CONFIESO MI DOLOR

»Mi Poeta aquí sugerido: Carmen Rosa Orozco

MI POEMA…de medio pelo Lee otros poemas TRISTES

 

Confieso mi dolor que despertando
no pude soportar tanta tristeza,
no pude, pues no cabe en mi cabeza,
que a un niño se le hiciera sufrir tanto
por odio y por rencor con su vileza.

No puedo comprender pues no comprendo
a qué puede venir esa condena,
teniendo que pagar por causa ajena,
y aun menos que el final sea muriendo
abriéndose en canal una gangrena.

He sido complaciente con quien dice
que Dios las injusticias no permite,
mas yo no puedo unirme a ese convite,
así que fuera dios quien lo bendice
tratando así evitar que yo vomite.

Por mucho comprender que alguien dijera
que fue ese el mismo dios que hizo las rosas,
y el mismo que cavando fue sus fosas,
vetando de gozar la primavera
a dos de esas sus flores más hermosas.

Las rosas, las que adornan el jardín,
pintadas de color, con su inocencia,
ornando el panorama su presencia.
Aquel que demostrara ser tan ruin
su vida ha de cobrarse en penitencia.
©donaciano bueno

Si #matar es horrible, hacerlo los #niños inocentes, puede tener perdón de Dios? Clic para tuitear

Los niños, esos juguetes en manos de unos padres sujetos a manipulación cuando surgen desavenencias, llevando al extremo de proyectar sobre los mismos los odios o rencores acumulados entre ellos. Reciente el caso de Olivia y Anna , dos angelitos a los que su padre ahogó en el mar. Pero sin llegar a estos extremos es una constante el uso que los adultos hacen de ellos con el fin de hacer daño a la parte contraria, olvidando la responsabilidad que tienen de mantenerlos al margen.

MI POETA SUGERIDO: Carmen Rosa Orozco

Carmen Rosa Orozco

Aquí no hay estaciones…

Aquí no hay estaciones
o refinamiento de las costumbres
o té a media tarde
sólo necesidad de lo necesario
como animales adscritos a un instinto primario
sí sabemos que hacer con la tristeza
colocarla a un lado
y trabajar para obtener tan poco
arrastrando nuestros pies chancletudos mugrientos
para cobrar la paga
miserables y avergonzados ante la riqueza
No poseemos nada, Camila
somos braceros
expropiados de las tierras
de ansias de espíritu, de identidad, de sexo
follamos con las yeguas a falta de mujer
los patronos las revisan -su desmejora es indicio-
en esta zoofilia ajena hemos asentado la pobreza
nos reímos nerviosos ante la blancura y los haberes
de quienes arrecian nuestra jornada
Míranos hacinados en el hervor negro
de nuestra piel
nos miras mirando a Adrián
estrechez óptica que consume toda distancia
el color de tu Adrián
es el nuestro
víctima de las comparaciones
de la exagerada lentitud de tu delirio.
¿Adrián dónde estás dónde dónde dónde?

Dar vueltas…

Dar vueltas
demasiadas vueltas
en las puntas de mis pies
y apresar el aire entre mis brazos y mi cuerpo
hasta perder el sentido
y la visión descomponga la materialidad de las cosas
hasta el punto de disgregarlas en montones
y las náuseas en mi estómago
estoy a punto de vomitar
este malestar es terrible
y comienza a fastidiarme
hasta agotar mi paciencia
y me den ganas de darle patadas a todo
no puedo calmarme
quiero vomitar
y dormir para siempre
como los muertos de mi familia
y como todos los muertos
pensar en los muertos
y las cosas del mundo
hastía enormemente
Mi cabeza y estómago
quieren estallar de dolor y de náuseas
No he hablado con nadie este día
y quiero que vengan a ordenar mi casa a limpiarla
que laven mi ropa
siempre he detestado las tareas domésticas
persiste la náusea
y siento deseos de revolcarme en el piso.

