AUNQUE TÚ…

Mi Poeta sugerido: »Dina Bellrham

 

Aunque tú no lo creas
existe en este mundo un remanso de paz que se adivina
en el mar infinito de la pupila de tus ojos, azul del horizonte,
la calma chicha, la música divina,
la dulce monotonía del trinar de los gorriones en el monte.

Aunque tu no lo veas
la naturaleza te regala numerosas sensaciones
el cielo enrojecido, la gama monocromática de grises de los negros nubarrones,
la lluvia cadenciosa y silenciosa, el disfrute del sol tumbado en la pradera,
o el inigualable espectáculo del arco iris a lo lejos escondido detrás de la ladera.

Aunque tu no lo sientas
existe un paraíso de colores, olores y perfumes sin igual.
Abre simplemente tus pituitarias a una rosa en un rosal,
cierra los ojos y exprime al máximo tu imaginación,
deja tu mente en blanco y vivirás la más excitante sensación

Aunque tu no lo creas, veas o sientas
para disfrutar los infinitos placeres de esta vida
sigue al pié de la letra estos consejos de forma divertida,
realiza todos los días una cuantas sesiones de gimnasia sensorial,
inspira fuerte, abre tus pulmones y prepárate a gozar.
©donaciano bueno

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Dina Bellrham

La insensible

la insensible
jamás nutrió el bonsái
que habitaba en su ojo
descubrió que abrir las piernas
era más fácil que abrir los brazos
por eso revienta sus grifos
y enciende sus cuernos.

La insensible
mató la cuna y los pezones del hambre
nació columpio
y pronto se deshizo de los niños,
amarla es irrumpir el silencio de las piedras.

La insensible
por insensible dejará huérfana su sombra.
romperá su voz de lluvia
para olvidar la melancolía de los dientes.

la insensible transita en su diástole,
como su padre hecho ovillo
en alguna botella fermentada de espinas.
Importa poco su esqueleto fútil
y la jauría carcomiendo los retratos.

La insensible prefirió arrancar sus oídos
a los relámpagos en su pecho.

Encenderme

Acostumbrada a reposar en los ceniceros y en las cloacas,
eso de encenderme la luz del velador en media pesadilla es atroz.

Desnuda me anuncio tumba para asustar a los príncipes
y me vuelvo a esconder en las hojas de Alejandra:
su silencio es perpetuo,
como el gas de la estufa
cuando lo dejas hambriento
queriendo que pase lo atemporal.

Que me traguen los árboles otoñales,
las sillas de ruedas,
el purgatorio,
que me secuestre Cerbero en su uña ponzoñosa.

Que mueran esas alevillas que renacen en las úlceras.
Todo el miedo lo he bebido en una danza de falanges
estacionadas como fiestas de diabéticos crónicos.

Rompen mi ventana
los picos de pájaros relámpagos,
de pájaros sonrisas,
de pájaros murmullos.
Incrédula hasta de mí reflejo
que me rasguña tiempos de arena y cocteles.

Es difícil acercarse a la humanidad
cuando hueles con impotencia las flores
esas que vienen a regalarte cada mañana
en tu lápida.

(De Je suis malade, El quirófano ediciones, Ecuador, 2012)

Plumier

El averno retoza
en el tranvía de mi humus
El negro es el blanco quimérico
masticando la noche
sujetándose
a mi mano estetoscópica
y cíclica.
Porque soy agorafóbica empedernida
y colecciono esquinas
mientras fecundo urdimbres
o relampagueo gárgolas
cuando me hallo grávida de versos
gélida,
en la tranquilidad de mis muertes.

Delirios

I
Tengo una luciérnaga en medio de los dientes
soy lámpara humana
he retornado a la pared
y a su diluvio de gárgolas.
Me enchufé
(sonrío).
A veces me desnudo esperándote
arranco mis ojos
y mutilo su humedad septentrional…
—tan cansado es el lunar donde blasfemo—.
Tantas uñas queriendo rasgarme
¿hacia dónde va esta cicatriz de hinojos?
ya sólo tengo vómitos
cortocircuitos
hambre
(muerte).

