RIZANDO EL RIZO

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Que yo nunca entendí donde hay ventajas
de hablar tantos idiomas.
Reprocho a quien lo avala que son bromas
y digo a quien reparte esas migajas
con pan tu te lo comas.

Reparto mis sospechas por iguales
a nuestros gobernantes.
Si el pueblo les reprocha ser farsantes
¿por qué no les envía a los Urales
a hacer de comediantes?

¿Por que razón los ricos e indigentes
se llevan a patadas?
Los unos niegan a otras ser honradas,
les culpan de que exprimen a las gentes
a hacer las peonadas.

No mires, que no puedo comprender,
tener hijos que aporta.
La madre si no quiere los aborta.
Y otras hay se mueren por tener.
Y a nadie esto le importa.

Buscamos todo el tiempo la verdad
sabiendo que no existe.
La misma a su verdad ya se resiste,
se agarra de la mano a la maldad.
Y esto es muy triste.

No entiendo por qué existen dioses tantos,
si el mundo uno lo hizo.
¿Acaso es que hay alguno primerizo?
No puedo aquí ocultar mis desencantos.
Y así rizando el rizo.
©donaciano bueno

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Comentario: filosofar es el acto de pensar, en consecuencia no es una actividad que precise de instrumentos, técnicas o muestras sino, más bien, de la capacidad del individuo para contemplar e interpretar la realidad y a partir de ahí emitir un argumento o una opinión.

La rosa del jardinero,

Hermanos Álvarez Quintero

Era un jardín sonriente;
era una tranquila fuente
de cristal;
era, a su borde asomada
una rosa inmaculada
de un rosal.

Era un viejo jardinero
que cuidaba con esmero
del vergel,
y era la rosa un tesoro
de más quilates que el oro
para él.

A la orilla de la fuente
un caballero pasó,
y la rosa dulcemente
de su tallo separó.

Y al notar el jardinero
que faltaba en el rosal,
cantaba así, plañidero,
receloso de su mal:

-Rosa la más delicada
que por mi amor cultivada
nunca fue;
rosa la más encendida
la más fragante y pulida
que cuidé;

blanca estrella que del cielo
curiosa del ver el suelo
resbaló;
a la que una mariposa
de mancharla temerosa
no llegó.

¿Quién te quiere? ¿Quién te llama
por tu bien o por tu mal?
¿Quién te llevó de la rama
que no estás en tu rosal?

¿Tú no sabes que es grosero
el mundo? ¿Que es traicionero
el amor?
¿Que no se aprecia en la vida
la pura miel escondida
en la flor?

¿Bajo qué cielo caíste?
¿A quién tu tesoro diste
virginal?
¿En qué manos te deshojas?
¿Qué aliento quema tus hojas
infernal?

¿Quién te cuida con esmero
como el viejo jardinero
te cuidó?
¿Quién por ti sólo suspira?
¿Quién te quiere? ¿Quién te mira
como yo?

¿Quién te miente que te ama
con fe y con ternura igual?
¿Quién te llevó de la rama,
que no estás en tu rosal?

¿Por qué te fuiste tan pura
de otra vida a la ventura
o al dolor?
¿Qué faltaba a tu recreo?
¿Qué a tu inocente deseo
soñador?

En la fuente limpia y clara
¿espejo que te copiara
no te di?
¿Los pájaros escondidos,
no cantaban en sus nidos
para ti?

¿Cuando era el aire de fuego,
no refresqué con mi riego
tu calor?
¿No te dio mi trato amigo
en las heladas abrigo
protector?

¿Quién para sí te reclama?
¿Te hará bien o te hará mal?
¿Quién te llevó de la rama
que no estás en tu rosal?

Así un día y otro día,
entre espinas y entre flores,
el jardinero plañía,
imaginando dolores,
desde aquél en que a la fuente
un caballero llegó,
y la rosa dulcemente
de su tallo separó.

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