Si te gusta la poesía aquí tienes 3,111 POETAS, poemas y sus biografías.

»GERARDO DIEGO
Río Duero, río Duero,
nadie a acompañarte baja;
nadie se detiene a oír
tu eterna estrofa de agua.
Indiferente o cobarde,
la ciudad vuelve la espalda...
Si te gusta la poesía aquí tienes 3,111 POETAS, poemas y sus biografías.


Río Duero, río Duero,
nadie a acompañarte baja;
nadie se detiene a oír
tu eterna estrofa de agua.
Indiferente o cobarde,
la ciudad vuelve la espalda...

Volverán las oscuras golondrinas
De tu balcón sus nidos a colgar
Y otra vez con el ala a sus cristales
Jugando llamarán....
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
Tu hermosura y mi dicha a contemplar,
Aquellas que aprendieron nuestros nombres,
Esas, ¡no volverán!

A veces me pregunto que sería
de haber nacido yo en otro lugar,
la vida que hoy debiera de llevar,
posiblemente no lo creería.

Contemplo la marea sube y baja
y observo si acelera o se relaja,
mantiene en un constante movimiento,
sujeta a si hace calma o hace viento,ROTACIONES
©donaciano bueno
CAE EL AGUA CONVENCIDA,
sabiendo que llegarán tardes de fuego.
No hay nada más elevado y místico..
©Nicolás Corraliza Tejeda

Que dos y dos son cuatro es evidente,
sumar es muy sencillo,
yo sumo, tu haces trampas, yo te pillo,
lo niegas y repites insistente
fingiendo ser sincero y ere pillo.

Quien a la vida se enfrenta
sin saber como la aguanta
es igual que aquel que canta
y un catarro se presenta...
©donaciano bueno
LOS VIEJOS GATOS
La noche los trae, de lejos, al ruinoso
caserón,
y miran, recostados en el suelo, la llama
que tirita en el candil...
©Rafael Adolfo Téllez

Gala haciendo de honor y de hidalguía
subiose su alma libre hasta el parnaso
un día triste y gris en que el ocaso
con un requiebro cruel le bendecía.

Alegre, vivaracho, vitalista,
llenaste los Estadios de emoción
haciendo de la vida una canción.
Nosotros te seguimos cual turista
bailando sin cesar en esa pista
tratando de seguir el diapasón.

Lo que dices jamás es lo que crees
que es lo que otros perciben y comentan
pues siempre existirán lo que presientan
que algo escondes oculto que desees...
©donaciano bueno
SUEÑO
La luz de aquella ciudad era blanca,
caminaba con esa sensación
de los primeros viajes,...
©Gracia Aguilar Almendros

Renuncio a vivir más y aquí lo anuncio,
y renuncio a la vida aunque me duela,
a lucir en mi ojal la escarapela
y a todo lo que soy, yo aquí renuncio.

Más malo que la sarna, se decía,
de un niño que, travieso, era muy malo,
de un cojo, que su pata era de palo,
de un sordo, que era tonto y lo sabía.

Para hacer más liviana la batalla
preparando con tiempo la partida,
ese muro cercano, esa muralla
que separa la muerte de la vida.
©donaciano bueno
Poeta invitado: ©Graciela Giráldez

A ese tipo, pringao, de medio pelo
que se cree un gallito de pelea,
que mirando va abajo cuando mea,
orgulloso que está de ese consuelo,
esperando feliz que alguien le vea.

He salido de caza, a la aventura,
a libar de las mieles de otros predios,
a lomos de algún sueño en su montura,
a los falsos mensajes buscar cura
y a liberar de mi alma sus asedios.

Luces de Navidad, cosmopolitas.
De andamios empinadas por la calle,
silbando cuando cruzan las mocitas
rimando la belleza de su talle.

Un mirlo se lamentaba
que su canto no se oía
pues por más que repetía
ni él mismo se lo explicaba.
Si yo canto tan bonito,...

¿Qué sería el mañana sin ayer?
es seguro que el hoy no existiría
ni el futuro también razón tendría
sin madrugar no habría atardecer.

Primavera dorada, primavera,
capullito anhelado de alhelí,
en que anduve soñando junto a ti,
y en que siempre al pensar vuelvo a tu vera.

Lirio, dócil, nacido de una astilla,
en resquicio, en la tapia, en un adobe,
sin un simple arrumaco que le arrobe
ni nadie al que achacar por qué mancilla.

El que sabe que tiene la fe,
y el que sabe que existe un conjuro,
el que sabe que está muy seguro
y el que dice que todo lo ve
©donaciano bueno
Poeta invitado: ©Francisco Delgado-Iribarren Cruz

Perdone que le insista señorita
que usted va desatando las pasiones,
eleva la ilusión a corazones
e ignora que a los hombres les excita
el ver como se mueven sus tacones.

Yo he sido un leñador, nadie lo dude,
que tuvo entre sus brazos una vida,
debiendo de hacer leña en la partida
sin nadie con el hacha que le ayude.