MIEDO A VIVIR

»El Poeta sugerido: Adelina Gurrea

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Comparo aquellos tiempos de miseria
después de que una guerra se acabara
cansados de luchar y de llorar,
sintiendo soy un mono en una feria,
sin sueños, sin un dios que los fundara,
debiendo a tanta escoria que aguantar.

Les hablo de aquel tiempo tan lejano,
la etapa en que yo aun era un inocente,
comiéndome los mocos a puñados.
Muñeco, un incipiente ciudadano
dejando le llevara la corriente
ausente de maldad y de pecados.

El tiempo en que comer era aventura,
-comerse era romper los calcetines-
mas siempre para un roto había un remiendo,
o ungüento y para herida una sutura,
sorteando los sudores y trajines
y a todas las penurias resistiendo.

Comparo y no lo puedo soportar,
si el mundo ha progresado hoy no lo entiendo,
pretendo resistir y ya no puedo,
no encuentro algún remedio que aplicar
a tanto me atenaza el ir viviendo,
si entonces no lo tuve, hoy siento miedo.
©donaciano bueno

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POETA SUGERIDO: Adelina Gurrea

Adelina Gurrea

EL NIDO

(PRIMER PREMIO EN EL CONCURSO LITERARIO ORGANIZADO POR LA «CASA DE ESPASA», MANILA, 1919)

I
Ha lanzado la paloma su quejido lastimero.
En el beso de la tierra con el cielo, muere el sol…
De la tarde el arrebol
se desmaya entre las sombras de la noche del guerrero.
El silencio de las horas enlutadas
ha rasgado los clarines del heraldo de la muerte;
hay espectros en las sombras y hay terror en las miradas
y vomitan los cañones el derecho del más fuerte.
Y ha volado la paloma de plumaje alabastrino
ahuyentada por la mano poderosa del destino.

II
De su nido de ideales
sólo queda el esqueleto, ¡Seculares ambiciones!
Aquel nido que cubierto de olorosas ilusiones
orgulloso se mecía de la historia en los anales.
Más su túnica de nieve
ha rasgado el negro aullido de los vientos,
y debajo de los santos, ideales sentimientos,
son los odios un grabado, la ambición es un relieve.
Aquel nido, que era un beso
en el vivir de los hermanos corazones,
es escarnio de la fé que se deben las naciones;
y por eso
ha volado la paloma de plumaje alabastrino,
ahuyentada por la mano poderosa del destino.

III
¡Oh, la mística paloma de las pálidas canciones!
A través de nausebundas humaredas,
por encima de campiñas que atraviesan las veredas,
entre el ronco estremecer de los cañones,
entre el trueno de las turbas que fatídicas vocean
por encima de sepulcros y de alfombras funerarias,
suspirando sus plegarias,
va esfumándose su vuelo,
y se aleja con sus alas de los mundos que pelean
y se acerca con sus ansias a las cúpulas del cielo.
Ave errante y fugitiva, ave hecha de azahares,
¿Dónde buscas el encanto y el amor de tu doctrina?
¿Dónde están las resonancias de tu plática divina
y la piedra de holocausto que reclaman tus altares?
¿Dónde vas?
Si hoy el hombre irreverente
ya no quiere que te poses en su frente
palomita de la paz…
«Voy buscando» dijo ella, «algún nido hecho de amores
donde vivan mis creencias, donde mueran mis dolores».
…….
Tañen lentas, compungidas, las campanas de la Francia,
y vigilan solitarios
en sus níveos sudarios
los mil picos (que se burlan de la altura y la distancia)
de los rudos Pirineos.
El blancor de su cabeza
da un aliento en su tristeza
a la reina del olivo y a sus líricos deseos.
Pero sigue su camino,
porque en ellos aun se escucha
el estruendo de la lucha,
y aun la empuja aquella mano poderosa del destino.
Ya ha pasado por encima de la típica montaña
de los místicos del norte,
y ha llegado hasta la corte,
y en el suelo de la España
se ha posado la paloma de plumaje alabastrino
subyugada por un alma que es más fuerte que el destino.

IV
En el fondo dulce y cálido
de un humano corazón
ha hecho nido la paloma, mientras reza una oración
por la viuda sin amores, y los hijos del inválido.
Santo nido hecho de flores y fragancias maternales
de caricias, de ternuras
y sedientas calenturas
Por el bien de los mortales!
¡Corazón que guarda dentro
el calor de las canciones
que palpitan en los tristes corazones,
que es altar, estuche, y centro
de noblezas olvidadas y de hidalgas compasiones!
¡Ruiseñor enamorado
de los cánticos del arte!
¡Corazón! Santo estandarte
de lo honrado,
donde vive la divina poesía
de la tétrica tragedia del vivir.
¡Vaso hondo del sentir!
¡Corazón que es una mezcla de tristeza y de alegría!
Que es color, canto, fragancia,
clamor, risa, luz, suspiro,
movimiento, danza, giro,
simpatía y añoranza.
Don Quijote que enloquece
acariciando una ilusión.
¡Corazón, fiel corazón.
del gran Rey Alfonso Trece!
…….
Y ha vivido la paloma de plumaje alabastrino
en el fondo de ese pecho que es más fuerte que el destino.

