MINIMALISMO/

Sofía Sánchez (poeta sugerido)

* Todos los derechos de los poemas publicados pertenecen a sus respectivos autores.
EL POEMA Lee otros poemas de HUMOR

 

(¿El tamaño importa?)

Una pulga, viciosa, diminuta,
tan pesada cuando hace sus deberes,
o esa punta afilada de alfileres
que te pincha y a la que gritas ¡puta!
que innecesario es muestre sus poderes.

Esa mota que en ojo se te incrusta
tan molesta que a ti te impide ver,
o esa gota que parece que es sin ser
pues antes de nacer se hizo vetusta
y huérfana del agua ha de llover.

Ese perro canijo y esmirriado
que al de al lado, hasta a un doberman, se enfrenta
sin pensar lo que el otro representa
que pudiera tragarle de un bocado
y hacerlo sin mirar, sin darse cuenta.

La mosca, revoltosa, tosca y hosca,
tan pequeña y a la vez tan puñetera
que hostiga si en la testa se te enrosca
y no logras cazar ni a la tercera,
no crean, me olvidaba de la mosca.

El odio que se enfrenta a la cordura
cual toro pareciera amilanado
aguijón que una abeja te ha clavado
y aumenta el hinchazón que dura y dura
mientras ves como ríen a tu lado.

Ese amor que tu viste y que no existe
pues nació y se murió mientras soñabas,
que te hizo deslizar hasta las babas
y del que al despertar te despediste
que tanto discutir te lamentabas.

Todo aquí es relativo, es conceptual,
inclusive el tamaño y la distancia,
proyectos que incubaron en tu infancia,
aquello que hoy tu entiendes natural
y hasta ves discutible su importancia.
©donaciano bueno

Aun cuando repiten que el tamaño sí que importa, hay veces en que ese dicho no se cumple

POETA SUGERIDO: Sofía Sánchez

Sofía Sánchez

Arder es perderse…

Arder es perderse
fundamentalmente
en el infinito caos.
Arder es ofuscarse
de pronto en la saliva
de todo orden complementario.
Y entrar a una guerra conmigo
misma, aceptando que he de perder
anillo difuso de ceguera sagrada.
Yo sé que arder es no saber
Pero sigo entrampada
calculando la caída
certeza-pez dorado
Lumbre que mi corazón
temblando
es un vaso de inmensidades.

Interludio de una melancolía planetaria

Todo esto para decirte
que estoy enamorada de las nebulosas,
que mi estrella tiembla
si acercas tus dedos a mi cáliz,
que el remanente de la explosión
es pura magia,
mis areolas un ensayo de la Vía Láctea,
mi cuerpo es el temblor de las palabras.

Te invito a mis constelaciones, siempre.
Escarcha imposible
en la punta del fuego,
si me encuentras ceniza, quiere
decir que tus preguntas
se me quemaron en la cumbre de la lengua.
No escribo poemas de amor,
yo le recito al magma de las montañas,
al incendio profundo
centro de las galaxias,
allí habita mi secreto.

Mi receptáculo no está hecho de caracteres,
si me acaricias el sentido
me llenaré de signos pletóricos
en la gracia descomunal de un beso.
Andrómeda-ombligo,
astronauta de luz
penétrame con la espada afilada
de un cometa.

El orgasmo es un vacío lleno de vida,
la Tierra sigue luego su rotación común
al finalizar el grito fundante de todas mis locuras.
En mis arterias el Universo
se desdobla y rasgo tu misterio.
(Inédito)

Roca mínima II

Si de algo indefinido,
se tratara esta vida,
sería de un témpano de hielo
bendito,
que semeja
una pirámide:
la encantadora construcción
con altitud, latitud y profundidad
en el tiempo contradictorio que gira y giramos.
Un felino rojo custodiando
el cambio del tiempo profano al sagrado.
Escalada solución
a la luz de los entramados estelares,
así es como en todas direcciones
la información se despliega.
Chac-Mool a punto de despegar
¡Míralo salir disparado hacia el Cinturón de Orión!
¡Míralo sin casco, astronauta de piedra!
Qué pura su mirada celeste.
Ésta es la maravilla de los alienígenas mayas,
cada columna un guerrero del tiempo
sonido distante
el rapto de jaguar,
vuelo de quetzal mi pensamiento
y sonido de reptil mi canto.
Mi violencia es lava de volcán dormido
y en eterna resurrección.
Tzintzuntzan dice el colibrí mensajero,
con la rapidez del viento nos movemos.
Desde Pátzcuaro, abuelita
viajamos hasta la península,
Pirámide de Kukulkán, qué absurda me pareces en el olvido,
cierro los ojos como me enseñó mi hermana
y te puedo ver en toda mi furia
de temblor desesperado.
En tu bóveda pétrea me imagino el cielo claro
y tus matemáticas milenarias asombran todas mis alegorías.
Te pintaré cuatro veces cuatro
como número de equilibrio santo,
será el esbozo de una nave,
pirámide que vuela hacia el universo;
la verdad temblará
cuando el extranjero se gire hacia el pasado,
y se vea sacrificar al chamán
que es mi padre también,
y que ya vaticinaba el final y comienzo
de nuestro más alto espíritu salvaje.

Un día, me queda claro
conquistaremos nuestra esencia,
despertaremos de la pesadilla
que quiso enterrar toda piedra
puesta en el lugar
perfecto del rito.

Y será de fuego
el retorno
de mi civilización de estrellas.
(Bisontes de luz, 2019. Editorial Ultramarina C&D)

Gymnopédies

La salvación de un día ceniciento

Viene por las esquinas

Regresa al océano de la psique

Se larga como ola

Las manos se hunden

La vacuidad reside en las playas

Desaparecen las huellas de los pies en la orilla blanca

Una nube se digna a bajar a la Tierra.

(Los poemas de un monstruo o una rosa, 2013. Editorial Torbellino)

BBBB

¿Y qué era todo esto,
una rueda perfecta,
el destino en las cartas,
las manos del deseo,
la púrpura sensación del encuentro?

Vuelo en la tribulación,
me siento esperpento,
la equivocada no soy yo,
aún tengo fe, esa figura existe.

Ya de nada sirve usar los supuestos,
los códigos binarios,
ir al teatro líquido
donde llueven burbujas
y la casa explota frente a nosotros;
yo quiero ser furia
y tengo el corazón incendiado.

En Cádiz

Algo como estar vivo
y un musgo pequeño en la caleta,
el sol en éxtasis,
las gaviotas malheridas,
ser joven,
estar joven,
existir en la juventud
infinita, en la edad cósmica de la tierra,
escribir sin pena,
salvar el día o lo que reste de su ilusión,
ser barcos cuando la marea suba,
tránsito,
escuchar la misma música de alas sublimes,
perderse en el momento por querer asirlo en un poema.

Astromelias: clavel del poeta

Despierta una sensación interior como una llamarada
(es de años luz y un diamante blanco)
Despertaremos en las galaxias transformados en amor

Aquí en este momento soy una palabra y me enamoro del mundo
(tuyo es el don de mirar el misterio)
Pessoa saluda al Esteves sin metafísica

Me abraza la ausencia de sonido
(un hoyo negro de emoción en el estómago)
Acaba el poema comienza la vida.

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 1 Promedio: 4)

Comparte y disfruta!

Te sugiero seguir leyendo...
Desde que tu te fuiste yo peno en mi silencio, la herida que me abriste no tiene justiprecio. Tus risas, tus…
Ir al contenido