tu cuerpo una ciudad desierta,
infinita de sueños y de aceras.
Bordeaba la luna tu sonrisa
al vaivén de tu mar y mis caderas.
Sí. Era tu cuerpo una ciudad desierta
y yo, un vagabundo sin prisa
por tus calles.

AH DE TU VIDA

Tu vida es un verso sin sentido,
una playa sin visitas a mi vida,
un laberinto de sueños escondidos,
un cuerpo sin piel sobre la acera.
Sí. Tu vida es un verso sin sentido,
y no lo he escrito yo,
esa es mi pena.

INCENDIO

Llega la noche
y tus ojos iluminan
las estancias
de mi cuerpo.
Tal vez mañana
nos encuentren
en los rescoldos
del incendio.

BALCÓN SIN VISITAS

Hay sueños que saben a derrota
y ojos que anuncian despedidas.
Hay risas ajenas al tiempo
y balcones sin vistas a tu vida.
Y hay manos que rozan tu desnudo
y heridas que una vez fueron caricias.

VIVIR DEL AIRE

Viviré del aire, del soñar despierto.
Manuel Salinas

Casi siempre el tiempo nos impone sus verdades
como el viento empuja las nubes en noviembre.
Hay rostros que han nacido para ser de nadie
y ojos que duelen como turbias heridas.
Quizás la risa nos encuentre un día
bailando con la lluvia que empapa las manzanas
y esa luz del mar moje nuestras retinas
anegando el alma de sueños.
Porque todos merecemos un mañana,
hasta la rosa de amantes pétalos inquietos.
Todos necesitamos, al menos un instante
vivir del aire, soñar despiertos.

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