Si te gusta la poesía aquí tienes 3,106 POETAS, poemas y sus biografías.

»MANUEL MACHADO
Yo, poeta decadente,
español del siglo veinte,
que los toros he elogiado,
y cantado
las golfas y el aguardiente...,
y la noche de Madrid...,
Si te gusta la poesía aquí tienes 3,106 POETAS, poemas y sus biografías.


Yo, poeta decadente,
español del siglo veinte,
que los toros he elogiado,
y cantado
las golfas y el aguardiente...,
y la noche de Madrid...,

¿En perseguirme, mundo, qué interesas?
¿En qué te ofendo, cuando sólo intento
poner bellezas en mi entendimiento
y no mi entendimiento en las bellezas?

Las tribus que pululan el planeta
caminan por caminos muy diversos,
y así que sean vecinos son adversos,
dispuestos siempre a hacerse la puñeta.

Seres humanos que pomposamente os auto-proclamaís inteligentes
¿de qué tanto presumís, pobres humanos?
¿quienes han osado inocular del inconsciente en vuestras mentes
ese mantra de que el mundo es ese vientre...

Reflexionando me paso
cuando miro alrededor
lo que pasa;
y lo esquivo por si acaso
hasta mi llega el hedor
de esa grasa.

En la umbría calle de una humilde aldea
la vieja casona en silencio dormita,
ni el aire respira, nada se menea,
la leña reseca en la chimenea
suplica un responso sumisa a la ermita.

Aunque lejano parezca, hace un tiempo muy cercano
que en mis dañadas pupilas aun percibo el movimiento,
damas de negro en fila india, cual novicias de un convento
al amanecer yendo a el río a lavar la ropa a mano.

Era un niño el que soñaba
por las noches con un sueño
y veréis si era pequeño
que por más que lo buscaba
a su sueño no encontraba
ni apelando a ser su dueño.

Triste, eres consecuencia del sueño que tuviste
y un buen día dejaste que alguno lo adornara,
que el alma te robara y te dejara un quiste
Y tú nunca quisiste que nadie lo extirpara.

Cuando el mar está bravío
no me gusta ir a la playa.
que prefiero ir donde haya
una orilla junto a un río,
bajo algún chopo sombrío...

Su cerebro reprocesa
y en sus sueños le delata
y sigue y le da la lata
pues de recordar no cesa,
le insiste no le interesa,
le tiende un puente de plata...

Ese olvido sin fecha y sin cimiento
sin siquiera derecho de pernada,
sin sombra de sospecha ni más nada
y escaso de argumento y aun de aliento.

Yo he venido para ver a castillos y a almenaras,
tropezones por doquier y sombras a todas luces,
rebuznos de gentes raras y sonidos de arcabuces,
y lamentos dar de bruces y a bondades ser muy caras.

Excusas, ¡ay amor!, tenemos todos,
excusas y razones para odiar,
de algunos a gritar de malos modos
mandando a algún tipejo a pasear.

Escribo porque sé que cuando escribo
no pienso en otras cosas,
algunas que hay amargas, dolorosas,
que pasan por aquí donde ahora vivo
cual fuera se tratara de un castigo,
cayendo como losas.

¡Oh, qué será, qué será!
si lo que prometí que nunca haría,
al lugar que juré que nunca iría,
me hubiera conducido hacia el parnaso
y no como creí, fuera el ocaso,...

Donde la playa sobre la arena
traza una raya, la mar serena.
Con mucho tacto, después la borra
volviendo al acto con su modorra.

Nunca yo he de poder, aunque quisiera,
saber que representa el ser humano,
en este laberinto cortesano
donde todo parece una quimera,
un falso silogismo cartesiano.

Amigo mío, si empiezas a escribir,
si quieres ser poeta,
has de hacerlo cual fiel anacoreta
siempre pensando en dar, no en recibir.

Cuando entiendas que ya el diablo te ha vencido
y la muerte haga presente en su arrogancia,
no resistas a juzgar si el cielo ha sido
quien decide tu futuro, no hay instancia.

Los tiempos que vendrán serán distintos,
mas siempre han de llover y escamparán,
y habrán días azules variopintos,
las viñas parirán los mismos tintos
de vino y rosas días volverán.

En las cosas banales yo me fijo,
en un papel asido al firmamento
cogido por los pelos por el viento,
en una lagartija y su escondrijo.