Podría guiarme…

Podría guiarme
por los horóscopos un medicamento o una simple hora
pero ya es tarde
no me guío
atajo los espacios y me confundo
es leve esta vulgaridad
y ya no duele.
trato de no pensar en Susana
pero el sol arde en la tarde
en las hojas verdes de las matas
en el silencio de las escaleras solas
y lamento no haberla ultrajado más
con este amor al cual le teme
Su cabellera roja flota
y me desperezo en sus grandes senos
Todos regresan cuando no los amo
en mí todo es frágil
y no he sabido ser fiel
me limito a amarlos
y si todo acaba
qué terrible es admitir que no me importa
hay tantos otros
que el cuerpo no se detiene
las ansias son recíprocas al placer
nada se detiene
-mejor dicho nadie se detiene-
y es risible todo acto contrario
pero su pelo rojo me perturba
y no poder tocar ahora sus senos con mi mano
con la mano derecha suavemente
su pezón erguido
y mi boca lista a tal delicia
Muchos han querido estar a mi lado
incluso Susana
también Adrián
pero todo se dispersa
y no importa que se detengan a mi lado
sólo momentos
una breve eternidad me estorbaría
Semejante al mercurio
huidizo dañino que devora
pienso en todos ellos
siempre sobra a quien amar
las aventuras dilatantes
el fragor que no se achica
y este amor de estar sola en mí
Exquisita tú, mi bella
lujuriosos todos los demás

De: El Monotema de una Camila

CAMILA FLANQUEA SU IDIOMA

Intentando abrir puertas con una espada,
enhebrando agujas por la punta,
plantando árboles de sombra boca abajo.
Marianne Moore.

Los traficantes de armas
disecaron mi rostro
lo cortaron del tórax con un bisturí transparente
que se desaparecía en sus manos.
Cosieron la sangre titilante
con sal, hilos de azafrán y rosas,
resistentes a la humedad y las miradas de las gentes,
lo guardaron en una botellita celeste,
lo maceraron por cuarenta y un mil días.
En perfecta simetría colocaron mis ojos y mis labios
perpendiculares al sol
y de espaldas a la luna.
Me lo entregaron para colocarlo en la cómoda
y recordara los días felices
que me otorgaron las hadas y cigüeñas.
En las tardes de calor saco mi antiguo rostro y lo maquillo.
Camila fue confundida con una extinta especie animal.

LAS 79 LUNAS DE JÚPITER MARCHITARON – LA CONCIENCIA DE ALICIA EN EL RETROVISOR

Alicia me cuenta que habló con la profesora Mónica Grady
de su aseveración sobre la existencia
de alguna forma de vida en Europa,
una de las 79 lunas conocidas de Júpiter
y como mis pulpos sobreviven en las heladas aguas bajo las capas de esa luna;
ser vegetariana ha causado estragos en mi flora intestinal
y en las barajitas coleccionables de microorganismos
que desestiman la luz solar en Marte,
todo ello apuntado en el cuaderno de notas de la científica
de manera estricta por mi caligrafía Palmer
ya que duda de los datos virtuales almacenados en la Nube
y en la memoria de elefantes transgenéricos;
mi ayuno voluntario me ha hecho partícula divisible
de la luz que viaja a 600 millones de kilómetros de la Tierra
siendo materia fecunda y celeste
para el alimento de seres inexistentes e interplanetarios.
Sospeché de mis otras vidas:
una adelantada en los siglos
como física cuántica
diseccionando lo indigerible y atroz,
de otra que enrevesó mis dedos
como dibujante de perfiles y pieles vibrantes
en una época desenfundada por revólveres de grafito,
o de una cantante retro que escribe letras agonizantes de melancolía
perteneciente al género pop barroco
y que destila los segundos en las historias del Instagram,
o siendo un delfín rosado que gerencia
un hotel en Marbella
saltando así de la oficina
hacia un mar esplendoroso y sin métodos eficaces.
Pude ver en el Cronovisor oculto en el Vaticano
los planos circulares de un televisor del tiempo
construido por un monje benedictino, un Nóbel de Física y un ex nazi llevado a la Nasa,
eran las voces de Marcello Pellegrino Ernetti, Enrico Fermi y Wernher von Braun,
sus reuniones secretas fueron expuestas en la década de 1960
pero de nada sirvieron las precauciones,
con asombro y junto a Pío XII
pudimos escuchar
el acalorado discurso de Cicerón ante el senado romano en el año 63 a. C.
y ver pasajes de la angustiosa Crucifixión de Cristo,
a solas me conmoví por las lágrimas derramadas por Messi
al salir del Barcelona Fútbol Club,
así como,
lamenté la suerte de la desdichada isla de Camila Guiribitey
una influencer que no podrá guardar en sus carteras Gucci
la Patria y Vida que faltó,
corría el año 2021 para esos acontecimientos.
Ellos consideraron inconclusa mi debilidad ante los eventos
como esa noche de 2019
cuando escuchaba a Lana Del Rey en Youtube,
recuerdo que llevaba una bata color salmón con encajes
solo se veían mis manos en el ordenador escribiendo:
I’ve been tearing around in my fucking nightgown
24/7 Sylvia Plath
Writing in blood on the walls
‘Cause the ink in my pen don’t work in my notepad
Don’t ask if I’m happy, you know that I’m not
But at best, I can say I’m not sad
‘Cause hope is a dangerous thing for a woman like me to have
Hope is a dangerous thing for a woman like me to have.
Tener otras miradas fue suficiente
en el reloj del tiempo de un país arrasado,
como gota de agua insalvable de un universo de luz
salvaje
cayendo en un pozo de deseos fragmentados,
sin discernir los días que pasan
sobre el trayecto invisible de los años,
agotando la escritura
y siendo la criatura más feliz que hayas conocido.
Alicia se balancea en las líneas hexagonales del no tiempo.

