PREDICAR CON EL EJEMPLO

Mi Poeta sugerido: »Cecilio Acosta

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Pues siempre fue él un hombre comedido,
que al cuerpo le tratara con esmero,
no fue un truhán y aun menos pendenciero,
se tuvo por no ser ni resentido,
si excesos cometió fue ser sincero.

Tampoco un fumador empedernido
que en eso de fumar quiso primero
a ser de las mujeres pordiosero.
Si alguno alguna vez le vio bebido
permita aquí le tilde de fulero.

¿A drogas sucumbir? otra falacia.
Cumplía con el fisco y le pagaba.
Adicto a su trabajo se cuidaba
de ahorrar y no gastar en la farmacia
aquello que el trabajo le rentaba.

Su vicio, predicar con el ejemplo,
causaron al finado mil disgustos,
en forma de rechazo. Y es que a injustos
al hombre no hay quien gane así que al templo
acuda pues se oculta tras arbustos.
©donaciano bueno

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MI POETA SUGERIDO: Cecilio Acosta

Cecilio Acosta

LA CASITA BLANCA

Luzcan tus tardes de zafir y grana;
rosal disfrutes de tu mango injerto;
goces, en medio a perfumado huerto,
las auras frescas de gentil mañana!

No insomnios turben tu tranquilo sueño;
no sombra empañe tus ensueños de oro,
de esos que suben hasta el alma coro,
o infiltran en la sien dulce beleño!

Palomas bajen a picar tu suelo,
que al lado esté de tu casita blanca,
y a pocos veas que su vuelo arranca
la turba inquieta hacia el azul del cielo!

Mires cual sitio de encantada Ninfa
tersa laguna cual a veces vemos,
y ánsares níveos de pintados remos
cortando lentos la argentada linfa!

Haya no lejos alfombrada loma,
que se alce apenas a la tierra llana,
y allí subas a ver cada mañana,
si elalba ríe, o cuando el sol asoma!

Haya manto de verde y de rocío
en el momento que los campos dora
la pura luz de la rosada aurora;
y en calle de naranjos que va al río

y se abre al pie de la felpuda falda,
césped encuentres para muelle alfombra,
follaje rico para fresca sombra;
yfruta en que el color es de oro y gualda.

A un lado esté la vega; el campo raso;
los ya formados sulcos por la reja;
el último que traza y detrás deja
la tarda yunta en perezoso paso;

y montado en el sauce culminante
el canario gentil ser rey presuma
y, ajustando la de oro regia pluma,
a vista de su imperio gloria cante!

La partida de caza vocinglear
la quinta deje al despuntar el día;
ágil salga y festiva la jauría,
atraviese del valle a la ladera,

recorra sin ser vista la cañada,
y tras de tramontar los altos cerros,
saltando observes los pintados perros,
entre alegres ladridos, la quebrada;

y después de subir agrio repecho,
de la cima en los altos miradores,
divisen los cansados cazadores
alzarse el humo del pajizo techo!

Al terminar el día, el afán duro
del campo cese, que el vigor enerva;
llegue buscando la feliz caterva
descanso en el hogar libre y seguro!

La parda luz de la tranquila tarde
apague de la noche al fin el velo;
a poco luzca en el remoto cielo
de las estrellas el vistoso alarde;

y mientras el aura entre las hojas suena,
haya para el placer bebida helada,
en barros de primor blanca cuajada
y en medio a bromas mil rústica cena!

Cerca esté del cortijo la vacada
que a las veces se sienta estar bramando,
y alt iempo del ordeño, en eco blando,
se queje la paloma en la hondonada;

Venga en totuma con su pie de plata
la blanca leche a rebosar la artesa,
que el aire luego con su soplo espesa,
temblar haciendo la movible nata!

Que el ave matinal tus pasos siga,
vuele confiada a tu graciosa mano,
y allí pique atrevida el rubio grano
que tú propia tomaste de la espiga!

Que tengas frutas que en sazón maduren,
y vayas con tu cesta a recogerlas;
que tengas fuentes que salpiquen perlas;
que tengas auras que al pasar murmuren!

Murmuren cantos bellos, celestiales,
que sirvan a borrar fieras congojas,
de esos que forman al temblar las hojas,
o el arroyo al mover de sus cristales!

Ante el altar que en sacras llamas arde,
por ti tu madre su oración eleve,
que grato Dios hasta su trono lleve;
y El mismo en urna misteriosa guarde!

No la mía separes de tu historia;
no mis deseos más te sean ignotos;
ni olvides nunca mis fervientes votos,
ni me apartes jamás de tu memoria!

La gota de rocío

“No hay brillo como el mío
(Dijo ufana la gota de rocío
Al verse aclamar bella
En medio al campo en que el ornato es ella),
Ni quien cual yo, galana,
Sea orgullo y primor de la mañana.
En globo pequeñuelo,
Sobre hoja que ya dora
La prima luz de la rosada aurora,
Soy breve suma del fulgor del cielo
Que, en vastos horizontes,
Se ve en valles lucir, y se ve en montes.
Y soy también, para mayor decoro
De mi almo origen y mi cuna de oro,
Delicado vapor que en ondas sube,
Llega tal vez a la flotante nube,
Tal vez instable de la altura baja
Y en el aire suspenso en perla cuaja.
Bordo a veces las flores
Para de ellas beberme los colores,
Y en formas mil distintas,
Cada cual de por sí fijable apena
En el mudar de la movible escena,
Del iris tomo las variadas tintas.
El aura me regala
Con los aromas que el vergel exhala,
Y, por verme temblar, con ala leve
Jugando me conmueve.
Yo nazco con el día,
Tengo palacio en la arboleda umbría,
Y en aguas bellas de matiz cambiante,
Ya semejo al cristal, y ya al diamante.”
Así la gota en su discurso ciego,
A tiempo que de ráfaga impelida,
De la hoja desprendida,
Llegó a caer y disiparse luego:
Tal vi una vez en mi jardín acaso;
Y prueba así este caso,
Que el mundano esplendor es de un momento,
La vida nada, y el orgullo viento.

Madrigal

Echó de menos la Aurora
Una vez su luz que dora,
Y como día tras día
Pálida siempre salía,
Dando quejas lastimosas,
Lloró perdidas sus rosas,
Y en encontrarlas se aferra
Corriendo cielos y tierra…
Delia, ya sé que es robado
El esplendor con que brillas,
Y que la Aurora ha encontrado
Sus rosas en tus mejillas.

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Yo solo soy, humilde, un mendigo de las letras que versos siempre escribe para matar…

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