HABLEMOS EN PLURAL

»Aquí, mi Poeta sugerido: Amílcar Bernal

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Hablemos en plural, de todo el mundo,
de aquellos que gobiernan los que menos,
que a todo lo que ocurre son ajenos,
y a mi siempre me vuelven iracundo,
al verles sus talegos ya tan llenos.

Hablemos de las gentes, los gobiernos
que antaño eran del pueblo, repicaban,
y si alguien no creía criticaban,
y hoy solo se dedican a jodernos
y a ver que nos mentían y trepaban.

Hablemos de los pobres, los que mandan
tan prestos a cuidar sus intereses,
antaño tan plebeyos y hoy burgueses,
aquel falso camino lo desandan
diciendo tonto tú que les creyeses.

Hablemos de los parias, la batuta
de aquellos que dirigen esta orquesta
al tiempo vivirán a mesa puesta
poniendo sus veneno en la cicuta
al ver como a los otros los apesta.

Hablemos del Gobierno sin tapujos
que insisten que nos vienen a salvar,
y empiezan con impuestos a gravar
para ellos disfrutar de muchos lujos
a costa que nos puedan arruinar.

Mejor hablar de fútbol, de mujeres
tirándole a este mundo pedorretas,
con bromas haciendo uso de mil tretas,
guardando a buen recaudo los placeres
mandando al que gobierna a hacer puñetas.
©donaciano bueno

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MI POETA SUGERIDO: Amílcar Bernal

Amílcar Bernal Calderón

El azar y la duda

A Marcela Salgado

La vida es un sendero
donde la Duda construye una verdad. Se muere
uno de saber lo justo. ¿Se podría
llevar a la muerte la almohada? Tiene
razón quien afirma
que dos más dos es cuatro. ¡Hasta ahí!
Lo demás es alta matemática,
cifras del Azar que es el dueño de todo. Por culpa
de la esfericidad de la tierra
el lugar más lejano de uno es uno mismo
y a la vez el más cercano; entonces
entre más se aleja uno de un amor
más se acerca a él.
Hablaba de la vida, creo
porque tengo experiencia en respirar y gracias
a eso vivo.

Crepúsculo blanco

A don Migueu, que vio la misma garza
que voló en mi sueño.

¿Adónde van las garzas?
A habitar los manchones de la tinta regada
del crepúsculo; vuelan
a licuarse en el luto de los árboles negros,
a aprender el idioma de las ramas más altas,
las palabras de hielo, la neblina que tapa
con su muro sin roca los colores del alba. Van las garzas, la tarde
agoniza. Se estila
—es de garzas costumbre—
acostarse entre nubes y flotar casi ausentes
en las ramas del aire; no ser viento
ni ala por las próximas horas;
no ser pluma ni prisa. Ser la noche que vino
disfrazada de nieve
a enredar en el árbol los cordajes del sueño.

Voyeur

Cuando huye la luna por mis ojos
que en la ventana,

y los autos se alejan en las luces
rojas
como sangre cobarde,

cuando la luna
llega
acercando su rostro a la ventana
y
mira huir a los autos en sus luces
rojas,
como noches de sangre,

cuando tarde
me encuentro en la ventana con la noche
y juntos
apostamos carreras sin movernos
como lunas cobardes,
puntos de luz hacia su mundo incierto
van en los autos que mis ojos cuentan
como ocasiones para huir que tuve
y no abordé.

Foto fija

A Adolfo Anuff, que va a cumplir años.

El gato y el ratón salen cada uno a la luz
por primera vez
el mismo día, a la misma hora,

el gato desde un rincón abrigado
como una caricia de durazno,
……………………………………….el ratón
desde una oscuridad de escalofrío,

y cada uno gasta en el otro
su primera mirada. Están
en la casualidad de la misma foto,
cada curiosidad como un espejo de la otra,
extasiados.

