Si te gusta la poesía aquí tienes 3,105 POETAS, poemas y sus biografías.

»MANUEL MACHADO
Yo, poeta decadente,
español del siglo veinte,
que los toros he elogiado,
y cantado
las golfas y el aguardiente...,
y la noche de Madrid...,
Si te gusta la poesía aquí tienes 3,105 POETAS, poemas y sus biografías.


Yo, poeta decadente,
español del siglo veinte,
que los toros he elogiado,
y cantado
las golfas y el aguardiente...,
y la noche de Madrid...,

¿En perseguirme, mundo, qué interesas?
¿En qué te ofendo, cuando sólo intento
poner bellezas en mi entendimiento
y no mi entendimiento en las bellezas?

El mundo es una máquina que avanza
al ritmo que le marca la ruleta
que a veces sale el sol y otras se agrieta,
de bruces se da golpes con la panza
más nunca se está quieta.

Subido en una barca huyó el deseo,
el deseo se fue como una barca
que ha encontrado acomodo en otra charca,
no paro de buscar y no la veo.

Escribir un buen verso es muy sencillo
pues basta con juntar cuatro palabras
fingiendo o simulando que las labras
e intentas afinar con tu cepillo.

Sé que un día ha de llegar
en que el adiós y el perdón
se tienen que conjugar.
por tanto hoy me adelanto
y os pido mi absolución,

¿Creer en los humanos? Yo no creo.
¡Se venden por un plato de lentejas!
Se esconden sibilinos tras sus rejas.
No existe ni un resquicio. Y es que veo...
©donaciano bueno
Poeta sugerido: Jaimes Freyre
Poeta invitado: Ana Rujas

Me han dicho y es por alguien que lo oyó
que en poetas del mundo yo aparezco*,
es algo que me gusta, que merezco,
pues el mundo es un poema como yo
que al mundo pertenezco.

Perdón, de Schopenhauer no me agrada
su espíritu amargado y pesimista.
Demuestra que en su estado de revista
el mundo no más tiene que fachada
y aquel que no lo ve es corto de vista.

Aunque yo te llamo, tú no me haces caso
y aunque mucho insisto, no me quieres ver,
te invito, te alabo, y siempre retraso,
tú avivas el paso y echas a correr....
©donaciano bueno
Poeta sugerido: ©Aurelio Pastori
Poeta invitado: ©Roberto Ortiz Abreu

Virginia, amiga mía, tú, tan inteligente,
tan fiel y persistente, y tan contaminada,
nunca olvides que el agua al caño hace una fuente,
navega a su albedrío, libre siempre y corriente

Amanda, amada mía, si me muero
no pienses te he dejado o que me he ido,
que es cierto que a otro cielo me he subido,
que en vida me quedé sin asidero.

Cuando muere la tarde, amigo mío
otro día se va, vendrá otro día,
aunque aquellos momentos de alegría
nunca ya volverán. Y a su albedrío...

Alepo. Cuando termine la guerra,
cuando acabe esta guerra, ¡qué osadía!,
se acabará ya al fin tu vida perra,
te cogeré en mis brazos y te haré mía
si es que brazos me quedan todavía
pues no hubieran quedado bajo tierra.

Benditos caños de aquella fuente
bendita lluvia, bendito río,
con sus redaños de agua corriente,
cuando diluvia, con su albedrío.

Sinceramente ignoro por qué escribo,
qué virus contagióme esa manía,
si yo hasta hace unos años no escribía
y hoy sólo es gran placer lo que percibo.

Las lluvias por aquí son muy escasas,
pudiéndose afirmar que nunca llueve.
Y puesto que uvas no hay, no se hacen pasas,
los braseros no existen, que no hay brasas,
y hasta aquí el suspirar parece breve.

Los más felices fueron de mi vida
aquellos años tristes de postguerra,
jugando con los niños a la guerra
en tanto que sangraban por la herida
algunos que quedaban bajo tierra.

He pisado en cien mil charcos
sobre las aguas que, viejas,
enmarcaban sucios marcos,
huérfanas de remo y barcos,
con casas de humildes tejas.

Mi madre con gracejo repetía
tratando de atrapar una tajada,
al tiempo la cuchara la metía
al cuezo, y a la vez me sonreía
haciendo ostentación de su jugada.

Yo novelo hoy sobre ti,
mi secreta señorita,
tan esbelta y tan bonita
y a la que nunca yo vi.
Te imagino muy risueña,
con los labios carmesí,...

Aunque dicen durmiendo no se vive
a ratos es mejor estar dormido,
que sentirte en el alma dolorido
de rabia y de rencor. Quien sobrevive
deseable si no fuera resentido.