Gregorio Gutiérrez González (poeta sugerido)

A UN PESADO PAPAGAYO/Donaciano

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Es guasa, no lo creas, que es mentira
que era un día, mediaba el mes de mayo,
aquí no he de mentir ¡me parta un rayo!
-ya sabes la nariz también se estira-,
se aupó sobre mi chepa un papagayo.

Mirándome de frente y de soslayo
haciéndose el gallito, lleno de ira,
subióse hasta una mesa y me la tira
tan fuerte que por poco me desmayo
gritándome ¡al imbécil que delira!

Yo, haciendo me tapaba los oídos
-los loros ya se sabe que repiten-,
a más que le insistía ¡no me griten!
más altos se escuchaban sus berridos,
que inútil fue impedir que desgañiten.

Si yo decía ¡calla!, él repetía,
¡bocazas! si decía, oía bocazas.
Pensé, mejor es darle calabazas
fingiendo que al payaso no le oía,
que al no gustar, dos tazas.

El público expectante presenciaba
del loro su actitud tan agresiva.
¡A qué vino el meterme en la diatriba!
De tanto repetir tonto del haba
me quedo sin saliva.
©donaciano bueno

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Gregorio Gutiérrez González

DIOS

No es preciso morir, no, para amarlo;
No es preciso morir, no, para verlo;
Quererlo comprender es adorarlo;
No poderlo alcanzar es comprenderlo.

Dios es grande doquiera que se busque,
A la tierra bajad, subid al cielo;
Porque es grande mirándolo en lo grande,
Porque es grande mirándolo en pequeño.

Una línea trazad, seguid por ella
¿A dónde vais? No lo sabéis, es cierto;
Mas sabed que si fin tiene esa línea,
Encontraréis a Dios, Dios que es el centro.

¿Veis esa gota? Es agua; es una gota,
Tiene mundos y mundos y misterios
Iguales o mayores que los mundos
Que pueblan eso que llamamos cielo.

Es que ante Dios nada hay pequeño o grande,
El fiel de su balanza es tan perfecto
Que un insecto y un mundo se equilibran
E igualan ante El, que los ha hecho.

Confiad en el Señor y os dará alivio,
Que es grande, justo, poderoso, eterno;
Confiad en el Señor, y os dará ayuda,
Que más que justo y poderoso, es bueno.

AURES

De !peñón en peñón, turbias, saltando
Las aguas de Aures descender se ven;
La roca de granito socavado
Con sus bombas haciendo estremecer.

Los helechos y juncos de su orilla
Temblorosos, condensan el vapor;
Y en sus columpios trémulas vacilan
Las gotas de agua que abrillanta el sol.

Se ve colgando en sus abismos hondos,
Entretejido, el verde carrizal,
Como de un cofre en el oscuro fondo
Los hilos enredados de un collar.

Sus cintillos en arcos de esmeralda
Forman grutas do no penetra el sol,
Como el toldo de mimbres y de palmas
Que Lucina tejió para Endimión.

Reclinado a su sombra, cuántas veces
Vi mi casa a lo lejos blanquear,
Paloma oculta entre el ramaje verde,
Oveja solitaria en el gramal.

Del techo bronceado se elevaba
El humo tenue en espiral azul…
La dicha que forjaba entonce el alma
Fresca la guarda la memoria aún.

Allí a la sombra de esos verdes bosques
Correr los años de mi infancia vi;
Los poblé de ilusiones cuando joven,
Y cerca de ellos aspiré a morir.

Soñé que allí mis hijos y mi Julia…
Basta, las penas tienen su pudor,
Y nombres hay que nunca se pronuncian
Sin que tiemble con lágrimas la voz.

Hoy también de ese techo se levanta
Blanco-azulado el humo del hogar:
Ya ese fuego lo enciende mano extraña,
Ya es ajena la casa paternal.

La miro cual proscrito que se aleja,
Ve de la tarde a la rosada luz,
La amarilla vereda que serpea
De su montaña en el lejano azul.

Son un prisma las lágrimas que prestan
Al pasado su mágico color;
Al través de la lluvia son más bellas
Esas colinas que ilumina el sol.

Infancia, juventud, tiempos tranquilos,
Visiones de placer, sueños de amor,
Heredad de mis padres, hondo río,
Casita blanca… y esperanza, ¡adiós!

