EL PECADO, ESA BENDICIÓN

Mi Poeta sugerido: »Minerva Margarita Villarreal

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Me gusta trasgredir. Y es que el pecado
es para mi en la vida un aliciente,
lo llevo aquí a mi lado permanente
es una bendición que dios me ha dado.

Soy pecador. Confeso. Mala gente.
Que el corazón lo llevo acribillado.
Reniego con frecuencia del pasado,
disfruto resbalando en la pendiente.

Nací para pecar. Ese es mi sino.
Si puedo tropezar, voy y tropiezo.
Que en eso de rezar, yo nunca rezo
ni desando si anduve mi camino.

Que voy de sobresalto en sobresalto.
en mil charcos pisando, a trompicones,
preso de la maldad, de mil pasiones
que adoro con fervor, a las que asalto.

Subo y bajo. Y a veces me despeño.
Y vuelvo a resurgir de las cenizas
así vuelva a caer, quede hecho trizas.
Así es mi voluntad y éste es mi empeño.
©donaciano bueno

MI POETA SUGERIDO: Minerva Margarita Villarreal

Minerva Margarita Villarreal

PIEDRA

En esta piedra yo te espero
en el estómago en el regazo de esta piedra
junto al río cuyas aguas dejaron cicatriz
Como jauría con hambre
como perro
te espero
sobre la piedra que contempla
las grandes aguas que no volvieron más
la vista fija de las vacas que la tarde apacienta
estrellas caídas las botellas que alguna vez
guardaron la pureza
Excepto tú todo pasa
y todos pasan por aquí
Excepto tú
por esta piedra
pasan
y en mi mente
quedan
como regalos
de tu ausencia

A EDUARDO CHILLIDA

La pátina del hierro el amarillo adobe el óxido adoquín
Un eco un chillido un pájaro elevando
los incendiados muros
que el fuego amó
Gravitaciones torceduras
En el margen turbio de las cosas
brilla el silencio
La paila
bajo la teja
que da al patio
de mosaicos rojos
Entro y salgo
y la puerta es tu pecho
entro y salgo
y tus labios me besan
me besa tu inclemencia
me atraviesa tu aliento
Verde sed
a la orilla del río
suntuosidad de hojas flotantes
de viñas y de higueras
cuyos frutos
devoran los pájaros
Las perlas o la sangre
manteles de alabastro
las copas esparcidas
el hierro donde clavaste
el corazón
Todo flota
y el espacio deja de serlo
La muerte y lo que llama de la muerte
Entro y salgo
en el instante en que el vino
se vierte sobre la mesa
y de la lluvia
vuelven tus pies
a mi pecho
y mi lengua en tus dedos
Porque la noche fue
contada entre los días
y vino entre los meses
y prendió su grano de luz
Cuando este templo asciende
en este espacio
en esta mesa

LA CASA

La casa que construiste fue arrasada
Vi cómo sucedió
cómo se desprendían paredes y ladrillos
El techo voló
sobre los huesos
y el paisaje entre la hierba abrió
echó raíces bajo las plantas de mis pies
Estoy anclada
y esta casa mojada por la lluvia
esta casa azotada por el viento
hecha polvo
y materia que crece
Esta casa soy yo

FARMACIA

Como si un papalote se alzara por el aire
el velo desprendido los niños
el cabello trenzando
la corona de azahares
los perros mi vestido
niños que el viento aleja
y yo intento unir

Entre esos niños estaba mi padre
que siempre soñó tener una farmacia
en esa esquina donde todo era viento

El salón
donde debo encontrarte
es el mostrador de esa farmacia

Tú pasas sujetando a tu madre en la silla de ruedas
Velar te come las palabras

Estoy sola frente a tu madre
tiene dolor de cabeza cabellos de nieve y morena la tez
Yo le doy dos pastillas que como flores
brotan de mis manos
Le toco la frente
le aliso el cabello
le digo que la amo

Entre el olor de asepsia y las vitrinas
vestida de novia con un satín de cisne
sé que vino a entregarte.

EL PUENTE

a Bernard Pozier

Hace años el puente no existía
lo que hoy es el puerto fue un cerco de piedra
Esa casa tan alta de ladrillos rojos
era la primaria
donde yo estudié
Hoy la habitan ancianos
Ancianos:
los primeros niños
que pisaron la escuela
regresan a ella
para nunca salir.

LA CAÍDA

La piedra cruzo todos los días
la piedra laja la piedra bola la piedra pinta
la caliza piedra blanda de tus labios
la tigre que con tus ojos me liga
como el cazador a su presa
y hace que caiga en la piedra
que repentinamente
se puso de pie
y me llamó desde un tiempo de silencio
me llamó
para que me aquietara.

Blas de Otero: Juicio Final

Yo, pecador, artista del pecado,
comido por el ansia hasta los tuétanos,
yo, tropel de esperanza y de fracasos,
estatua del dolor, firma del viento.
Yo, pecador, en fin, desesperado
de sombras y de sueños: me confieso
que soy un hombre en situación de hablaros
de la vida. Pequé. No me arrepiento.

Nací para narrar con estos labios
que barrerá la muerte un día de éstos,
espléndidas caídas en picado
del bello avión aquel de carne y hueso.

Alas arriba disparó los brazos,
alardeando de tan alto invento;
plumas de níquel. escribid despacio.
Helas aquí, hincadas en el suelo.

Este es mi sitio. Mi terreno. Campo
de aterrizaje de mis ansias. Cielo
al revés. Es mi sitio y no lo cambio
por ninguno. Caí. No me arrepiento.

Ímpetus nuevos nacerán, más altos.
Llegaré por mis pies -¿para qué os quiero?-
a la patria del hombre: al cielo raso
de sombras ésas y de sueños ésos.

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Vivir es consumirse lentamente,echar leña y pasión a cada instante,seguir siempre de frente hacia adelante,borracho…

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