Es hora de marchar(te)
desmembrar(te).
Todas me hablan…
he decidido gritar
hoy,
que me he estacionado
que he construido
una lágrima púrpura
en mi cuenca de abismos.

II
Estoy a punto de fugar
este simposio noctámbulo
he ataviado de telarañas
estas vénulas famélicas.
No soy parte del trapecio de átomos
amo al hombre que fue mío
su velo de besos muertos
yo también estoy en la profundidad
donde gorgotean nuestras manos entrenzadas
como grillos emanando ecos atrófi cos
como velas tapizando un suelo de plegarias.
—Las secretarias mutilan teclas,
son asesinas de rutinas—
¿y yo?
también necroso animales
que penden de un árbol
deletreo entes cobijados en letras,
artista en pantomimas
de un Sansón en alopecia
vacíos… (((tijeras púrpuras)))
—la gris Átropos ha tardadoestoy
acostumbrada a cenar
frente a un espejo;
y empacharme de anginas
porque te extraño
porque eres agua extraviada en óleo
y aún fermentas un delirio de alhelí
en mi imperio de insectos.

Adiós… alone alone

Como la furcia que no sabe de quién es el hijo
así son estos dedos empolvados de amores
que terminan arrojando fetos disfrazados.
Ninguno es amor,
me desnudo las papilas
para arrullar una epopeya de fragmentos.
Yo en átomos
haciendo alquimia en pantanos
tal vez (es casi seguro)
porque intenté amar desesperadamente
un zapato
y embarullarme necesariamente a sus agujetas
para sentirme amada.
¡Déjenme ir! suelten mis alas
desde hace tanto soy un espectro
que jala los pies de ángeles muertos
y aún así debo mutilarme el hálito que ya no existe
¡amar! ¿Cuándo entenderán
que las esquinas son el eco
de las calles que musitan besos?
Demasiado románticos son mis ojos de sal
tan frágil mi ánfora de los secretos
y ahora mi boca no es más
que un tren recolectando inquilinos efímeros
una virgen prostituyéndose el síncope
(estoy lejana)
regurgito los intentos,
la herida pariendo gusanos
el corazón queriendo ser riñón.
No escribo, muto a péndola
y derramo esta tinta cargada de sismos.
Déjame ir… quiero dormir placenteramente
en un sepulcro de lirios brunos
hacer el amor con osamentas arcaicas
tal vez ellos entiendan de este adiós prematuro.
Tic-tac, tic-tac
el reloj no existe
y todos dependen de él.
Tic-tac, tic-tac
“el mar se quiere parecer al cielo”
—¿te acuerdas?—
los extraños toman café en el muelle
y también un sorbo de amores no correspondidos…
Tic-tac
tic-tac
aún no es hora de irse
(el sicario no existe)
tic-tac
hace tiempo que no estoy
sólo falta se consuman las células
ya cumplí mi guión de enamorada “alone alone”
Tic
tac
la tristeza es mi duende encantado
que me abriga la incoherencia caducada
Déjenme ir.

Anhedonia

Hasta los sismos en las piernas han mutado a esfinges.
Hemos huido de la catástrofe de las encías. Nos mudaremos
de falanges y ventanas, con el miedo bajo el brazo
cual portafolio de oficina.
El parque se torna pluvioso, quebradizo. No basta crujir
nuestros dientes de columpio, ni bostezar resbaladeras si
nos sobran extremidades y saliva. El suelo se ha vuelto
puta en los zapatos.
Y yo pretendo seguir de raíz en los cordeles, ahora que hay
suburbios en un racimo de ósculos.

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¡Oh, ese feliz paraíso prometido!¿por qué te has ido?, di, ¿dónde ahora estás?No me insistas…

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