SEÑOR EMBAUCADOR

Poeta sugerido: Tomás Acosta Píriz

 

¡Oiga usted!
¿A quién, a mi?
¡Si, a usted, a usted!
Usted que habla con tanto desparpajo,
como oveja que bala o cencerro sin badajo,
con tanto gracejo y simpatía,
usted, señor, usted que cualquier día
se sube al púlpito mandándole al carajo
al dios de las ideas.

Y que se regodea
viendo como a su alrededor algunos ciudadanos
en su entorno pululan
como abejas revoloteando en torno a su panal,
-familiarmente llamándoles hermanos-
igual, igual,
que en cada frase sin sentido sonidos eyacula
pero que suena bonito
y así poco a poquito
va promocionando su propio chiringuito
y sin parar haciendo caja
sin importarle trampas hacer en cada carta en la baraja.

Usted que es señorito
y ante su auditorio se presenta
humilde, aunque es burgués, avaro y ambicioso,
pero que presume de ser desprendido y generoso,
y sólo a sus intereses representa.

Que públicamente a sus acólitos halaga,
aunque en su foro más íntimo desprecia,
una sabandija es. Y en su patraña
maravillas les promete y les engaña.

Y si alguno se queja,
como una miserable comadreja
da la espalda, corre y deja,
después de haberle sacado las entrañas.
Es usted de sentimientos un explotador,
ladrón de sueños, vendedor de cuentos,
y de esperanzas ciegas.

Señor embaucador,
aunque reconocer no quiera o a mi me ponga pegas,
que usted es la más repugnante alimaña es lo que siento
¡quede, pues, dicho aquí o reviento!
©donaciano bueno

Aunque no lo parezca, existen dos tipos de criminales, los que matan el cuerpo y los que en beneficio propio van destruyendo lentamente el alma de la gente ingenua. ¿cual de los dos es peor?

POETA SUGERIDO: Tomás Acosta Píriz

Tomás Acosta Píriz

Me pregunto

Me pregunto:
¿Cuándo los pacifistas guerreros dejarán sus armas?
¿Cuándo los abanderados de la igualdad decidirán ser iguales?
Llevan un precipicio en las palabras, una torre de Babel,
un euro más brillante en el bolsillo,
una lengua que maltrata y se erige en dios sin convivencia.
Como zombis asaltan los caminos, como borrachos de poder
discurren por historias inventadas,
escuchan los ecos de sus propias voces y acuden juntos
a la tragedia del teatro.

¿Qué espíritu sufraga sus valores?
El viejo Caín tiene un cuchillo,
camina como un loco por las calles, lanza aullidos
y nadie vislumbra contra quién.

Me pregunto:
¿Abanderados sociales dónde están?
Las historias se repiten.
El sol sale como siempre.
¿Cuándo los guerreros pacifistas dejarán sus armas?
¿Cuándo vamos a estallar?

CRIMEN EN LA MEDIA NOCHE

Viento del ventoso Marzo,
silbos del aire revuelto
que traen el olor a sangre
cuando unos cuerpos han muerto.
Cuando la luz ya se esconde
dicen que salió de casa,
que con su tosco calzado
chispas de piedra arrancaba.
Espadas de luz ardiente
por el cielo se cruzaban,
cuchillos de acero y miedo
viejos senderos labraban.
Tres quilómetros al paso
para pensar en su andada
no mellaron esos filos
que su mente almacenaba.
Helado frío del norte
el viento silbaba en ramas,
hervían los nervios sedientos
en su reseca garganta.
Venganza pedían sus horas
a un Caín y su hacha alzada
contra un hombre, una mujer
y una niña: su ahijada.

¡Gritos que apagó la noche
resonaron en la sala!
Por el acero homicida
fue la sangre derramada.
Un jirón de nube negra
cruzó por la luna blanca
y un cuarzo blanco de luna
roja aurora ya anunciaba.
Ha de volver con sigilo,
sus botas chispas no lanzan,
vuelve por otro sendero
y como los lobos anda.
En este día sin remedio
Domingo vuelve a su casa.
Larga noche del suceso.
No madruga la mañana.
No hay horas para el descanso
ni atrás caminos que vayan
por el arrepentimiento
que borre esa noche mala.
Nada devuelve el aliento,
tan sólo queda el alma
de los tres cuerpos sajados
entre su rojiza cama.
Viento del ventoso Marzo,
silbos del aire revuelto
que traen el olor a sangre
cuando dos cuerpos han muerto.
Se hace silencio en la calle,
un grito se hace campana
que penetra en los hogares
de una criminal mañana.
Como callados testigos
por el camino a la casa
todas las piedras se yerguen
con su justicia callada.
Está el matrimonio muerto,
aún la niña respiraba
y el criminal sanguinario
se ofrece para llevarla.
¡Como en el Edén serpiente,
acariciada manzana!
Del rostro desfigurado,
Domingo oyó sus palabras
y ya todos sospecharon:
¡A ti también, por lagarta!
Cómo repta la serpiente
para callar las palabras;
para cortar aquel hilo
de vida que aún le quedaba.
Viento del ventoso Marzo,
silbos del aire revuelto
que traen el olor a sangre
cuando dos cuerpos han muerto.
Rosindo, pastor de ovejas
que volvía para su casa
vio chispas como centellas
de ira en la piedra gastada.
No quiso el sol dar su luz
a mañana tan aciaga.
¡Viento del ventoso Marzo
de corazones en llaga¡

DISQUISICIONES (I)

Los ojos ataviados de luz carcomida por la calle llena de violines
suplicando un segundo de atención,
un céntimo de euro,
una escopeta para disparar contra el ayer y contra hoy,
una ruleta con mejor suerte
un bollo de pan para mañana.

Ojos ateridos con frío de pies descalzos,
fiebre que aflora en delirios de palacio,
esquinas de sol que niegan calor a los mendigos.

Los ojos de ayer,
ojos de siempre que sólo ven cuando se cierran,
que sólo pueden amar cuando se cierran,
que sólo tienen esperanza cuando duermen,
que cuando ven la luz ven el abismo.

Ojos que revientan cada hora,
que dividen en minutos la felicidad como pasteles,
que ordenan colores y desechan el verde porque ya están hartos.

Esos ojos que ven bailar al que debiera estar encadenado “de por vida”,
a los que suben la escalera del olvido con palabras envenenadas de mentiras,
gente colmena fabricante de hiel.

Ojos que se alimentan mojados en lluvia esperando el desayuno de algún día.

Los ojos que han visto al disfrazado reunir su propio embuste hasta hacerlo comprensible para alcanzar el positivo de su propia bolsa.

Ojos del mundo antiguo, ojos modernos…

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Por más que insistan, jamás entenderé por qué razón cuando los seres humanos venimos a…
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