AMORES II

Mi Poeta sugerido: »Álvaro Petit Zarzalejos

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(Gotas de imaginación: el amor)
El amor es necesario, ¡por supuesto!
acompaña el devenir de nuestras vidas,
unas veces va dejándonos heridas
y otras hay que cual vino se va presto.

Amor dime ¿quién más sabe de amor
tú que a la gente subiste a tus altares?
Desde Singapur allende de los mares
si allí apareces, el frío ya es calor.

Feliz amor, Amor
Gentil te saludan con gestos sonrientes
¿cómo le va a usted?, ¡qué amable señorita!
¡la veo guapa! ¡qué cosa más bonita!
hace buen día, que dios tenga presente.
Ya hoy el sol brilló, también las margaritas,
y hasta bravío el mar sus olas calmó,
el cielo es azul, la brisa susurró
piropos entre sonrisas eruditas.

Amor prohibido
Hoy es el día que el viento ya ha partido
para tus ansias saciar a trompicones,
por fin tus deseos ya verás cumplidos,
vas a saltarte ventanas y balcones.
Silencioso andas mirando hacia ambos lados
llegas corriendo hasta allí pegando un grito,
amigo mío, ya el tiempo ha terminado
¡maldito él sea y siempre sea maldito!

Desamor
Suenan tambores, negruzcos nubarrones
amenazan a tus ojos que tiritan,
y hasta la flores de pena se marchitan
y un poso de hiel deja en tus corazones.
Un agujero hoy se te abre, un aguacero
inunda sin compasión a tu alma inmunda,
ahora eres cero ¡ay, pobre pordiosero
llegó a ti el vendaval. ¡La crueldad profunda!
©donaciano bueno

POETA SUGERIDO: Álvaro Petit Zarzalejos

Álvaro Petit Zarzalejos

I – Éxodo, 3, 1

Como tendida y desnuda para ser pintada,
en su vientre resuenan las palabras del Éxodo:
«La tierra que pisas es tierra sagrada» y ondea,
como bandera, una llama enzarzada de alianza.
Horeb es en su vientre una fortaleza de muros
altos, obra de mampostería y entraña que dura
desde Eva hasta María. Por eso el artista se agacha,
se descalza y calla para escuchar la voz potente,
como de hueso que vive, del Dios de nuestros padres.

II – Nocturno

Esa luz trémula. Esa luz estremecida.
Ese temblor de cuerpo, tan honesto,
ese cuerpo tan dispuesto a ser vencido.
Ese silencio de lienzo de niebla roto.
Esta noche, noche de rito ya olvidado.
En ella, me precipito yo en mi lamento:
en que nada de lo que tú eres he tocado.

III – Para un epitafio

Os lo dije: por conservador,
como mis ideas, estoy predispuesto
a la derrota. Por güelfo sé que
al final sería mía la victoria.

Tres poemas de ‘Que aún me duelas’

III

Será esperanza que tú aún me duelas,
después de tanto tiempo. Será que
aún permaneces -pura inmanencia-
clamando sordamente en lo absoluto.
Cuando la eternidad sea medida
de todas las cosas, será esperanza
más allá del tiempo que aún me duelas.
Y la mártir vocación de mis labios
carmesíes, ascuas y clavo ardiendo.

V

Voy a llevarte a un altar de piedra rota
que haya visto tanto amor, tanta muerte,
tanta vida estrenada en la mortaja,
tanto bautismo, que sea la piedra
quebrada pura tradición de ruinas
de un Amor que nos habla. Voy a llevarte
a un altar con una espada de plata
que sea una evocación de la sangre
y la vida; de lo que se derrama,
que es lo único que vale una batalla.

XIII

¿Cómo ellos van a conocer quién tú eres
en verdad, si jamás leyeron mitos
ni leyendas, si corren devastando
lo sagrado a la busca de consensos
que no existen, si todo lo que pasa
suponen que pasa sólo por ellos?
¿Cómo podrían ellos conocerte
tal realmente como yo, que vivo
en mundos inventados y conozco
el clamor con que braman las trompetas
de plata, que reconozco el dictado
de Dios y su Providencia en el Mundo?

No podrán amarte. No quienes nunca
anduvieron Madrid como un cruzado
los patios de Acre o un pirata su barco
con el nombre de un rey descabezado;
no quienes nunca soñaron con torres
o hecatombes los domingos, en Misa
cuando el sacerdote lee el Antiguo
Testamento -Saúl y la victoria
sobre Nahás y su tropa amonita.

No podrán nombrarte. Lo desconocen
todo sobre liturgias y palabras.
¿Cómo te van a amar si, aunque te llamen
por tu nombre, para ellos serás algo
equivalente a una onomatopeya?
Podrán decir que eres una mujer.
Dirán: es alta o es baja, es guapa o es fea,
es lista o es tonta. Podrán decir miles
de cosas y estarán diciendo nada.
Porque sólo quien ha leído a Homero
puede amarte (nombrarte). Porque sólo
quien conoce lo que en verdad encierran
los mitos, reconoce lo sagrado.
¿Y qué eres sino un animal sagrado,
una gacela de bosque vedado?

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