V
Ha cesado la matanza,
han callado los cañones,
y la voz de las naciones
la reclama una vez más con promesas de bonanza.
La paloma no se mueve. Con suspiro tenue y quedo
tiembla aún de sus ansias al compás.
La paloma de la paz
todavía tiene miedo.
……..
En, la boca del monarca juguetea una sonrisa;
en el hueco de su mano aún descansa
la paloma blanca y mansa
que ha quedado para siempre convertida en su divisa.
¿Qué derecho hay en la tierra que le quite el blanco emblema,
redivivo con su aliento,
escudado con su honra, en el trágico momento
en que quisieron arrancarle esa gloria de su lema?
En las luchas de la corte, en lia inquietud de la cabaña,
ha sabido defenderla con su pecho y con su ley,
ha sabido defenderla vuestro rey,
por la unión de sus hermanos y la gloria de su España.

A MIS PRIMOS – EN EL DÍA DE SUS BODAS

I
¿La Vida?……..
Es un drama, de más o menos actos,
que puede ser comedia, aunque asi siéndolo
no han de faltarle lágrimas;
o puede ser tragedia, aunque asi siéndolo
no han de faltarle risas.
En ambos casos
Ni deja de ser drama
ni deja de ser vida.

II
Nace el niño.
Y su primer saludo
es un llanto inconsciente;
ni siente lo que llora
ni llora lo que siente.
Pero en los huecos que egoísta deja
el reir y llorar de su niñez,
deposita la mano del destino
la pólvora dormida,
y la oculta alegría
que explote en la tragedia
y en la comedia ria.
El drama ya ha empezado y sin sentirlo
un acto ha terminado.

III
Y suben el telón del segundo acto.
La adolescencia loca,
con sus brios de férvida osadía,
se levanta gigante
en medio de la lucha
desafiando al mundo con los años
que tiene por delante.
Se propone vencer, porque confía
en ese amor sin fin
que engendra un ideal,
y en el firme y seguro pedestal
de una amistad sin cerco ni confín.
Ante sus ojos el mundo que soñó
se desvanece pronto,
y en su lugar, irguiéndose asesino,
otro mundo de prosas y mentiras
acaba de matar
del pecho joven el último ideal
…….
Ya vemos asomar los dedos lívidos
de la cruel tragedia,
que por entre la puerta sin cerrojos
del corazón humano
intenta introducir toda la mano.
Y la vemos entrar,
muy abiertos los ojos,
la faz idiotizada,
pensando cuán inútil
será toda defensa meditada.
¡Oh maldecida mano
que llaman experiencia!
¡Qué caro cuesta el aprender tu ciencia!
……
Y con estas palabras el telón
vuelve lento a caer,
sin que el público sepa
lo que entre bastidores puede haber.

IV
Ya está el héroe otra vez sobre la escena
con su porte viril, pero… ¿y su fuerza?
Su fuerza no es la loca rebeldía
del que quiere vivir;
es la resignación, es la alegría
del vencido en la lucha,
que no le importa nada su derrota
porque trae la paz, aunque en sus garras
lleve su voluntad deshecha y rota.
Y se entrega en los brazos del amor
para gozar en paz
la dicha gue promete,
y se arrima al hogar que da calor,
mientras el huracán fuera arremete
contra el loco que quiere, ensangrentado,
batirse moribundo,
y con la boca cubierta ya de espuma
hacer un gesto de desprecio al mundo.
A vosotros os hablo, ahora arribais
al puerto de la paz.
Sois prisioneros de la gran batalla
donde la sociedad
al débil avasalla,
y en la cárcel sombría del deber
vais a reir,
vais a llorar,
y vais a recordar
el fragor de la lucha del ayer.
Yo soy siempre cruel con el cobarde,
más no hace caso ¡por Dios! de los poetas:
somos locos enfermos de la vida
y es que para curar
nuestro pensar suicida
la sociedad no encuentra una receta.
……
Tenéis derecho a vuestra dicha de hoy;
pues que es la libertad
a cambio de amor.
Reid la carcajada
de la felicidad,
soltad vuestras campanas,
que repiquen a gloria,
que suenen alegría,
que lleguen sus tañidos
a esta mansión dichosa,
que besen vuestras almas
con sus sueños de rosa.
Yo quiero panderetas,
yo quiero cascabeles,
quiero trinos de pájaros
y ruido de caireles,
yo quiero la alegría
de los días de sol,
quiero la chillería
de la niñez dichosa,
y en medio del concierto
de este bullicio humano
una salva de aplausos
por mis primos hermanos.

V
Ya sólo falta un acto,
Y ese os toca a vosotros concluir.
Estais sobre la escena…
Acabad vuestro drama
con el arte grandioso del vivir.
Pero tened en cuenta
que si os sale tragedia
no han de faltarle risas;
ni han de faltarle lágrimas
si os resulta comedia.

EL FANTASMA DE MARIA CLARA

Nota 27: Heroina de Noli me tangere.