¿POR QUÉ NO CANTO?

A mi amigo el Señor Domingo Díaz Granados.

¿Por qué no canto? ¿Has visto a la paloma
Que cuando asome en el oriente el sol,
Con tierno arrullo su canción levanta,
Y alegre canta
La dulce aurora de su dulce amor?
¿Y no la has visto cuando el sol se avanza
Y ardiente lanza rayos del cenit,
Que fatigada tiende silenciosa
La ala amorosa
Sobre su nido, y calla, y es feliz?
Todos cantamos en la edad primera,
Cuando hechicera nos sonríe esa edad,
Y publicamos necios, indiscretos,
Muchos secretos
Que nuestro pecho debería guardar!
Cuando al encuentro del placer salimos,
Cuando sentimos el primer amor,
Entusiasmados de placer cantamos
Y evaporamos
Nuestra dicha al compás de una canción!
Pero después…nuestro placer guardamos,
Como ocultamos el mayor pesar;
Porque es mejor en soledad el llanto,
Y crece tanto
Nuestra dicha en humilde oscuridad!
Solo en oscuro retirado asilo
Puede tranquilo el corazón gozar;
Solo en secreto sus favores presta,
Siempre modesta,
La que el hombre llamó felicidad.

¿Conoces tú la flor de batatilla,
La flor sencilla, la modesta flor?
Así es la dicha que mi labio nombra;
Crece en la sombra,
Mas se marchita con la luz del sol !
Debe cantar el que en su pecho siente
Que brota ardiente su primer amor;
Debe cantar el corazón que herido
Llora afligido
Si ha de ser inmortal su inspiración.

Porque la lira, en cuyo pié grabado
Un nombre amado por nosotros fue,
Debe a los cielos levantar sus notas,
O hacer que rotas
Todas sus cuerdas para siempre estén.

¡Pero cantar cuando insegura y muerta
La voz incierta triste sonará!….
¡Pero cantar cuando jamás se eleva
Y el aire lleva
Perdida la canción, triste es cantar!
¡Triste es cantar, cuando se escucha al lado
De enamorado trovador la voz!
¡Triste es cantar, cuando impotentes vemos
Que no podemos
Nuestras voces unir a su canción !
Mas, tú debes cantar. Tú con tu acento
Al sentimiento más nobleza das;
Tus versos pueden fáciles y tiernos
Hacer eternos
Tu nombre y tu laúd…. Debes cantar!
Canta, y arrulle tu canción sabrosa
Mi silenciosa, humilde oscuridad!
Canta, que es solo a los aplausos dado
Con eco prolongado
Tu voz interrumpir!…. Debes cantar!
Pero no puedes, como yo he podido,
En el olvido sepultarte tú;
Que sin cesar y por doquier resuena,
Y el aire llena
La dulce vibración de tu laúd.
No hay sombras para ti. Como el cocuyo
El genio tuyo ostenta su fanal;
Y huyendo de la luz, la luz llevando,
Sigue alumbrando
Las mismas sombras que buscando va.

PRESENTACIÓN MEMORIA SOBRE EL CULTIVO DEL MAIZ EN

Señores socios de la Escuela de Ciencias y Artes.

Como es obligación que a todo socio
De nuestra Escuela, impone el Reglamento
Presentarle, por turno, una Memoria
Llena de ciencia, erudición y mérito;

Yo, que a fondo he estudiado agricultura,
Que he meditado y consultado textos,
Y que largas vigilias he pasado
Atento siempre y, consagrado a eso;

Por amor a las ciencias y a las artes,
En favor de la industria y del progreso,
Y sólo en bien de mi querida patria,
Mi Memoria científica os presento.

No usaré del lenguaje de la ciencia,
Para ser comprendido por el pueblo;
Serán mis instrucciones ordenadas,
Con precisión y claridad y método.

No estarán subrayadas las palabras
Poco españolas que en mi escrito empleo,
Pues como sólo para Antioquia escribo,
Yo no escribo español sino antioqueño.

En fin, señores, buenos e indulgentes,
Que estos trabajos aceptéis espero;
Y si logro ser útil a mi patria
Veré cumplido mi ferviente anhelo.

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