Si te gusta la poesía aquí tienes 3,123 POETAS, poemas y sus biografías.

»FRANCISCO de QUEVEDO y LUCIENTES
Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora, a su afán ansioso lisonjera;
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Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora, a su afán ansioso lisonjera;

Cuando me paro a contemplar mi estado
y a ver los pasos por do m’han traído,
hallo, según por do anduve perdido,
que a mayor mal pudiera haber llegado;

¿Quién te ama, Mishima?
La rutina, esa enemiga si tú y yo
caminamos de la mano
o si tú y yo nos sentamos en un café
a filosofar
filosofía de viejos harapientos...
©Carmen Ollé,.

En la vida buscamos los halagos,
gozamos si nos dicen ¡tú eres listo!
a mi ego yo acostumbro a darse el pisto
y al oído que evite los estragos...
©donaciano bueno
IMSOMNIO
Te escribo
piel temprana
cuando el filo de la luz...
© Ethel Barja

Yo soy el propietario de mi aliento,
y de mi corazón cuando anda loco,
de la imagen que alumbra mi contento
y de las nubes que en mis sueños toco.

Una ventana abierta y un horizonte incierto,
una nube en mis ojos de apacible silencio,
una calle vacía de aceras sordas. Siento
el suspiro del agua, la música del viento.

A veces me pregunto ¿qué sería
si este ingenuo e inestable adolescente
ansioso por gustar, su mente impía
solo hubiera saciado en agua fría
sin gozar del saber en otra fuente?

Verá, señor, que yo nací rojilla,
mis padres siempre fueron comunistas,
de niña me apuntaban en sus listas
y así es como aprendí esa religión
que sigo a rajatabla, de rondón
y sepa no me apeo de mi silla...
©donaciano bueno

Imagínate, dulce, amada mía,
que un día me encaramo a tu jardín,
la flor que duerme, al verme, hace un mohín,
y empapo de placer y de alegría.

Mi madre, la que un día me pariera,
mi madre más que madre era una santa,
la veo y se hace un nudo en mi garganta,
pues siempre yo la tuve prisionera.

La rosa que he cortado no es una rosa mía
pues ella no me mira que mira hacia otro lado,
mil plantones me ha dado, que de eso presumía,
más hoy yo con disimulo un beso la he robado.

Está preso mas no es un delincuente,
está preso y no sabe ni el por qué;
que hoy el miedo a morir próximamente
se ha incrustado en lo oscuro de su mente
sospechando y perdiendo hasta la fe.

Fue Carlos en nacer aquí el primero,
y el mismo que primero feneció
un día en que jugaba al dominó,
vivió sacando astillas de un madero,
pues que él su propia caja fabricó.

Y el tiempo fue pasando haciéndole más viejo,
donando sus consejos, al ayer recurría,
sus nietas adoraba, por sus nietas vivía,
pensando solo en ellas se miraba al espejo.

El día de mañana Dios dirá
que aquí lo que ahora cuenta es este instante,
si el viento a la montaña moverá,
la vaca en el establo parirá
lo mío es ir viviendo tan campante.

Poder subir quisiera hasta tu cuna,
curioso por saber como es tu cielo
oculto entre las hebras de tu pelo
cual fuera ando metido en una duna.

Sepa usted, señora mía,
que la cuestión que usted dice
no es de aquel que la bendice
ni fruto es de mente impía.
Pues no fue en la sacristía
donde se tramó la trama...

Creyó morir de amor y entre sollozos
rogando fue acercándose a su amada
¿por qué ya no me quieres le imploraba,
bañado de sudor, postrao de hinojos?

Todos los días pensando en algún tema,
todos las horas buscando algún asunto,
una historia y un barniz que poner junto,
y asi lograr componer algún poema.

Tras los viejos barrotes oxidados
de la celda en que encierra sus fantasmas,
anda el viejo poniendo cataplasmas
o intentando sellarla con candados.

Poco a poco aprendiendo fue el oficio
¡amigo, así no sigas, lo haces mal!
de vía has confundido o de canal,
deberás recalar en otro hospicio.

Te buscaré algún día, aunque tu no me creas,
me arrimare a tu altar recordando el momento
que, a solas con mi anhelo, amor tú me pidieras,
incapaz de decirme que yo era un pasatiempo.