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»GARCILASO DE LA VEGA
Cuando me paro a contemplar mi estado
y a ver los pasos por do m’han traído,
hallo, según por do anduve perdido,
que a mayor mal pudiera haber llegado;
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Cuando me paro a contemplar mi estado
y a ver los pasos por do m’han traído,
hallo, según por do anduve perdido,
que a mayor mal pudiera haber llegado;

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte,
contemplando
cómo se passa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;

Quien idiomas inventara
añadiera confusión
a la mente, a la razón,
y lograra se ofuscara,
y a pensar no se parara,...

El río anda empujando la corriente
haciendo sobre el agua malabares,
los chopos larguiluchos de esos lares
lo aplauden de una forma displicente...
©donaciano bueno.
BELLA DURMIENTE
Ni es bella, ni duerme,
Es un puñado de letras organizadas...
©Chicho Porras

Yo envidio de esta vida a los que viven
pensando que al final todo es un cuento,
historia a la que algunos sobreviven
mas todos sufrirán de un fin cruento...
©donaciano bueno
DESAHOGO
Estaba bien y de repente,
Melancolía y todos sus sinónimos,..
©Roxana Calderón

Un niño hoy nació en Belén.
Los niños son inocentes,
ya seáis o no creyentes,
los peques traen el bien,
no saben mentir, no mienten.

Tenía yo quince años y te fuiste,
Cocha Espina, poeta ya al nacer,
prolífica escritora a la que hacer
mi loa pues que envidio lo que hiciste
un canto a tus valores de mujer.

Hoy vengo aquí a decir me he vuelto loco
pues tengo las neuronas sin aceite,
no engrasan las ideas en mi mente
causando al meditar un gran sofoco...
©donaciano bueno
ME QUITO EL ROSTRO Y DEBAJO
hay otro rostro y lo quito.
Tengo un rostro que está inscrito...
©Jorge García Prieto

Hola, abuelo, ¿cómo estás? ¿qué tal te fue en la jornada?
Me he figurado que ahí vas volando entre blancas nubes,
de las que bajas y subes bailando como si nada,
silbando por el camino con tu aspecto sibilino,
desde Zazuar a Quemada.

Un año más ha pasado,
otro que vuelve a empezar,
éste que ha sido un penado
un consejo te va a dar:

Siguiendo voy la sombra de una espiga,
observo con el viento como mueve,
la sombra de esa espiga me conmueve,
la misma con su grano que hará miga.

¡Los viejos somos la ostia!
Los jóvenes, nuestros hijos,
sean progres, sean pijos,
estarán todos canijos
pues vivirán de la agostía*.

Como la arena que arrastrando van las olas,
aprovechándose de la fuerza del viento,
existe gente que maneja el sentimiento
para acercar hasta su altar las caracolas,
contándoles un cuento.

Con sus pétalos, su olor,
una flor,
esa cosa tan sencilla
que hizo dios ¡qué maravilla!
¡qué matices de color!
que al amor le deslumbra y aun más brilla.

La espiga permanece en mi retina,
lo mismo que el cedazo y la molienda,
las eras con el trillo y su contienda,
la blanca bendición que era la harina.

Todos los días en este mundo nacen
mil millones de seres,
los hay de todo pelaje y pareceres,
unos, humanos, son hombres y mujeres,
vagando en el planeta van y pacen,
de pinta angelicales
pero son animales
aunque ellos se auto-proclamen racionales..

Si el cielo en vez de azul fuera amarillo
y el sol y las estrellas no brillaran,
los hombres que en la tierra aposentaran
habrían de morir. Es tan sencillo
que nunca habría aquí quienes dudaran.

Avanzan con la mente alta y erguida,
presumen de que son bien diferentes,
y que ellos se merecen de otra vida,
pues hablan un idioma que otras gentes
no saben, de otro dios que son creyentes.

Yo en la vida solo me dediqué a ganar dinero
y aunque no siempre el pecunio fue mi motivación
reconozco que de mis obsesiones fue primero
dinero, ganar dinero, sin más explicación.

Ando buscando un verso en que cupieran
doscientas mil ideas que le asaltan
a mi cerebro. Y mitigar supieran
las dudas que en mi mente se atragantan.

Soy viejo. Y es por eso que yo recuerdo a Franco,
el gran liberador, omnímodo y caudillo,
que al pueblo adoctrinó de un modo muy sencillo.
Para otro dictador que no se queda manco
constancia he de dejar creando este estribillo.

Éramos pocos y parió la abuela.
Vino el Covid y nos jodió la vida
pegándonos un golpe con su espuela,
sacándonos de cuajo alguna muela,
y haciendo que sangrara por la herida.