DECLARACIÓN DE AMOR

»Aquí, mi Poeta sugerido: Bárbara Butragueño

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Soy un poeta que escribe
poemas para sus nietos,
pidiendo que se estén quietos
que a su ritmo no les sigue,
y que a veces no consigue
que le guarden sus respetos.

De entre todos ellos uno
más inquieto es caprichoso,
y otro más, tierno y mimoso,
mas tranquilo no hay ninguno.
Cada cual a cual más tuno
muestra un lado más hermoso.

Una, Geno, siete añitos,
y otros cinco que ha Martina,
Hugo, dos, con gasolina
pues me abruma con sus gritos.
Que los tres, más rebonitos,
cada cual tiene su esquina.

Si discuten, que es frecuente,
no me inquieto ni me altero,
pues que a todos yo les quiero
como el río a su afluente.
Todo aquí es muy
mas ninguno tiene un pero.
©donaciano bueno

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MI POETA SUGERIDO: Bárbara Butragueño

Bárbara Butragueño

.paso.página.

cállate es hora de retomarte quiero
que andes sin sentido que recojas
hojitas del suelo las pongas
nombre y juegues al viento
es hora regresar al lugar donde
se afilan los espejos y nada
es previsible y sabe a martes
cállate baja a la calle deja
que la noche te arrastre con
urgencia deja que tus manos se
astillen no hay bolsillos suficientes
para esconderte esta vez.

.mudanzas.
hoy es un día de mudanzas
un día extraño lleno de cajas y cosas por todas partes.

el papel de embalar me da ganas de llorar. 

no muevo objetos. no toco nada. 
no hay asunción en mí. 
manejo nociones que desconozco, nociones 
que no son mías, que no he hecho propias
y por eso todo se me resbala de las manos y cae
pero cae sin caer del todo 
sin emitir el sonido que necesito 
para tener la certeza de algo.

creo itinerarios y horarios.
programo cosas que no quiero programar.
soy operática y absurda. 
y sólo quiero romperlo todo y guardar un luto profundo, 
un luto que me purgue de todo esto, 
que me limpie de tanta distancia y tanto pasado 
mezclado con trementina 
y vapores de aguarrás

todo está tan lejos.
y yo, aquí, perfectamente ensamblada 
como una maquinaria precisa,
dispuesta para este suicidio lento 
de cajas de cartón y coches que esperan.

mi pasado cabe en dos maleteros. 
todo lo que fui se guarda y se entierra.

y siento la presión de los lienzos combados 
de las fotos que no revelé, 
de la cama que ya no deshago
y me voy
me voy
y sé que todo se va conmigo pero no junto a mí
sé que me dejé atrás. que me fui sin mí. sin nada. 

y por eso ahora llevamos guantes de plástico 
y decimos palabras vacías y nos tratamos como de lado, 
como si quisiéramos hablarnos de lejos
como si nos saludáramos desde el andén con el tren en marcha

el lienzoA en la cajaB
los pincelesB en la cajaC
todo perfectamente empaquetado y listo
como una res que espera el matadero

y lloro

lloro desconsoladamente
sobre las cajas y los plásticos y los lunes

lloro mientras nos marchamos 
sin reivindicarnos
sin hacernos ni siquiera un poquito de justicia
nada

.como dos desconocidos.

.21.de.diciembre.
y la misma terrible rosa repitiéndose en las paredes
ANNE SEXTON

sonrío
aunque estoy extrañamente callada.
mis manos guardan silencio. todo en mí parece ralentizarse.

los acontecimientos vienen a mi cuerpo y a mis uñas apurados, pero al llegar a mí se detienen y me cruzan de puntillas, como si trataran de no romper nada.
así está bien.
me gusta esta especie de embalse que hay alojado en mi plexo solar.
hay aguas tibias que detienen la urgencia del tiempo.
algo que amansa a mis fieras
sin maleficios ni sacrificios nocturnos.

pero hay una certeza de algo que no llega. algo que me inquieta desde abajo.
tengo que ocupar mi tiempo en cosas que no veo y desconozco. las siento a mi alrededor pero no sé dónde están.

