UN GUIÑO A LA BAHIA

»Mi Poeta sugerido: Feliciano Mejía

MI POEMA… de medio pelo Otros poemas sobre la NATURALEZA

 

De nuevo volví al mar. Yo no sabía
si el mar nunca pasaba de la raya,
pensando que quizá ya no estaría,
diciendo para mi qué es lo que haría
sin sol y sin la playa.

De nuevo volví al mar. Miré a la arena
dudando si ella a mi me recordaba,
no pude comprender si era de pena
pensando que sufría una gangrena
y nadie la ayudaba.

Y allí me hice a la mar. Como un cangrejo
pues era para mí como un hermano,
¡qué oscuro se encontraba aquel espejo!
pensé que igual que yo ya estaba viejo
a fuerza de pagano.

Que así me reencontré. Y esa bahía,
la misma en que viví cuando era niño.
escasa se encontraba de alegría
y aquí para mostrarle mi empatía
la quise hacer un guiño.
©donaciano bueno

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MI POETA SUGERIDO: Feliciano Mejía

Feliciano Mejía

FRONTISPICIO

Aquí es mi muralla raída
donde arde mi fuego.

Si entras, ven:
dobla en dos tu gemido,
como pañuelo, tu lágrima.

Aquí es donde sueña
sueños verdes la Mariposa
y el Venado mastica arcoiris.

Pasajero, si has de entrar,
afila a buido diamante
tu cólera
y afuera deja arrojada tu conmiseración.

Esta es la puerta
de mi casa escarlata.

TANGO DEL MALVADO

Es malo y sufre.

Malvado hasta la santidad.

Y le duele el alma hasta las cachas
y ríe con risa de lata
y duerme con angustia de cernícalo.

En sus noches dementes
oigo su cantar
enmohecido, arrugando el aire.

Tortuoso hasta hacer marchitar
las begonias de la casa
de la mujer que ama.

Es malo, quiróptero,
y anida en su mañana
de brea chamuscada.

EL LADRON DE MAICAO

reía con quimbeo de palomas
huyendo de las balas.

Grandes bocados de pescado marinado
en los toldos tocoloros
de Boca de Ceniza
y picantes vasos de aguardiente metálico.

El ladrón de Maicao
frotaba sus hombros,
desesperado,
y lanzaba hacia el cielo sus manos
y reía
a gritos en el día caliente,
oliendo los sancochos a plena carrera
y escapando a las sirenas
de los guardias traficantes de drogas.

El bruno ladrón era un rayo
de vida
en la calina urticante
del puerto caldeado.

TOROS

Los toros que van a morir
esperan en su aprisco,
ebrios de sol
y de cansancio
y de grasa.

(las olas vienen y van, azules)

Los toros que van a morir
están parados -moscardón-moscas-bisbiseos-
en la tabla sin fin de la espera,
ahuecados por la luz mortecina
de lámparas eléctricas esmirriadas.

(las sombrillas por miles
se rasmillan con el viento caldeado
y con los gránulos de arena)

Los garfios de los ganchos
estáticos-serenos;
las reses,
emporcadas sus pezuñas
en el cieno surgido de sus vientres.

(el sol caldea las pieles
repletas de aceites…
masticaciones-alcoholes-televisores
altoparlantes y gritos de carteles
en cada centímetro de este mundo
donde el sol cae)

Los toros…..

BALADAS DE JIM MORRISON

I
TUMBA

Gordos los gatos amodorrados
entre los cipreses,
las cornejas
aspando el bisbiseo
del aire
y las gritonas bandadas de cuervos lerdos:
los buches repletados
de granos del cementerio…

Aquí no hay paz:
sólo un río de dinero
de mármol carcomido.

Sobre la tumba
de Jim
las agujas hipodérmicas
de los ateridos peregrinos
que van a saludar a Jim
en su sueño alucinado
del campo mortuorio
del Padre Lachaise.

Aquí no puede haber paz.

Sólo un grito de silencio
que parece un río
de mármol carcomido.

TARANTA

Huellas de muerte en el polvo
raya la niña suicida;
alfanjes, sus brazuelos moros,
alfanjes agudos, sus pestañas.

Bajo el aliento caldeado
de maitines, bajo el árbol
plateado de lo oscuro,
pasos de agonía daba
la tenue mujer enlutada.

Sudores vitrificados,
gritos verdes,
en el límite final
del vibrar de sus caderas.

Mugen y arañan los vientos, afuera
besando a los pordioseros.

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