Si te gusta la poesía aquí tienes 3,114 POETAS, poemas y sus biografías.

»SANTA TERESA DE JESÚS
Vivo sin vivir en mí
y tan alta vida espero
que muero porque no muero.
Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor...
Si te gusta la poesía aquí tienes 3,114 POETAS, poemas y sus biografías.


Vivo sin vivir en mí
y tan alta vida espero
que muero porque no muero.
Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor...

¡Cómo volaba el pensamiento mío!...
Fue un dulce anochecer. Se adivinaba
por su rumor, bajo la peña, el río,
y la mano del viento preludiaba
un aria triste en el pinar sombrío.

Ella nació y creció sin saber nada,
ni siquiera saber de quién naciera,
vagabunda, fue el cielo su morada
su vivienda una ignota carretera.

Hoy robar está de moda,
no hace falta ser trilero,
pues la magia del dinero
hace a la bondad beoda.
No entiende de condición,
cuanto más ricos, mas roban
y las vergüenzas ahogan
con solo pedir perdón.

El mundo en que yo vivo no me gusta
pues lleno está de sierpes y alimañas,
que tratan de joderte con sus mañas
escasos de piedad. Y a mi me asusta

Ha crecido una rosa entre mis cejas
sentada entre los ojos en la frente,
allí está plantadita, sonriente,
mirando hacia el paisaje, está sin rejas.

Para que tú me entiendas, los idiomas
son piedras que te tapan el oído
que algunos con vileza te han metido,
y tratan de adornarlo con aromas
de un tufo de mentiras revestido.

Aquel mes, recuerdo fue aquel día
en que el cielo mostrara sus temores,
que la tierra acechara con temblores,
el sol bajo una nube se escondía,
y hasta el hombre pensó que se moría
buscando algún responso y unas flores
con ruegos a María.

Corriente es percibir en los saraos
donde dicen que escriben los poetas
que el hecho les convierte ya en estetas
sintiéndose felices cual fumaos.

Yo he porfiado con quien nunca, ahora lo sé,
se ha mirado de frente en el espejo,
no atendiendo, sin más, ningún consejo,
creyéndose tan sabio que era y que
aquello ya era viejo.

Te dije que te quise y que te quiero
mas sé que te mentí, y hoy no arrepiento;
pues ahora comprobé que nada siento
y sepas no te tuve en mi florero.

Mis versos hoy les brindo a mercachifles
que abundan revestidos de maestros,
sujetos tan insanos, tan siniestros,
que en vez de apaciguar sacan sus rifles.

Triste la vida pasa como las olas,
a veces con descaro o muy suavemente,
va dejando en el fondo las caracolas,
momentos que ha soñado su historia a solas,
los otros que ha vivido sinceramente.

Cuando las emociones inundan los sentidos
las olas arrebatan el pensamiento al mar
tan duro y tan difícil podrán compaginar
que incluso el corazón y razón quedan partidos.

La tierra es del que trabaja con el sudor de su frente,
al que agradece y consiente cuando la sed le rebaja;
la tierra no se relaja ya esté triste o sonriente
y en sus surcos tan enjutos es amable y complaciente.

El agua que a la mar se va, no vuelve,
pero ella no lo hace por desprecio,
que es la ambición del mar que en su aura envuelve
y en su magma de lágrimas disuelve
para ejemplo al pedante dar y al necio.

Perdonen los que saben lo que escriben
si heroico o no ha de ser este soneto.
¿Si nunca he de aprender por qué me meto
y a osar entrometerme no cohíben?

No sé si será cierto lo que dicen:
que el hambre con exceso se diluye,
el gato, si escaldado, de agua huye,
o el agua algo tendrá cuando bendicen.

Pues cuanto más oscuro es el camino
a ambos lados se debe de mirar,
tropiezos hay que debense evitar
usando de las dotes de adivino
o siendo más prudente al caminar.

Cebolla y pan contigo, me decía
la niña que por mi alma suspiraba,
reía y yo inocente la creía,
pues nunca yo pensé me engañaría
que fuera un comodín con que jugaba.

La diosa de las flores ¿quién la ha visto,
quién sabe dónde vive, quién conoce?
Si dicen que al cariño lo hace el roce
-pretendo aprovechar que soy más listo-
quisiera embadurnarme con su goce.

No me gustan, lo siento, me disgustan
la personas que sufren obsesiones
e intentan trasladarles sus pulsiones
a quienes de sus platos no degustan.