Si te gusta la poesía aquí tienes 3,108 POETAS, poemas y sus biografías.

»JORGE GUILLÉN
Alguna vez me angustia una certeza,
Y ante mí se estremece mi futuro.
Acechándolo está de pronto un muro
Del arrabal final en que tropieza
Si te gusta la poesía aquí tienes 3,108 POETAS, poemas y sus biografías.


Alguna vez me angustia una certeza,
Y ante mí se estremece mi futuro.
Acechándolo está de pronto un muro
Del arrabal final en que tropieza

¡Cuídate, España, de tu propia España!
¡Cuídate de la hoz sin el martillo,
Cuídate del martillo sin la hoz!
¡Cuídate de la víctima a pesar suyo,
Del verdugo a pesar suyo
Y del indiferente a pesar suyo!...

El cielo de aquel día amaneció plomizo,
heridos los tambores con furia redoblaban,
sobre el azogue oscuro,
cual chocan los suspiros contra un muro....

Camino por la ciudad
de Madrid un bello día
mirando con alegría
la gente que viene y va.
Raudo avanzan al pasar...

Fue un verso torcido, él era un verso
sin ritmo, sin la métrica y sin rima,
inútil de ascender hasta la cima
de cumbre en que se asciende al universo
perdido entre la niebla y la calima.

¿Quién se acuerda del candil?
Un sencillo recipiente,
una mecha, algo de aceite,
fósforo, la luz se hizo sutil.
Aquel humilde artilugio...

Nos tiene que llegar. Es natural.
La vida es esa cosa que aparece
un día cuando empieza a clarear,
un juego al que se tiene que jugar
y debe de parar cuando fenece.

Amor, al amanecer,
el placer del despertar,
el aroma y el sabor
de un buen café en compañía,
el susurro de un cantar,....

Compro una idea. Pago bien. Contacto:
escaso de cacumen, un poeta.
Requisitos; no acepta alguna treta
que el contrato se anulará en el acto.

Se sube, va y sonríe, toma asiento,
atento y expectante a su parada,
que el tren raudo andará como anda el viento,
la vida hoy se concibe en movimiento
y el mismo le da al tiempo una patada.

Media hora más y otra media hora,
quizás un dia, una semana o un segundo,
quién sabe que me queda en este mundo
acaso pronunciar no pueda ahora.

Allí donde comienza la emoción
se esfuma el equilibrio y la certeza,
se nubla y emborrona la visión
y ataca firmemente al corazón
hiriendo cual puñal a su nobleza.

Era una mañana
de un hermoso día,
el sol despertaba,
la luna dormía.
En los matorrales...

Las gotas caen y caen, en este humilde escondrijo
donde yo ahora me cobijo y no las puedo parar,
hasta cuando este penar, a quién ahora me dirijo
que resuelva este acertijo que es mi lento caminar.

Es la vida para mi,
un dejar pasar el tiempo,
un recordar lo que fuí,
lo que seré ni un momento
ya ocupa un espacio aquí.

No es dichoso quien más tiene
¿el pene?
sino el que más lo pelea
¿desea?
lo que cuenta aquí es ¡patraña!
la maña.

Sentí el impacto del puñal certero
a el corazón abriéndome una herida
al tiempo que anunciaste tu partida
diciéndome al final “ya no te quiero”.

Ya sé que piensas de mi que soy un pendenciero,
por eso es que hoy pretendo dejar bien claro aquí
que todo lo que yo hago, no lo hago por dinero,
y que si soy así
no es porque sea un truhán, rufián, ni un bandolero,
pues si comporto así solo es porque te quiero.

Barrenderos de Madrid, mis amigos barrenderos,
mi amor por vuestros esmeros, os declaro desde aquí,
siempre limpiando senderos, siempre cuidando de mi
tan solícitos, tan fieros, barrenderos de Madrid.

No quiero que se sepa, he sido malo.
Me quise enamorar de las estrellas
soñando me abrazaba a todas ellas,
subiendome a los lomos de mi falo,
creyendo hacer a todas un regalo
y al mundo, al sol, al mar dejando huellas.

Por fin ya creo en Dios, su inteligencia,
así que se apostille artificial,
demuestra es superior a lo normal
y vino a confirmarme su existencia
tan sobrenatural.

Es en este entorno social en que yo vivo,
en el que nadie tenemos arte ni parte,
donde desde que por azar hemos nacido
todo el mundo se dedica a adoctrinarte.