CARTA A UN AMIGO

»Mi Poeta aquí sugerido: Raquel Sáenz

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Cuando muere la tarde, amigo mío
otro día se va, vendrá otro día,
aunque aquellos momentos de alegría
nunca ya volverán. Y a su albedrío
¡quién sabe cuántos más! será el rocío
que anuncie otra jornada si es invierno
y otro mes pasará y otro gobierno
que nos quite el brasero si hace frío.
Pero tú como yo, los dos sabemos
nuestro río se está acercando al mar,
se aproxima el dejar de caminar
así sea de fuerza nos armemos.
No es preciso nos pongamos a llorar
que ese lloro no cambiará el destino
que el morir es de humanos, ese sino
y algún día nos debiera de llegar.
©donaciano bueno

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MI POETA SUGERIDO: Raquel Sáenz

Raquel Sáenz

El barco que se aleja

¿Por qué, si no se lleva nada mío,
El barco que se aleja
Lleno de ausencia el corazón me deja?…

¿Por qué en ese vacío
Que ha dejado en el río
Yo he puesto una leyenda
Fantástica y tremenda?…

¿Por qué pienso que el alma que esperaba
Por mi lado ha pasado,
Sin advertir mi espera,
Y que se va… se va… arrastrada

Por esa nave traicionera?
Es tarde; y en el puerto,
Que ha quedado desierto,
Envuelta entre la bruma y la honda noche
Aún pienso en ese barco
Que nada me ha llevado,
Y tan triste y tan sola me ha dejado.

Por el largo camino,
Me voy con paso lento;
Mas misteriosa fuerza
Me detiene al momento.

Con mi pañuelo blanco,
Hago un signo de adiós.
¿A quién?…
Mirando al cielo,
Con ojos y alma en duelo,
Se lo pregunto a Dios.
Del libro “Bajo el hechizo”

El poema de tu ventana

Como el enamorado
Ronda a su amada.
Mi imaginación ronda
Tu ventana cerrada.

Tu ventana cerrada,
Se me quedó en el fondo
De la mirada.
¿No oyes en sus cristales

Mi alma aletear,
Como una mariposa
Que la luz de tu lámpara
Fuese a buscar?…

¡Tu ventana cerrada!
Detrás de ella mi espíritu
Está atisbando.
¿No sientes que mis ojos
En todos los instantes
Te están mirando?

¡Levanta las cortinas
Para que así yo sueñe
Que me adivinas!
Que me percibes
Como un velo en las frases.

Milagro de sol

Después de la lluvia
El sol me parece
Que sale de fiesta.
Es dorado y loco
Como un cascabel.
Baja hasta mi mesa,
Las manos me besa,
Juega en el papel,
Me envuelve en un manto
Y humilde, después,
En caliente alfombra
Se me echa a los pies.

Ya la lluvia helada
No arrastra su llanto
Sobre los cristales
De los ventanales.
La pared gastada,
Que el tiempo inflexible
Cubrió de señales,
Está transformada
Por el sol travieso
Que la ha vuelto joven
Con su ardiente beso.

¡Sol arlequinesco!
Si te derramaras
En mi corazón!
¡Si me barnizaras
Las grietas del alma
E hicieras de fuego
La helada ilusión! …
Vuélcate en mi vida
Sol abrasador!
Yo así temblorosa,
Soy como una flor
Que se da a tas rayos:
¡Mágico esplendor,
Seca este rocío,
Que desde la noche
De mis ojos tristes
Sobre las mejillas
Me vuelca el dolor!

Ensueño

El prado irradiaba
Bajo el sol radiante.

Yo me saturaba
De luz y color.

En brusca bandada
Volaron mis penas.

Mi loca alegría
Se desparramaba
Como un surtidor.

Y todas las rosas
Parecían mirarme.

Y a todas las rosas
Yo les sonreía.

Y así les decía:

¿Bajo de este palio

No estuvo mi Amado?. . .
¿No pisa su huella
La sandalia mía?. . .

¿No pasó mi Amado

Y os dejó un mensaje?…
¡ Decídmelo rosas ! • . •
Porque esta alegría.

Debe ser presagio
De cosas hermosas . . .

Tortura

Tomaría entre mis manos tu cabeza

Y con mis ojos fijos en tus ojos.
Llegaría así hasta el fondo de tu alma.
Luego me acercaría.

Hasta rozar mis labios con tus labios,
Mas*, no los besaría!

Dejaría que aspiraras mi perfume.

Te envolvería en la luz de mis pupilas.
Despertaría el clamor de tus antojos,
Pero, cuando anhelante
Quisieras estrecharme entre tus brazos . . .
Huiría en vuelo triunfante !

Desvanecerme ante tus mismos ojos:
Volverme luz, ser brisa acariciante.

Que tendieras los brazos para asirme . . .
¡Y no poder lograrlo!

¡Que sintieras el roce de mi beso…
Sin llegar a alcanzarlo!

Ser tu Imposible.

