LAMENTO POR LAS PALABRAS

Andrés Trapiello (poeta sugerido)

EL POEMA Lee otros poemas TRISTES

 

Las palabras son voz en el desierto
de un planeta en que todos están mudos,
en que dicen algunos que se han muerto
o que tienen cerebros muy tozudos.

Hay quien cuenta que son unas cualquiera
o recalcan que están como una cabra,
las palabras no tienen quien las quiera
que ellas mismas no tienen ya palabra.

O se encuentran raídas y en sus huesos,
a la espera las saquen de este apuro,
mendigando la suerte de unos besos,
pues por ellas ya nadie da ni un duro.

Y hoy se mira a la edad de las cavernas
pues de nada nos sirven los dialectos,
se arrugaron de viejas las cuadernas,
se han secado al no usar los intelectos.
©donaciano bueno

Que aquí no queda ni el apuntador Clic para tuitear
Lee/escucha otros poemas, éstos de Andrés Trapiello

Andrés Trapiello

A una gota de rocío

Van forjando al rocío fondo y forma
en la secreta fragua,
cuando nadie lo ve, para después
dejarlo igual que un vaso en la alacena
de la naturaleza inabarcable,
agua de pozo limpia y sed al mismo tiempo.
Y cómo estos principios se combinan
para pulir, tal piedra de diamante,
el silencio y la rosa
de donde nace al fin, como del poro
de la noche agitada van naciendo
nuestros sueños más íntimos,
esa pequeña gota
destilada en el tallo de cualquier loca avena.
Luego el sueño también le vence a ella,
y se evapora, devolviéndole al mundo
su perfume de rosa y su silencio,
y no deja más rastro
que en nosotros la vida, si morimos.
Y por ello, si fuera dios yo un día,
no cogería arcilla de la tierra
ni ninguna otra cosa,
sino a ti, mi pequeña Galatea
que en la avena te meces dulcemente,
y ordenaría al punto: Hágase el hombre
de esta lágrima pura,
y así quizá pudiera ser el hombre,
pleno en su instante único
entre tan bellas nadas,
más duradero sueño, una leyenda.

De: Un sueño en otro

Adonde tú por aire claro vas…

Adonde tú por aire claro vas,
en sombra yo, o en hojarasca breve,
te he seguido. Yo mismo sombra soy
de ti. Y no puedes tú notar que yo
te siga, yo, callado tras de ti,
lumbre contigo o nieve de tu mano.
Y veo tu mirar, mas siempre esquivo,
oscuro y amoroso, en huertos altos
que tú para tu amor los cercas. Fuentes,
aves, la reja de la casa sueño
ser yo, la claridad, su vuelo limpio,
el aire entre los hierros. Pero tú,
a mi través, cuando me miras, creo
que estás mirando a otro, de no verme.
Y ya la fuente, el ave, las espadas
de la verja no son nada. La tarde
su rosa le retira al vaso. Pétalos
sólo, los continentes que parecen
sobre la mesa, a ti te los ofrezco,
te envío su gobierno y yo, la sombra.

Las tradiciones, 1982

Adoro las ciudades que son viejas…

Adoro las ciudades que son viejas
ciudades de provincia
y los puentes de piedra y los de hierro
y los puentes en ruinas,
viejos puentes de piedra solitarios
invadidos de ortigas.

Pero también me cansan esas viejas
ciudades de provincia
y todo lo que un puente sobre un río
oscuro simboliza.

De: La vida fácil 1985

Al final de la tarde…

Al final de la tarde
las últimas estelas se detienen
en la pared de cal,
accidentes, cenizas.
En los ojos entonces los paisajes
suenan como lacados
y hasta parecen lágrimas,
tan suavemente llegan.

Hablo de mí porque temo a la muerte
desnuda de las cosas
y que la muerte venga a esta azotea
a quedarse en la calma y el silencioso valle.

Como en su vaso el té moruno y verde
o el viejo libro que abierto está a su lado
han conseguido ser dueños de su quietud,
y en su quietud
igualarse a los astros que van en vastas órbitas,

como ese viejo libro y ese vaso de té,
recuerda este lugar y este momento.

Un día llegará en que te preguntes
¿de ti, de mí, qué fue de todo aquello?,
y de los ojos
ya no vendrán palabras.

Junto al agua 1980

No te pierdas todas las Noticias de hoy sobre Literatura
pág. anterior
siguiente

Te invito a dejar tu huella con un comentario. Gracias

avatar
  Subscribe  
Notify of