me digo:
cruzarme la sangre.
dejar de vivir proyectada.
dejar de lanzarme al mundo como un hueso de albaricoque, algo mordido hasta la extenuación.

de dónde este desconcierto último. esta desocupación.
no quiero ver aquello que me llama.

mis últimas filas están repletas
pero el eco de la sala sigue anunciando masacres.

hay un humo como de jardín oriental envolviendo mis pechos
y un orgasmo de la tercera dinastía aguarda sobre la mesa de jade.

soy un estúpido animal que menstrúa. 

tengo que dejar de gritar en las avenidas como una fiera crisoelefantina

reconstruirme a la manera de un iceberg

contratar monjes budistas que apacigüen mis jardines,
que extraigan todo los pájaros muertos de mi sangre 

conclusión:
moción de censura a mis manos
a esta estúpida necesidad de verte de besarte de tacharte de fingirte 

no hay voto de calidad que valga.

.dejar.de.vivir.proyectada.hacia.delante.como.un.gusano.de.tiempo.

Debe usted saberlo

yo nací lejos del umbral
desconozco, así, su gesto
el canto sereno
con el que otros hablan
las grandes palabras
que a una se le ahuecan
como pájaros mojados
en la boca

durante años he visto hombres
que manejaban con premura el diccionario
y conocían el sentido exacto
de la palabra

y les bastaba

pero a mí, que el vocablo se me enquista
y me cava el pecho como un descendimiento
todo me parece un vagar empedernido
por el líquido articular del dígase amor propio
dígase egoísmo
dígase umbral eterno entre las cosas.

Yo sólo busco callar el bisbiseo
alcanzar la paz de lo rotundo
hacer callar
al maldito perro
de la indefinición.

Y todo porque
tener un cuerpo limpio
requiere hacer hogar de la virtud
y no morar la periferia

y de ahí este
quemar con pavor los diccionarios
y exigir conocer, no ya el sentido:
el intervalo la linde
la fina línea que separa
pongamos el amor del egoísmo
y su oscura simetría.

Mi congoja no es más que una forma cauta de certeza.

Abres la boca y miras dentro

con la firme voluntad
de entender algo. Debe
de estar allí escondido
el sordo repicar
de tanta angustia un reloj
una máquina de ritmo
impertinente
que te ata con esta
extraña fuerza
a la cordura.

Desde hace algún tiempo
visitas con frecuencia
la mentira y su oscura
catedral. Y sería
faltar a la verdad decir
que no te has familiarizado
poco a poco casi
sin saberlo
con esa falta de exigencia
hacia ti misma
con ese rumor constante
que brota fieramente
de la grieta
que ahora llevas en la cara.

Te has dejado ir como
quien baila con delicadeza
una música indescifrable
y de pronto
advierte
que se encuentra
en la otra punta de la sala.

Ahora
con el cuerpo aborrecido
con la piel
transida de inminencia
contemplas con pavor
y en ángulo perfecto
de setenta y cinco grados
esa última fisura
que queda por colmar.

La es una forma de avaricia
un modo agotador de atesorar virtud.

Ya no sé qué es máscara
y qué es rostro.

Has entrado en mis ciudades arrasadas

tanteando los objetos con tu hábil mansedumbre
y me miras como quien grita que viene en legión a hacerse himno
a romper mi fuselaje
a temblar con sus dedos la pureza que me queda.
Como si pudieras volverme cierta
me besas rompes las alambradas quemas la cáscara vacía
y hay algo de lumbre en tu mirada algo de bestia delicada con vocación de jungla.
Y te digo sí porque cercas el origen de las sombras y me haces agua y no desierto
porque en tu cuerpo la música es hondura
grieta entre la sal
y dices que vienes a hermanarte en mi fervor como un latido
y lo dices sin terror ni trayectoria
sin cemento ni herrumbre ni egoísmo
ni grandeza inventada ni fractura.
Pulsas mi cuerpo en su oscura transparencia
mi cuerpo sin fuego sublevado ni hueco que me nombra
y ahora limpios los establos por fin soy luz desde la luz
cadáver sin urgencia.
Tú me haces hallazgo.
Tú me haces claridad ardiendo el pulso ciego de las cosas.

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