NUNCA ACOJAS EN TU CASA A UN ELEFANTE

Matilde Espinosa (poeta sugerido)

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La casa que yo tengo es una ruina
pues quise ayer meter un elefante
y nada más entrar tiró un estante,
la trompa quiso usar como bocina
y andaba tan campante.

Le quise reprender mas me miraba
igual que si la casa fuera suya,
si impido un paso dar va y me aturulla,
e incluso me llamó tonto del haba
clavándome una puya.

Y es que él de mi abusó y hoy me arrepiento,
que a veces la bondad va y te traiciona,
le quise allí buscar una tumbona
y el tipo sin pedir consentimiento
encima me sanciona.

Si un día a un elefante te tropiezas
y ves llorando va desconsolado
no pares a ayudar, mira a otro lado,
si dudas, saca fuerza de flaquezas,
te rompe hasta el tejado.
©donaciano bueno

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Matilde Espinosa

Un día

Un día se borrará el paisaje,
se apagará la luz para mis ojos.
Debajo de la tierra, de la fría tierra,
buscaré otras raíces,
tal vez las venas de un amigo,
tal vez la sangre combatida
de alguien que amé al respirar la brisa
o al mirar el cielo
de promesas inocentes,
el cielo pesado de las lluvias,
o de las nubes, sudario de los pájaros.

Un día, quizá
de campanas luminosas,
alguien dirá cómo se escribe
el nombre de una mujer
que fue un poco, sólo un poco
de ternura dispersa,
de ala clamorosa
pidiendo ser no más viento que pasa.

Nada más cierto

A Luis Carlos Pérez
In memoriam

Nada más cierto
que tu ausencia
y este incansable viento.
Revestido de sombras
el color de los días
se recoge en silencios
los tuyos y los míos
y toco tu pensamiento.

A veces se me quiebra
el mundo entre las manos
y oigo un clamor que se perfila en tu frente.
“¿Dónde caen las horas
sin el terror nocturno?”.

La pregunta se pierde
y los goznes dolidos
de la puerta entreabierta
son pasos misteriosos
de este implacable viento.

Un día sin nombre

¿En qué momento, amor,
se oscureció tu calle
y tu casa fue el blanco
de la sombra?
Una ola de polvo
lloroso y amargo
se estableció en la hora.
Desde entonces el tiempo
madeja silenciosa
va corriendo sus hilos
para la dura tela
que defiende mis lunas
secretas.
Lentos trascienden los días
a donde sólo llega
el temblor de la luz
en el vacío.

Llueve

En esta embarcación
sin madrugada
llueven las sombras.
Se derrumban
los reinos del amor
y vuelan las mariposas blancas
como flores silvestres.
Tras la nube más negra
se concentran los vientos
noticiosos, sedientos, llueve.
Desfilan los recuerdos;
historias de pasión con incendios,
temblores o viva muerte.
Mágicas visiones en el aire
ruedan a la tiniebla, llueve.
En esta embarcación sin madrugada
no hay recobro posible;
cerrado el horizonte, llueve.

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Perdona fue imposible, le decían,lo siento tú no puedes ya nacer,es triste mas nos tienes que creer,no cabes ya en el mundo, repetíanpor más que se intentó no pudo ser.