Se asombró el gato ante la certeza del ratón
y el ratón de lo mismo. El universo
de cada uno fue del otro en el primer atisbo de la luz. Y
podría jurarse
que el mundo fue inventado dos veces, una
para cada mirada.
………………………..Y después fue la vida.

Escrito fuera de casa

De cuántas aguas está hecho mi aguacero,
qué caminos
de nubes y huracanes
un día se encontraron
en este barrizal. Y aquí la lluvia.
Cae
—un asunto de presiones y velocidades del viento
tan previsible como la siguiente primavera—
esta lluvia políglota
fabricada con vientos de todos los mundos,
con polvo de mil y una batallas,
con ecos de gritos que nunca quisieron sobrepasar
las cortinas de tul de cada lecho.
Llueve arena de todos los desiertos,
viajera pertinaz, cometa
de todos los agostos, todo
lo cósmico y alado en mi aguacero
vive —oh—
y sería perfecto si no fuera
—mierda—
porque me vine sin paraguas.

De súbito

Un tipo con cara de malo del cine pasó por mi noche
metiendo suspenso, el miedo sembrando. ¡Qué tipo
con cara de malo del cine, qué susto, su vaho
deja sin sonrisa los rostros pintados, borra la alegría,
torna suspensivo lo que antes un punto
final era y basta! Un miedo con cara
de tipo que punto
suspensivo fuera, del todo maligno,
llegado nocturno, sigilo y vampira
mente acolmillado y con cara de cine
con resucitados y muertos que vuelven
por alcohol a casa,
un tipo profunda
mente escalofrío con cara de malo
pasó por la calle
que besa mi mundo.

Cromáticas

La diferencia entre el negro y el gris
es sólo una pincelada de tristeza;
entre el rojo y la sangre: la guerra;
entre el amarillo y el sol es la gota
de un cansado sudor.

Entre el anaranjado y la sed
sólo existe una fruta de distancia,
entre el verde y la alegría
un largo desierto,
entre el violeta y el morado
un error de la luz.

Entre el azul y el cielo
la diferencia son las mentiras sobre dios;
entre el ocre y el ladrillo
la casa sencilla de un pueblo pintado
con óleo y pasión;
entre el beis y el marrón
el olor del tabaco, el café de las dos.
El espacio entre la transparencia y el vacío
con sangre y deseo
lo llena el amor.

La diferencia entre pintar y soñar
es el color.

Tic tac

Junto al reloj antiguo,
……………………………..que suena
como lluvia de instantes sobre el techo del mundo,
uno espera contando latidos
como si viviera.

Junto al reloj digital,
……………………………..que es mudo,
condenado al silencio uno espera
cual si en el siguiente momento vacío
habitara la muerte.

Oh, mi corazón,
este triste reloj que no logra
mi sangre entender.

Enfermarás

Enfermarás
cuando empiece tu tiempo a cansarse
del horror de posar detenido
al borde de esa edad tras cuyo salto
comienza el infinito.

Enfermarás de resultados definitivos,
de flechas que aún yacen en el blanco
tras haber hecho las dianas posibles;
de sumas exactas y escasos residuos;
de no más abrazos,
de no más deseo.

Enfermarás
de visiones de hijos difusos,
de amores en sueños con punto final;
de la invalidez de todos tus permisos,
del desahucio de todas tus bacterias;
de la declaratoria oficial de nulidad de todos tus principios.

Enfermarás en el momento en que los jueces de impuestos
decidan no acosarte más;
cuando la más empecinada de tus locuras condescienda
a negociar con la razón monótona del prójimo;
en el último instante
del último mes de todas tus cuotas mensuales.

Enfermarás con el último bolsillo vacío
de usura y derroche;
tras beber en las manos del hastío, como en un desierto,
los ríos venenosos,
y haber escuchado completa la música: haberla bailado
al son del recuerdo,

enfermarás

y tendrás envidia
de quienes se quedan y pueden amar,
de quienes aún consiguen ser novios de alguna,
de los que no suelen sufrir de los males
que pudren el tiempo,
de los tranquilos que ya no serás,
de los que dirán las siguientes palabras,
los versos de nunca.

