BENDITOS CAÑOS

»Mi Poeta aquí sugerido: Federico Rivero Scarani

MI POEMA…de medio pelo Lee otros poemas FANTÁSTICOS

 

Benditos caños, bendita fuente
bendita lluvia, bendito río,
con sus apaños de agua corriente,
cuando diluvia, con su albedrío.

Que extiende un flujo tan solidario,
regando el alma de luz divina,
tú eres refugio, como el sudario,
cuando la calma ya desafina.

Agua que gime, alma que llora,
o que, impaciente, sueña y que reza,
que se deprime, que al cielo implora,
que a veces siente se despereza.

Que es cantarina o es silenciosa,
cae rumiando siempre insistente
Agua divina sobre una losa
asaz piadosa o irreverente.

Lugar de encuentro de enamorados
que van por agua con una excusa
llevando adentro sueños osados
bajo la enagua, bajo la blusa.

Cuando la luna sale de noche
pena insistente su desconsuelo.
Desde la cuna se hizo derroche
anda presente besando el suelo.

Culpando al cielo cuando derrama
sobre pretiles su zumo arisco,
a veces símil de alguien que se ama,
otras misiles de un mal pedrisco.
©donaciano bueno

MI POETA SUGERIDO: Federico Rivero Scarani

Federico Rivero Scarani

Te seguiré

Te seguiré hasta los templos del futuro
Escalaré peldaños de ónix o de cemento
Algo en mí comenzó a asustarme
Son lo vientos de la última tormenta
Pero igual te seguiré por que sos mi hada
Andaré a tientas por latitudes sureñas
Seré un engranaje bien aceitado quizás
Igual te seguiré hasta que me digas basta
Aléjate de mi vida de mi aire y mi sueño
O tal vez ofrezcas tus días para mi consuelo
En el oasis de la vida te seguiré princesa.

Arábiga luna nocturna

Arábiga luna de hechicerías noctámbulas,
te celebro desde el suelo sacrosanto
y deambulo embriagado por tus sinuosos reflejos
en el agua de los charcos que como ojos de ciego
te absorben lunáticamente en su licantrópica
selenitud

Inana de verdes tiempos con auroras de magia,
los templos te llaman como mi alma
como las cosas que buscan su nombre
como la vida que se hace camino bajo tu halo
te sostengo a pesar de mi alarma emotiva

Faro del pobre sin techo del ebrio asesino
del nauta sin rumbo del amante airado
faro de gatos en celo de brujas de cal
ilusoria la trampa con la que atrapaste al pagano
tutora de fantasmagorías de invierno
¡Ráptame llevándome en tu escala de bruma
hasta el nido de los amantes de ojos verdes!

¡Apriétame el cuello como si para llorar
lo necesitara más que al aire, más que al alma!

LOS POETAS

Los poetas buscan las palabras
no sólo para expresarse sino
para descubrir nuevas regiones
del alma, o del fugitivo sueño
y así componer sus poemas
son los que conservan el acervo
de la lengua: ellos bucean
en el lenguaje para rescatar
del olvido las palabras que
en ocasiones poseen el don
de crear nuevas realidades
ya que ésta es tan mezquina
que los atormentan noche y día
Los poetas están condenados
a sísifo labrar los poemas
usando su mente y su corazón
para exorcisarse de la vida cotidiana.

POEMAS

De pronto invaden el sendero
ciegas formas que abrasan el oído
y despierto en el aire en el que me voy muriendo;
olvídame como a la luz, a la sombra, al desmayado aliento
de esta luz temblorosa y fraticida
escondida en la perdida geometría
del canto sobre el viento.
Y quizás entre los ángeles yo padezca
el cruel destino en el silencioso coro
y en las tinieblas de sus sangres áureas
agonice mi vida que fue oro.
Y un ángel se me vuelve laberinto,
urgencia de un cristal desorbitado,
y me voy yendo, yendo lejos
hacia un límite que siempre estará vedado.

Me duelo de ella,
tan doloroso que no puedo dormir
perturbado por ella.
Eso durante el amanecer,
ella me hace sufrir
con su apariencia fantasmal.

Un sueño
Lluvia azul del cielo
Mares coléricos
Tormenta eléctrica
Estoy desnudo en el bosque
Me pregunto qué puedo hacer
Pero no sé quién soy
Camino entre charcos
Y una cortina de agua moja
Mi cerebro
no veo nada
Una iluminación lila
Una luz hasta el momento
Se estrella contra la oscuridad
El mar está cerca
Y te extraño, mi amor,
Y desnudo voy
Yo no estoy avergonzado
Mis manos tocan los árboles,
Resbalan
Me caigo de rodillas
Y me asomo al sueño.

La brisa fría de tu indiferencia
envuelve mi corazón evanescente
y mi alma melancólica.
Me enamoré de tus demonios,
tú de mi Oscuridad.
Fuimos el infierno perfecto y envidiado.
Y el Tiempo pinta un cuadro
del cual nadie puede desvincularse.