El epílogo triste de tu vida
se prolonga cubriendo con su gloria
el silencio expresivo de la historia.
Fingiéndote dormida,
cual sonámbula audaz, en la alta noche,
caminas abordando los abismos,
y eres el albo escudo,
protector de sagrados misticismos,
y eres dorado broche
del rosario oloroso de sampagas,
emblema de virtudes femeninas,
que adoran las dalagas
nuestras dulces mujeres filipinas.

Nota 28: Muchacha, doncella.

Allá en la negra noche,
rasgada por relámpagos inquietos
y llorada por negros nubarrones,
hiciste de tus lágrimas derroche,
para llorar tus retos
en un ¡ay! de deshechas ilusiones.
Muerta, más no vencida,
tu alma extenuada y fría
comprendió la grandeza del dolor;
del dolor que afrontó con heroismo,
para hacer de la vida
una trágica negra poesía;
para hacer del amor
un sublime grandioso fanatismo.

Creyéronte fantasma, y sí lo eras;
de pié, sobre un tejado
batido por la lluvia huracanada,
no eras masa de carne que gemía,
eras la encarnación de algo soñado,
un aliento que vive de quimeras,
el último estertor de una agonía,
aquella sombra tierna y desgraciada
que con su cuerpo proyectó Rizal
sobre el sol de una creencia,
salvando su existencia
con las luces espléndidas
de su genio inmortal.

¿No te acuerdas ya más, María Clara?
La noche saturada de negrores.
Sobre la ingente ara
de la naturaleza embravecida
sacrificaste todos tus amores,
diste toda tu vida.
La noche se prolonga y hay quien llora.
Entre muros que llaman Democracia
la mujer filipina
siente el zarpazo de un progreso falso,
y se busca tu fuerza de aquella hora,
tu alma llena de gracia,
para huir de un cadalso
lento y espiritual, mas no por eso
menos tirano que el que mata al preso.
Tu eres chispa nacida
del cerebro de un mártir de la Idea,
en el choque aquel seco del amor
(a la patria adorada)
contra alguna injusticia maldecida.
No murió tu esplendor,
y en la noche del hoy aún eres tea
que camina en la nada
del misterio del alma femenina,
un fantasma esparcido
en su psicología tenue y fina,
aroma desprendido
del dolor de un poeta,
que te dejó al morir,
para que en la carrera
empuñases muy alto su bandera
y llegases por él hasta la meta
antes de sucumbir.

Por eso en la presente obscuridad
escuchamos el ritmo de tus pasos,
porque en aquella noche de orfandad
dilataste tu espíritu
hasta romper los lazos
del abrazo fugaz de lo mortal.
Y por eso,
fantasma azul del alma femenina
que soñara Rizal,
prolongación del beso
de su obsesión divina,
vibrante poesía
que el poeta cantara,
eres, clara María,
¡Nuestra María Clara!

DEL PRADO AMIGO

Hay un silencio triste, de consuelo, en el prado.
Una esquila se queja en los brazos del viento
como un poeta triste, eternamente atado
al buey de la materia, sin luz ni sentimiento.

Las voces pueblerinas de unos chicos se alejan
entre el grueso ramaje con que se adorna al río.
De su inercia unas rocas parecen que se quejan
y la yerba se seca al beso del estío.

Otra vez el silencio. Ahora es un gorjeo
que sobre mi cabeza sueña un verso de amor…
Vuelve a chillar la prosa: mugriento y sin aseo
el tren silba ya el grito carnal de un estertor.

Unas nubes muy blancas se agarran al azul.
Árboles verdinegros vigilan el espacio.
Los murmullos del río me rozan como un tul
que acaricia las trenzas de una novia. Despacio

marcha el sol. Al azar abro el libro, un retrato
me sonríe… ¡Es tu risa!… En mi triste mirar
se esfuma la campiña. Todo esto es sólo un rato.
¡Después son unas ganas muy grandes de llorar!..
Los Molinos, Agosto 1921.

NO ESTES TRISTE

No estés triste…
A través del espacio,
tan henchido de arcanos
y apariencias de calma,
enlacemos, despacio,
el alma de las manos
y las manos del alma.

No estés triste…
Voy a inclinar mi frente,
para que en ella escribas
tu pregunta en un beso.
Un silencio doliente
responderá con vivas
ternuras hechas verso.

No estés triste…
Yo callo porque quiero
que tú, en la sinfonía
del silencio sagrado,
percibiendo el lijero
temblor del alma mía,
me sientas a tu lado.

No estés triste…
¡que tú nunca estás sola!
ha bajado una estrella
y ha llegado a tu lecho.
¿Conoces su aureola?
mi amor hecho centella
se refugia en tu pecho.

No estés triste…
Que también ha bajado
un rayo de luna.
¡Yo estoy siempre contigo!
mi tristeza a tu lado
es siempre, ¡siempre! una
caricia de un amigo.

No, no; nunca estés triste…
A través del espacio,
que guarda los arcanos
de nuestro amor sin calma,
enlacemos, despacio,
el alma de las manos
y las manos del alma.
Cercedilla, Septiembre 1922.

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