Y morirás de ti mismo sin serlo,
porque fuiste quizás sólo el sueño
de torpes demiurgos, ni Juan ni su intento,
de regreso al azar de un origen que traza futuros
que no te conciernen,
como el ciego que toca la tierra
con bastones de duda y tropiezos
avanzando de oscuro hacia negro volviéndose foto,
palabras en cartas, olvido y silencio.

Y después todo.

Uno o cualquiera

Copiado con la incertidumbre de la cal en el agua
como letra de pez
transparente y esquiva;
solo en su rol de sombra que se aferra
a la línea tortuosa de una cara obligada;
ajustando su horario a los pasos de un alba
contagiada de oscuro, va
el habitante de una sordera tan honda como el lecho del plomo
en la saeta de las cartas sin ruta que dan contra los muros
o enviado al fin del mundo
para dar la noticia del error que otros callan;
asediado por orgasmos adonde no llega el deseo
—saliva repudiada por el labio—;
dueño de herencias que extraños derrocharon
como agua vertical o de espejismo:
hielo.

Nuevo para los siempre presentes en la extranjería de la historia;
un tipo de vigilar, dicen de él los de su propio espejo;
el de los pasos tardos —piensa el ciego del bastón mudo
sobre el césped negro de su imaginación—;
ajeno para el pan como el suspiro pómez de la piedra muerta
pero muy conocido para el perro de nadie
y el vestido que baila su ajena alegría
en la fiesta de los sábados de cada nunca.

Por ese,
línea ahora perdida en el borrón, luz en la luz,
razón en lo cierto, sangre en la intención de la daga, el confundido
por todo lo visible, ese cualquiera,
inverso como un eco, torcido como el índice de la vejez,
siempre a punto de nada, el favorito
de los rostros anónimos, voten,

voten por él

para que sea proscrito de las listas
confeccionadas con las cifras personales de los que prestan su perfil
para la salvaguarda de los asuntos del estado,
de la fe,
de la prostitución de los oficios.

Rincones

El gato y el ratón salen cada uno a la luz
por primera vez
el mismo día, la misma hora,

el gato desde un rincón abrigado
como una caricia de durazno,
………………………………………..el ratón
desde una oscuridad de escalofrío,

y cada uno gasta en el otro
su primera mirada. Están
en la casualidad de la misma foto,
cada curiosidad como un espejo de la otra,
extasiados.

Se asombró el gato ante la certeza del ratón
y el ratón de lo mismo. El mundo
de cada uno fue el otro en el primer atisbo de la luz. Y
podría jurarse
que el mundo fue inventado dos veces
en la misma mirada,

y después fue la luz.

Ojos de faro negro

De la noche salieron los gatos
en su paso de nubes oscuras, huyeron
de la noche los hondos ronquidos,
los búhos
que alquilaron disfraz de pingüino, los pasos
de los celadores —dormida
su pistola los acompañaba.
…………………………………..Partieron
los que mueren a diario
de la vida nocturna
ni raudo ni lento, si acaso
como manda el reloj que repite
latidos eternos; se fueron
las putas
del andén alcahuete a la una
de la madrugada, la luna
alumbraba en sus pechos. No quedan,
cuando el alba encandila su miedo
de sol primerizo, vestigios
de la tinta vestida de viento
que es noche y recodo
de ojos cerrados.
………………………O apenas
quedo yo, por recuerdos tomado,
de nostalgia en nostalgia mirando
—la ventana me cede dioptrías—
cómo pierde la noche su tiempo,
su tinte y su alma,
y me deja en el centro de todo
sin nada a la vista, uno,
non
disfrazado de tango y vampiro
sobre el borde de todo,
vacío
de luz y miradas,
soledad que amanezco pensando
en la luz de unos ojos perdidos.

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