PELILLOS A LA MAR

Concha García (poeta sugerido)

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Escucho con frecuencia que ha muerto fulanito,
y espero si apostillan a ver qué edad tenía,
después se me aparece la pena o la alegría
según, como y el cuando del cielo el requisito
a mi me tocaría.

No sé por qué será que siempre me comparo
y así que sea de tontos me sirve de consuelo,
me pongo en su lugar y yo que soy ya abuelo
a veces me arrodillo pidiendo a dios su amparo,
la estima por el suelo.

Que ha muerto el Presidente y el General se ha muerto
y el que era un presidiario y el que era un inocente,
y aquel que se reía de cuerpo está hoy presente,
pues todos pasajeros de un vuelo que es incierto
iremos de repente.

Y tú y el de la esquina y aquel que es más amable
sin distinciones todos haremos ese trecho,
iremos sin excusas el cuerpo ya maltrecho,
caído hecho pedazos pues que eso es indudable
destino hacia el desecho.

Y puesto que es seguro que hay que cruzar el charco
mejor tomar impulso y del tiempo disfrutar,
que en lo que ha de tocarte mejor es no pensar
y cuando llegue la hora de abandonar el barco
pelillos a la mar.
©donaciano bueno

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Concha García

(Premio Jaime Gil de Biedma)

Heladas por el presente

Soy una mujer que se alejó del mar.
El pequeño fin, como dije.
Ponerse la toalla, el pequeño
trozo de pared, pon la mano
y échate sobre mí, un poco lejos,
el pecho es piedra. Sobre mí
deja la cal un rastro de tres dedos,
debió apretar más con el pulgar
que con el índice. Luego esa porquería
de libro y la camarera que nos trajo
la bandeja oxidada el amor
no cabe en fuente alguna tumbas
tierra adentro ondulaciones
de tierra raíces secas brotes
de ramas retorcida hiedra
tierra adentro la mano, la cal,
la bandeja, la camarera,
el mar.

Retrato fingido

Algo de gozo, nunca un latido constante
y la forma de cerrar las ventanas
en un corredor resentido. Parece liviana.
Cuando surge de broches y maquetas es aún
silenciosa, turulata y cambiante
en recorridos viscosos. Parece loable:
sacrifica partículas con un tenaz
balbuceo entre toallas y peines.
Es yerta y fría: poco tocable. Se siente
masticadora enervante y poco lucrativa
si le deja la lluvia panorama distinto.
Descorre camino muy punzón si salida
es tener hipo con asco o si mira,
con un deshilvanado interés, la espalda
de una gruesa mirada comedora
de ornamentados alfajores. Recorre su tez
con los dedos; es larga la costumbre
de poner intervalos. Perdona si sabe.
Dice que nunca se exalta y es brava
la forma de no acentuar en absoluto
las sílabas. Tampoco mora.
Ni habitaría.

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Porque tiene en los ojos dos goterasque desprenden sus llantos y lamentos,porque sabe contarte algunos cuentospara al fin ya salir por petenerasde tantos esperpentos.