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»GARCILASO DE LA VEGA
Cuando me paro a contemplar mi estado
y a ver los pasos por do m’han traído,
hallo, según por do anduve perdido,
que a mayor mal pudiera haber llegado;
Si te gusta la poesía aquí tienes 3,125 POETAS, poemas y sus biografías.


Cuando me paro a contemplar mi estado
y a ver los pasos por do m’han traído,
hallo, según por do anduve perdido,
que a mayor mal pudiera haber llegado;

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte,
contemplando
cómo se passa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;

Nació para vivir y disfrutar
y pronto comprendió que sin esfuerzo
difícil iba a ser el superar
su estado de indigencia y mejorar...
©donaciano bueno
OFICIO DE CIUDAD
Yo aprendo tu oficio encendido
y las palomas exaltadas...
©Pilar Sanabria

¿Por qué prófugo a mi me han declarado
si huir de palabras yo aun hoy no puedo?
y miedo, ¿por qué debo tener miedo
si sigo con mi yunta y con mi arado?

Cuando yo era pequeño, hoy soy adulto,
cuando yo era un imberbe, hoy llevo barba,
cuando yo era un ingenuo, hoy ya soy culto,
cuando yo de un gusano era una larva.

¿Por qué será, amigos míos varios,
que políticos, al menos en España
-si se critican lo tildan de patraña-
y todos son o casi funcionarios?

¡Cabalga, cabalga
mi potro Lucero
aprieta las nalgas,
anda más ligero!
¡Galopa, galopa
mi egregio corcel,...

El sol, un globo es dorado,
la luna un disco de hielo
a el que han mordido un bocado
que menguante han desgarrado
de la calva de su pelo...
©donaciano bueno

Hoy señalé tu espalda con mi dedo
pintando un lujurioso garabato,
revoltosa mi mano en arrebato
tu epidermis hirió en rubor y miedo...
©donaciano bueno
- NOS VAMOS A PARÍS
-con una voz de esparto alguien decía
a través del teléfono...
©Fernando Borlán

Es hora de que sientes la cabeza,
es hora de que empieces a pensar
que el tiempo se te tiene que acabar
haciendo un lado aparte a la pereza
poniendo a cada punto en su lugar.
©donaciano bueno

He pasado, mirado y visto triste
manchada con grafittis tus paredes,
no presumas, verán que ya no eres
crisol de educación que un día fuiste...
©donaciano bueno
FUEERON VOCES, relámpagos del aire,
o palabras llamándome en el ruido...
©César Aller

Quiso ser mar y nadie le acolita,
quiso se árbol y nadie le comprende,
quiso volar cual lo hace una bolita
que sube al universo y que desciende;
por mucho que se mire no se aprende
pues no se acierta a verla tan chiquita...
©donaciano bueno

Traviesa, redondita y tan oronda,
cerebro que aparentas chiquitito,
¡si sales a bailar ya eres la monda!
nadie puede ganarle a tu piquito...
©donaciano bueno
PALÍNDROMOS
Yo sonoro no soy
Roma no cede con amor...
©Darío Lancini

Añoro las mañanas de Onda Cero
que hoy trajo a mi memoria un sevillano,
Johnny, tal es su nombre americano,
que a mi me mantenían prisionero.

La perfección no existe. Lo comprendo.
Si cuando nací el molde se rompió,
cuando otros de camino van, yo vengo
¿qué culpa tengo yo?...
©donaciano bueno
HOMBRE DE CIUDAD
Semen
Cemento
Cementerio...
©Tom Lupo

Disfruto al observar como en las ollas
el agua se consume lentamente,
y ver como ese fluído hace borgollas
fundiéndose en vapor en el ambiente...
©donaciano bueno.

Pasaba junto a un cubo de basura
un día como siempre en mi paseo
mas miro y ¿qué dirán que es lo que veo?
¿quizás un alacrán, tal vez un cura...
©donaciano bueno
EL EMISARIO de Dyaus Pitar
Cada mañana,
cada octubre de feria y procesión..
©Mario Pera

Cuando muera, que sepan que he vivido
de mi playa mirando al ancho mar.
Sólo hay tres que mi amor han compartido,
que a mi alma y corazón han abducido,
que me han osado amar.
©donaciano bueno

No todos los que están en los altares
pudieran demostrar que han sido santos,
igual que los que están en camposantos
no pueden afirmar que han sido autores.

Os lo aseguro, yo soy disciplinado,
si me aconsejan, yo sigo los consejos.
Cuando turbias aguas bajan, si avisado
me deshago de pesares que son viejos...
©donaciano bueno.
POEMAS COSIDOS
¿Qué escucha el oído?
¿Qué trae el agua?...
©Blanca Elena Pantín

Cuando la marea baja y el sol comienza a brillar
raudo voy a pasear por la arena de la playa.
Tranquilo ando sin parar por donde quiera que vaya,
observando en mi atalaya, descubriendo el hontanar.

Una persona esa era que miraba al espejo y se daba asco,
¡qué sería que hasta el reflejo recriminando se lo afea!
y que al verla los hombres se revolvían observando con gran fiasco
y hasta su sombra deforme la sigue así gritando ¡eres muy fea!