Tu falaz Quimera.

Esperanza y tortura de tu espera.

¡Ser llama de tus ansias infinitas!

Y amada… amada… amada…

¡Ser en tu vida: todo!

¡Hasta que todo tú, te vuelvas nada!

Sus Ojos

He mirado sus ojos tan cerca.

Que aún estoy mareada.

¿Qué influjo maléfico
Tiene su mirada?…

Sus ojos de abismo,

¡Me arrastran… me arrastran
A donde ellos quieren!

Voy siguiendo dócil,

Por todas las sendas
Que me sugieren.

Yo sigo con ellos.

Como si se hubieran
Fundido en los míos
Y por los senderos
De sus desvarios
Voy inquieta y loca.

¡Hoy sentí sus ojos
Como áscua en mi boca!

Hoy sentí en mi boca
Su mirada, abismo
De los embelesos . . .

¡Y la blanca torre
De mi misticismo.

La Carta

¡Oh, la carta esperada! . . •

Ya está aquí, y en mi mano aprisionada!

¡ Paloma mensajera !

¿Qué le traerás a mi quimera?

Ven, ven aquí, sobre mi seno
reposa, en tanto mi inquietud sereno.

Ahora que estás conmigo

prolongar más la espera no es castigo,

¿Acaso no ha de darme

un mnndo de ilusión cada renglón?

¡Si el trazo de mi nombre

ya es un poema para mi corazón!

Aguarda, aguarda alma. Espera . . . espera . . .
¡que la dicha ya está aquí prisionera!

¡ Oh, la carta anhelada !

¡Pensar que mi ansia inmensa
en sobre tan pequeño está encerrada!

Mi corazón alado,

buscará para leerla

el sitio, del jardín, más apartado.

Holocausto

Entre todos los hombres: ¡tú!

Mi alma es nna monja blanca y triste
Como las desposadas de Jesús.

Mi alma es una monja triste y blanca,

Que ha renunciado al mundo por tu amor
En el mundo le está vedado amarte,

Y para amarte, te transformó en Dios.

Y ante tu altar, de espaldas a la vida,

Cual lo hiciera una sierva de Jesús,

Se entrega toda a tí en suprema ofrenda,

Y es su oblación perpetua:

¡Entre todos los hombres – – . tú!

¡Entre todos los hombres- – – tú!

Quiéreme así. . .

Quiéreme con unción, místicamente.
Ponme junto al recuerdo de tu madre.
Que tus manos, que saben de pecados . . .
Sepan ponerse en cruz para adorarme.

Quiero ser lo más puro de tn vida.
Ingenuidad, en tu alma de salvaje.
Estrella que haga levantar tus ojos,

Y al cielo miren para contemplarme.
¡Quiéreme como soy: luz de tu espíritu!
¡No me quieras de carne!

Cumbre

He subido a la cumbre y estoy sola.

He subido a la cumbre y siento frío.
Hombre, que de la tierra
Me ofrendas tu cariño:

¡Que suba a mi, la llama de tu hoguera!
Que la más leve chispa de tu llama
Ascienda • . . ascienda . . • ascienda
Y junto a mi, sea estrella!

Que la más leve chispa de tu llama
Se prenda a mi, para incendiarme entera,

¡ Y quemada en tu fuego.

Mi alma logre la muerte que anhela!

Hosanna!

¡Me ha besado… me ha besado!
Correría,

Por caminos y caminos
Pregonando mi alegría!

¡Me ha besado!… y al besarme
Su alma estaba de rodillas.
¡Hosanna! hoy está mi torre
Cubierta de campanillas !

¡Suenen… suenen locamente
Las campanillas de plata ! . . .

En tanto que mi alegría
Portentosa se desata !

¡Tengo en los labios sabor
De los besos de mi Amado!

¡ Yo quiero gritarle al mundo
Que en los labios me ha besado.
Y que conquisté la gloria
Con el beso que le he dado!

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Carta a un amigo (Jorge Luis Borges)

No puedo darte soluciones
para todos los problemas de la vida,
ni tengo respuestas para tus dudas o temores,
pero puedo escucharte y buscarlas junto a ti.

No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro.
Pero cuando me necesites, estaré allí.

No puedo evitar que tropieces.
Solamente puedo ofrecerte mi mano
para que te sujetes y no caigas.

Tus alegrías, tu triunfo y tus éxitos no son míos.
Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.

No juzgo las decisiones que tomas en la vida.
Me limito a apoyarte,
a estimularte y a ayudarte si me lo pides.

No puedo impedir que te alejes de mí.
Pero si puedo desearte lo mejor
y esperar a que vuelvas.

No puedo trazarte límites
dentro de los cuales debas actuar,
pero sí te ofrezco el espacio necesario para crecer.

No puedo evitar tus sufrimientos
cuando alguna pena te parte el corazón,
pero puedo llorar contigo
y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.

No puedo decirte quién eres ni quién deberías ser.
Solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo.

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