LA GUERRA OLVIDADA

Jaime Alejandre(Poeta sugerido)

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Un día no lejano hubo una guerra
donde todo era sufrir y era matar,
los dientes se afilaron de una sierra
trocando al español la vida en perra
exhibiendo sus odios al pasear.

Hubo un día, sólo hace algunos años,
se encontraron en disputa el bien y el mal,
y a españoles trataron cual rebaños
sin pararse a pensar en tantos daños
convirtiendo a este país en lodazal.

Fueron tiempos de dolo y de tristeza,
sólo impropios de algún ser irracional
que al acecho escondido en la maleza
nos hicieron pudrir en la pobreza
y a esta España en un inmundo carnaval.

Y al fin llegó la paz. Falsa premisa,
pocos años debieron de pasar,
y hoy los bandos que van o no a la misa
ya olvidaron la guerra tan deprisa
dispuestos con sus sables a pelear.
©donaciano bueno

La guerra civil española fue una tragedia con un final feliz en la medida de lo posible (transición). Durante un tiempo ha formado parte del subconsciente de quienes la vivimos. Sin embargo, los jóvenes actuales, algunos, están dispuestos a cometer los mismos o similares errores.

POETA SUGERIDO: Jaime Alejandre

Jaime Alejandre

(De “Lo que queda”)

No tristes, no. La mansedumbre
gozosa del que vuelve, en ellos.
Ese sosiego de navegante que regresa
sin urgentes afanes de ver
en sus ojos, desmesuradamente ciegos,
ni gestos ya de la melancolía.
La paciente esperanza de la rama
que atrás deja su última primavera,
en ellos. No tristes, no.
Estos versos son el resplandor
feroz, sí, de quien vivió
al borde de sí mismo,
rebelándose a ser sombra,
y en la hora del regreso calló manso,
sin más prisa que la del atardecer
que a su hora llega siempre
y no se envanece aún por ello.
No, tristes no. El entusiasmo
tímido del que vuelve, en ellos.
Estos versos son ya la promesa
que incumpliré y son el recuerdo
de un hombre que luchando
contra Dios, contra el Diablo,
las joyas del Diablo acarició,
la serenidad de Dios cosió a su sombra.
(De “Derrota de regreso”)

Mis piernas ya,
apenas para arrodillarme;
para que lo rompieran,
mi corazón.
Mis ojos,
para una ceguera
progresiva
e
instantánea.
Si acaso para toser,
mis pulmones;
para escupir,
mi lengua.
Soporte de artificiales dientes,
mis encías.
Para callar,
mi boca.
Para soltar el cabo,
mis manos.
Cansadas.

Y mi pensamiento,
para perseguir
sin dar alcance
al mí que de mí huye.
O para huir
del mí
que ni me quiere dar ya alcance.

(De “…y más allá de mi vida”)

Raíz que busca la oscuridad,
loco estuve.
Hoy soy el tallo
que crece hacia la luz,
y por tu luz crece.

Llegó el día en que dejé
de pedir en los hoteles
cuartos que tuvieran buenas vistas.

Todo cuanto un día quise ver
va siempre conmigo a todas horas;
ilumina el paisaje al que mis ojos
tienden buscando el infinito.

Tú mi panorama, mi horizonte,
el mar cuando atardece,
la imagen de todas las postales
del mundo. Tú mi mundo.

Llegó el día en que dejé
de buscar el mejor sitio
en el cine, en el teatro.

Ningún asiento ya podía
ser bueno siquiera
si tú no estás sentada aquí
a mi lado, que es el lado
del sueño de las cosas.

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Mi calle tiene un halo de misterio,la valla de un colegio lame un ladoa ratos…
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