MI ÚLTIMO BAILE

Poeta sugerido: Juan Carlos Villavicencio

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Aquí se acabo la fiesta.
Mi último baile me espera.
Mi condición altanera
pronto va a echarse la siesta.

La borrachera de vida
ya va soltando su lastre,
va de desastre en desastre
agrandándome la herida.

La felicidad fingida
ya se apagó o se fue al traste,
pues aunque fue muy querida
murió de tanto desgaste.

Ya me abandonó la novia,
mi agradable primavera
se fue con otra cualquiera,
ni siquiera ya me agobia.

Y así me llegó el ocaso
casi fue sin darme cuenta;
y esta feria es tan cruenta
que a mi nadie me hace caso.
©donaciano bueno

POETA SUGERIDO: Juan Carlos Villavicencio

Juan Carlos Villavicencio

LA CRUZ DE ANÍBAL

Delenda est Carthago
CATÓN EL VIEJO

Fríos atardeceres de tantas horas de batalla,
a través de rocas i vientos,
distancias inocentes para la sangre que luego
ofrecería a una sacerdotisa astral.
Griega o fenicia de azul i delgada silueta
le muestra las cartas de luna, sacrificio
i extraño retorno a la angustia de elefantes
sobre el hielo: militares calaveras.
Ya sabe del azar i sus pesares,
mas no olvida tal camino, ni las muertes, ni la propia.
Sus manos se derriten ante los ojos de féminos fuegos
i se entrega –nuevamente— a ella,
esperando nacer a la condena de otro juramento.

* Catón el Viejo terminaba todos sus discursos con esta frase, que significa «Cartago debe ser destruida». En realidad, la raíz de la palabra delenda significa «borrar», como en el inglés delete, o las palabras españolas indeleble y deletéreo.

DESNUDAS HUELLAS POR EL MUSGO

(Canto muerto a mi hermana Coté i a su risa ausente)

El eco de sus horas se adivina.
Reitera el viento su sonrisa de vidente amante
i la nostalgia del destino en contra de su piel,
i las raíces.
Hay duendes perdidos ahora sin sus manos en el fuego.
Hay ausencia de sus trazos i hay reflejo entre la tierra
que no es más i no entendió.
He ahí ella en el jardín gritando su sonrisa
i la traición insoportable a las esferas.
Pero hay dioses i hay amigos guardando
tus huellas por el aire.
Hay sátiros i ninfas sonriendo a la espera de tu voz
asomada en la luz del sol o de tus noches,
insistiendo en verte repetida en las hojas de todos
los manzanos i en tus ojos ahora fríos,
que empiezan a entibiar.

PTERSEUS

Ha venido a romper la huella de sus tiempos
sobre el trono,
oscuro grito del hastío i el tatuaje de la luna
grabado en sus perdidas miradas,
ajenos por olvido, o apenas siendo objetos.
Ha crecido rojo como el sol de oriente
i su furia para quitarles ya la lluvia
i entregarles el desierto.
Sí, han caído color sangre tres cabezas de mujeres
i serpientes:
ahora de cenizas otras alas i otras herraduras de plata
reflejando el incendio de los templos
i de todos sus misterios el derrumbe,
o silente un nuevo abismo sin piedad.

OTRO FARO PARA UN CIEGO

Acaso daba la ventana hacia el Sur,
cuando el reloj cayó gris sobre el hielo
i un abismo se presentaba inundando
mi retorno a un vacío sin fronteras.

SIN REFLEJOS UNA DUDA

Nada indigno puede caber jamás en el santuario de su cuerpo.
Si la maldad habitara esa hermosa mansión,
también la bondad querría morar en ella.
WILLIAM SHAKESPEARE

Un nuevo esbozo de pintura trazado en un océano,
lo hace retornar al recuerdo de esa isla perdida donde está.
Ahí debe dormir, mientras él,
cubriéndola de otoños,
intenta descifrar los tatuajes viajando hacia sus ojos,
bajando,
más atrás.
Una caricia resbala como una cascada de pinturas
por su sangre,
o una caja liberando esa música que la devolvería
a reconocerse frente al templo que es su luz,
ahora oculta.
Pero él no sabe entre muros i palabras
cuáles son sus huellas por el prado,
antes que amanezca,
ni cómo abraza o si lo mira ciego lanzando dados más allá.
Sólo va dejando líneas rojas sobre el bosque de sus vuelos,
iterando el suave baile de esa figura abriendo puertas
i entreveros del ayer. Escondida,
ella roza en otro mundo cada escena que él le entrega,
inventando o recreando, otra vez,
en el agua la silueta vista reflejando su verdad i no mentiras.
Cuál es cuál.

EL DOMINIO DE LA BESTIA

Mais les pauvres bêtes qui veulent prouver leur amour
ne savent que se coucher par terre et mourir.
JEAN COCTEAU

El pozo recibe sus caras i la sangre muerta.
Invisible en el respiro,
la bestia camina ordenando un dominio perdido
mientras guía los metales por el bosque.
Aparta el fuego de la luna resguardando aquel silencio:
un dios en las tinieblas refiere otra historia
sin asco ni perdón.
Composición de Philip Glass

SIC ITUR AD ASTRA

Hay la huella de la lluvia i de una piedra retornando al río,
desafío al sol i a aquellos que olvidaron el musgo i el perdón.
Nostalgia de un futuro lejos para navegar a través
de nuevas aguas
–la oscuridad de lo ignorado más allá-
olvidando la avaricia o la impiedad del tiempo ajeno,
aquel rencor,
donde no volverá a ver otro atardecer en ese mundo.

Las ruinas de un faro ahora bajo el mar,
la lágrima que no cede en el adiós.
2010

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Cuando la vida niegue su sonrisay toda fortaleza te la quite,cuando juegue contigo al esconditey…
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