OTRO AÑO SIN GOBIERNO

Jacqueline Goldberg (poeta sugerido)

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Un año y otro más, y aun sin gobierno,
y otro y otro vagando a la deriva,
-verano, primavera, otoño, invierno-,
¡cuidado que a la espera está el averno!
no hay nada que a este mundo sobreviva.

Aquellos que presumen de agoreros,
y algunos más que fingen de adivinos,
los unos y los otros, temporeros,
okupas de este mundo, prisioneros,
cada uno, cada cual con sus destinos.

Que el tiempo pasará, y en los frutales,
la flor renacerá y otra cosecha,
vendrá para curar todos los males,
y vuelta a rebrotar, primaverales,
y así hasta que se acabe ya la mecha.

Y lloros seguirán con sus lamentos,
sollozos para hacernos comulgar,
vendrán para contarnos nuevos cuentos
a costa del gobierno y sus inventos
mas siempre quedará el echarse al mar.
©donaciano bueno.

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Jacqueline Goldberg

LIMONES EN ALMIBAR (2014)

1.
digamos que me hago adicta a ciertas aves
que la carroña aminora mis quebrantos
que toda labranza culmina
en relamer un halcón
un buitre
un gavilán
rapaces nocturnas
menos carnosas y desahuciadas
también consuelan de presagios
el pájaro ha de resucitarse con sal marina
luego amparado por sana lumbre
entiéndase hervido
en pepitoria
hecho picadillo
provincial salpicón
importa el arrasamiento
el crudo pico que desdice la indulgencia

2.
ambiciono un brebaje definitivo
elixir de soledumbres
que acople iguales medidas de brandy y alcanfor
vodka y azul de metileno
que muestre prodigios
como ciertos verdosos vinos
licores macerados en ataúdes pobres
nada imperioso ni zumbador
categórico o antediluviano
algo como un trago hirviente
que lave tanta defraudada vigilia

3.
el hambre está donde la olvidamos
medida en falsas longitudes
en la luz diferente de las arcillas
quieta no aquieta
abreva en caldos de lagarto
su calumnia
su deshielo
salmodian con ahumadas virtudes

6.
la familia ha sido convocada
en torno a un estofado de codornices
cubrimos las descabezadas avecillas
con caramelo y laurel
discutimos sobre manglares
de pronto
guiada por la ventisca
una serpiente emerge del lavaplatos
la tomamos por la cabeza
mi hermano le da un hachazo
cocinamos filetes
en el azúcar quemante
volvemos a la mesa
hablamos de parientes alados y enfermos

51.
quien come ojos
termina entrando a ciegas
son digeribles
ojos de vaca
buey
pescado
rana
erizo
calamar
humanas pupilas han de ser agrias
han visto demasiado

NOSOTROS LOS SALVADOS (2013)

Sobrevivientes de la Shoá
junto a Jacqueline Goldberg
POESÍA DOCUMENTAL

Es la escritura del desastre…
Claude Lanzann en Shoa

ANIA FUCHS DE HORSZOWSKI

En la espera, a mi lado, en el piso,
había un bebé,
un bebé envuelto en sábanas.

No lloraba.
Vivía pero no lloraba.

Me mandaron a recogerlo,
se sabía que iba a morir.

Las madres jóvenes dejaban a los bebés
pensando que quizás otros los recogerían.
O pensando salvar su vida.
¿Pensaban?

Tuve a ese bebé en mis brazos
por algunos minutos, no muchos.
No lloraba, no vi su rostro.
O quizá lo vi, no recuerdo.

Luego llegó un Gestapo,
dijo que devolviera el bebé al piso.
No sé cómo pude.

ABRAHAM SPIEGEL

En aquellas caminatas entre campo y campo,
al que no podía andar lo mataban.

Mi amigo cayó.
Yo lo cargaba.
Lo cargaba y caminaba.
Caminaba mientras lo cargaba.
Se caía y lo levantaba.

Sabía que no debía abandonarlo.

Pero ni él ni yo pudimos más.

Se cayó,
no lo cargué,
no caminamos.
No pude más.

Seguro lo mataron.

TRUDY MANGEL DE SPIRA

Tenía los dedos del pie congelados.
Para evitar más infección
—o para torturarme—
me los cortaron sin anestesia.
Grité.
Me taparon la boca para que no gritara más.

La herida pasó mucho tiempo abierta.

El dolor constante
se ha convertido en parte de mi vida.
Hay noches en las que la sábana
me pesa sobre los muñones.

El dolor es tan parte de mí,
que no imagino cómo puede alguien
andar por el mundo sin dolor.

POSTALES NEGRAS (2011)

En mitad de la vida sucede que llega la muerte
a tomarle medidas a la persona. Esta visita
se olvida y la vida continúa. Pero el traje
se va cosiendo en el silencio

Tomas Traströmer

EL AGUA, SU ANTELACIÓN

Después de las postales nada habrá.
Si acaso la huella de una desaparición.
Oleaje acorralado.

Quiero hablar del agua.
Su antelación.

Se trata aquí de agua entrampada.
Ajena a los océanos, los estuarios, los canales bifurcados.
Agua que no susurra, púrpura.

Agua represada en la maraña de unas postales.

Agua que no mana, no recorre, no se mezcla.
Sangre de un sacrificio del que no nazco ni muero.
Suspendida, carcomida por líquidos todavía innombrados.

Agua que no es.

EL AGUA O EL LIBRO

Escribir sobre las postales es escribir sobre una desesperación.

Mi deseo es muy antiguo.
Viene de cuando me indignaban los caudales.
También de mis recientes horas de enferma.

La escritura reordena el cuerpo,
lo corrige, lo borra.

Las postales padecerán mis dolores.
Los que tendré cuando me saquen de mí.
Se acostumbrarán a su nueva infertilidad.
Pero dirán. Por fin dirán.
En ellas remendaré una amatoria sin fugas.
Dedicada al inicio, al devenir de las preguntas.

Habrá un libro. El anhelado.
El de las postales y los artilugios de la claridad.
El que mienta sobre las razones que lo limitan.
Libro último, tan mío y tan de otros. Negro.

Vuelve.
¿El libro?
Su silencio.
¿El libro de las postales?
Nunca el mismo.
El desleído, el incauto, aún no merecedor.

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Poeta, escúchame, coge una ideala observas, la analizas, diseccionas,la pones a orear, que otras personas,al menos que haya una que la vea,así diga con pan tú te lo comas.