QUIERO QUE MI CEREBRO SEA…

Mi Poeta sugerido: »Graciela Baquero

MI POEMA… de medio pelo Lee otros poemas de HUMOR

 

Quiero que mi cerebro me obedezca,
que sea reflexivo, consecuente,
me ayude a caminar cuando es consciente
e inconsciente su actividad decrezca.

Que al ruido de la gente no haga caso,
ni a aquellos que envidiosos le critican,
ni de los que ajos comen y se pican
y que me vaya guiando paso a paso.

Que prevea, moderado y altruista,
dotado de argumentos convincente,
se muestre en sus principios consistente,
si duda no se lance a la conquista.

Que con maleducados sea esquiva
y amable con los que vienen de frente,
con agresivos sea indiferente
meta a los que el mal hacen en cal viva.

Y puestos ya a pedir, que ponga esmero
que la felicidad en mi se asiente,
con mis deseos nobles consecuente,
que sea tal así como yo quiero.
©donaciano bueno

Y tu cerebro cómo es? Clic para tuitear

¿Alguien se imagina que nuestro cerebro siempre se dejara guiar por nosotros? Por ejemplo, que dejara de ser influenciable por mensajes o acontecimientos externos?

MI POETA SUGERIDA: Graciela Baquero

Graciela Baquero

El sueño

Todo es luz para los ojos móviles del sueño
bajo los párpados se despliega
la plácida temperatura de una playa
y allí está él y ella que era yo
sin más sonido que la presencia del otro

enfrentados
doblándonos sábanas
haciendo coincidir las puntas del afecto
él y ella que era yo se acercaban y separaban
por la exacta medida de la tela.

Zoofilia

Soy el olfato de ese perro
esa dirección que llega
pone el hocico entre mis piernas
y manso reconoce

Es entonces cuando mi hembra
se queda sin mujer.

Ciudad dormitorio

Al pasar
las construcciones la retrasan
la distraen
sonándose unas contra otras.

Y ahí está el aire
dispuesto a arrastrarla.

El otoño nunca vuelve
esta temperatura ayuda a morir sin espanto.

La mujer busca dónde dormir
en las puertas de las grandes sucursales
y sueña
que realmente duerme.

Observando
uno destruye su casa.

Una jaula salió a buscar un pájaro,

Una jaula salió a buscar un pájaro
Franz Kafka

Una jaula salió a buscar un pájaro,
toda la herrumbre a favor de las heridas,
lugar donde caber, mesura.
Serenidad de la bestia apoyada en los alambres,
sus alimentos simples
su simple convivencia con el cuerpo del maltrato.

Fue ella quien desfiguró la puerta
y perdió el umbral
como quien olvida su perfume
el sabor del azufre
la capacidad del llanto.

Entró en la casa borrando las pisadas
y no hubo más regreso
que el ensueño de su propio centro.

Desfiguró la puerta.
No fue difícil que el lenguaje
se acomodara al espacio.
Un mundo más pequeño,
tal vez más comprensible
allí dentro, donde nadie vive,
ni ella ni el tiempo necesitaron salidas
y entre ambos descuidaron la palabra
afuera.
– – –
Lo más conmovedor de este estado
son los visitantes.
Fisuras del límite, tentación de rompimientos.
De dentro afuera ellos llegan
con todo su paisaje.

Entonces sólo cabe ser una esperanza,
un refugio vivo al borde de su ida.
– – –
Perdidas nuestras lindes
después de toda desmesura,
arrastramos las redes para traer hasta la orilla
a nuestros cuerpos implicados.
– – –
Mantengo los pies hundidos
en el manso lecho
de los días comunes.

No hay queja.

Los pájaros rescatan
de mi sombra su pequeña
alegría.

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