Remix del poema “Las Respuestas” de Luis Brandón, (La Lira El Cobre y El Sur, 1993)

¿Cuánto dura una ilusión?,
¿un siglo,
un año,
meses, días, horas,
pocas horas?
¿Quién canta la Verdad?
(¿Qué es la Verdad?)
¿Los pájaros matinales,
las cigarras al atardecer,
o el grillo en la noche oscura?
¿Tal vez el mar?,
que ruge contra el acantilado
cuando la luna inspira
entre las estrellas
del silencio largo;
los silencios
mis silencios
tus silencios,
¿Qué dicen?
¿Qué buscan
allá
en lo profundo?

Me lo dices como si ignoraras
las diferentes fases de la luna,
y tus ojos, profundos como el Cielo,
me hicieron rehén de mis propios sueños.

Poemas desde el ocaso

Te llevarán cálices oscuros y amargos
te nombrarán con palabras de acero
jugarán con tu cordura y tus sueños
ellos, los inefables seres sin tiempo
buscarán en la bruma tu nombre
para hacer que éste se embriague
y luchando como titanes saltarán
sobre tu sombra querida, sin vacilar …,
pero a pesar de este sombrío augurio
yo te elevaré con mi canto y mis besos
a vos, querida princesa de un cuento
que escribirá una niña en mil años
y estaremos presentes alma con alma
más allá de la última sombra que lleva
y nos amaremos entre nubes y ríos
bajo el tibio sol y la luna llena.
***
Te seguiré hasta los templos del futuro
escalaré peldaños de ónix y de cemento
algo en mí comenzó a asustarme
son los vientos de la última tormenta
pero igual te seguiré porque eres mi hada
andaré a tientas por latitudes sureñas
seré un engranaje bien aceitado quizás
igual te seguiré hasta que me diga basta
aléjate de mi vida de mi aire y de mi sueño
o quizás ofrezcas tus días para mi consuelo
en el oasis de la vida te seguiré princesa.
***
Sal de lágrimas de mil ángeles
que tiene en su origen
la destrucción.
El Resucitador te traerá la mala suerte
de tus ancestros
hasta que te persignes mirando hacia el sur.
Voces de amantes antiguas te cercarán
entre las brumas
de los dioses sin tiempo.
Desde la Oscuridad escucharás la voz
de ella que te guiará
hacia el amanecer de auroras verdes.

VI

Para Keidin Yeneska, mi eterno amor

Sé que me amas como un río noble
con el perfume del jardín
y con el dolor de tu sufrimiento
me amas con una mañana, con un atardecer
largamente quieto y atrapado
por nuestras manos durante enero
lo reteníamos para que no despertara
y así, amándote, aguantaríamos la noche
la noche que nos abría las puertas para el sexo.
Me quieres, me deseas, me amas con toda tu belleza
y tu desgano, la apatía de ser
mientras sola mirabas el techo de la habitación
sin risas ni lamento, solo melancolía.
Me has amado con el dedo lastimado de la traición, también,
con tu propio miedo al amor
y el disfrute de estar conmigo a la deriva
aquí, en el Jardín de Piedra
tranquila respirando aromas de rosas veraniegas.
Así me querés, y te miro como se mira
un extenso cielo rojizo y amarillo vermelio
detenido
dulce y sigiloso para acariciar
como nuestros cuerpos.

VII

Me he decidido a evitar el Sufrimiento
que se eleva hasta el cielo,
a ese oleaje de padecer como un brebaje
para la amargura de la sed.
Ese Sufrimiento que encandila
al Silencio perpetuo, amigo de todos las horas,
a una luz tallada en los tristes ojos.
No quiero detenerme bajo el cielo esculpido
de cemento, gris como estatua abandonada,
no quiero, me niego a detenerme en una nota
del solfeo melancólico, crepuscular.
Y si evito el Sufrimiento atroz,
carta de un juego a veces absurdo,
espero llegar al Pórtico que me saque
de un Museo llamado vida.
Llegando a mí mismo
me instalo cuidadoso y en el reposo
con la Fatalidad que no deja
permanezco.
Poemas del libro En el jardín de piedra

El caño de la fuente ha sido siempre objeto de atención de los poetas como ejemplo de constancia y de misterio.

No se callaba la fuente,
no se callaba…
Reía,
saltaba,
charlaba… Y nadie sabía
lo que decía.
Clara, alegre, polifónica,
columnilla salomónica
perforaba
el silencio del Poniente
y, gárrula, se empinaba
para ver el sol muriente.
No se callaba la fuente.
no se callaba…
Como vena
de la noche, su barrena,
plata fría,
encogía
y estiraba…
Subía,
bajaba,
charlaba… Y nadie sabía
lo que decía.
Cuando la aurora volvía…
Manuel Machado (1874-1947)

También te puede interesar...
Alepo. Cuando termine la guerracuando acabe esa guerra,…

Poesía eres tú, te interesa?

X