ELLA CAMINABA POR LA AVENIDA OSCURA…

Ella caminaba por la avenida oscura
cuando halos de luz la atravesaron
y quedó elevándose del pavimento,
la luz se fue solidificando en ladrillos
que momificaron a la extraña mujer,
se formaron escalinatas y torres paralelas entre sí.
Ya de mañana se hicieron colas de autos
y personas que querían transitar por allí,
la mujer había quedado hecha luz y mausoleo,
ocupó las siete cuadras que formaban la avenida;
se sabía que hablaba con Dios,
curaba enfermos con sus miradas,
detenía la lluvia,
invertía los giros del sol,
cambiaba las montañas de lugar,
y escondía las aves en las grietas de la luna.
Mencionó los nombres de los curiosos
sin abrir los labios,
flotaba hecha luz
entre dormida y despierta,
quedó seccionada esa parte de la ciudad
como un extremo caso de pérdida de las partes a un todo,
la mujer luz quedó endurecida allí,
algunos tocaron los ladrillos luminosos
sin volver a sentir hambre o sed,
otros no envejecieron más,
los más escépticos fueron curados de sus dolencias.
Ella escribía en un idioma no conocido,
prestaba sus manos a seres ubicuos,
profecías le fueron reveladas
en códigos plantados en raíces de árboles
con bordes azules y violetas,
su cabello iba enrollando el cuerpo
cobrando un color dorado y transparente,
los ojos palpitaban como cristal a punto de romper;
vino de Sulem la mujer extraña
que aprendió a hablar con Dios
en la época de los Profetas,
cómo adquirió tantos dones varios
si nunca salió de su casa,
las lianas tramaron caminos
que estrangularon la casa dejándola sin sol,
ella por postigos de madera
pudo descifrar los inventos de los hombres,
los ángeles caminaban en vértice a su casa
y la portentosa puerta de Ofrandes,
quiso ella que la abrieran
pero un gesto meticuloso de Dios no lo permitió,
oír raras voces la volvieron serena,
quiso ella entender los dictámenes
pero no lo logró.
Durmió en ese limbo de luz y tiempo
en el mausoleo de vidrio
que ocupó la avenida de la pequeña ciudad,
pasaron los siglos y la mujer siguió suspendida,
fue sitio de peregrinaciones, estudios y acechanzas,
pero la cápsula nunca se abrió.
Las gracias concedidas eran un misterio
no obraban por la fe,
eran dadas por un sistema aleatorio
de identidades alucinantes
que sabían ver la bondad del corazón.
En los días posteriores
a la petrificación infinita del mausoleo
las manos de la mujer hablaban como altavoces
que no supieron identificar el rigor de las especies.
Intuyó secretos con paciencia.
Le fue concedido el talento más apreciado por sus rivales,
ella no objetó los elementos conformantes de la disputa,
alertó a los hablantes de otras galaxias
escondidos en la constelación planetaria de su espalda.
Tanta dureza no ocultó su sabiduría.
Ella no comprendió el camino
que la condujo a Orsafinón,
los vórtices rompieron las esquinas
y se oían coros de voces angelicales;
el peso de su civilización lo determinaron las nimiedades:
una cartera tuvo más relevancia que un mendigo,
una tos espantaba más que una atrocidad.
La mujer luz se mantuvo interminable
en sus diálogos con Dios.
Amorosa, pacífica y solitaria,
de apariencia andrógina y hermosa,
fue como la adjetivaron los mirantes del mausoleo,
ellos arrastraban sus manos por los ladrillos de vidrio
esperando piedad o curación,
realizando pliegos de peticiones u oraciones;
después venía Dios
con la Sulamita de honda mirada
y hacían llover los halos de luz del mausoleo
que abrían al entendimiento,
sentían apaciguada la ira, luego.
El clamor despertó su misericordia.
Amanda desde su patio observa la cápsula de la Sulamita
traída a escondidas por Dios en una noche de desvelo.

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