ROJILLA [Poema del Editor]
Luis Amaury Rodríguez Ramírez [Poeta sugerido]

Textos aquí: 1. del Editor, 2. del Poeta sugerido y 3. del Invitado (opcional)

MI POEMA …de medio pelo

Verá, señor, que yo nací rojilla,
mis padres siempre fueron comunistas,
de niña me apuntaban en sus listas
y así es como aprendí esa religión
que sigo a rajatabla, de rondón
y sepa no me apeo de mi silla.

Pensé decir, le dije, su cerebro
acaso tiene usted, no más, de adorno
y nunca a pasear sacó del horno
e ignora que es el acto de pensar
aquel que nos ayuda a caminar
dejando en mal lugar algún requiebro.

Es cierto pues lo dijo un tal Ortega*
aquello de soy yo y mis circunstancias,
mas debes de entender que las fragancias
son algo personal y cada cual
de adulto ha de elegir si es bien o es mal
y debe de implicarse en la refriega.

Y tú también igual, ambos adultos,
debemos de forjar el pensamiento
de acuerdo a la experiencia del momento
que forman nuestro humilde caminar
tirando los pelillos a la mar
e incluso sin cargar con los indultos.
©donaciano bueno

MI POETA SUGERIDO:  Luis Amaury Rodríguez Ramírez 

11

¿Qué ganamos con esta mansa servidumbre? La mordaza.
¿Qué tenemos del logro acaudalado
y tanto desvelo frente a monocromáticas banderas? Un paro general,
un país improductivo, palabras que rebotan.
¿Qué aprendimos del amor, la lucha de clases,
el poder?
A controlar la furia.
El íntimo comentario.
A tendernos sin preguntas.
El desagradable olor de las autopsias.

Influencias

No son las palabras, sino la movilidad. No las ganas, acaso la desidia.
No es el empuje ni las soluciones
(cada problema es una cuerda que se regenera, aunque la corten). No son las preguntas ni la suficiente oscuridad.
No son los territorios donde se decide,
(es que falta poder para trozar lo inservible). No es la falta de luz (sino los ecos).
Es que quiero gritar
y me estallen desde la boca malas influencias,
con un bálsamo de pasado cuando penábamos el presente. Es que no alcance el espacio entre las venas,
para salvaguardar la ausencia de memoria
y evitar las despedidas.
Es que pueda ajustar cuentas,
y devolver alguna sonrisa, es que esto, a pesar de todo,
acabe pronto, por infinito que parezca.

Cántico

Ay, Cuba, la mía,
¿qué sujeto soy que no me dejas escapar de la doctrina
y todo año es un ciclo que comienza
desbordado en el más hondo temor a la inexistencia?,
¿cómo extirparás mi vicio?,
¿qué extensión puedes ofrecer vulnerablemente fragmentada?,
¿dónde está el hombro para recostar la cabeza
y al erguirla contemplar otras aguas,
otro nivel de pleamar que como calambres permanecen?
Ay, Cuba, la mía,
que veo sobre mi mesa sin que vaya hartera
a patriotas y supuestos defensores que lejos de aceptar,
hincan el cuerpo a tierra para beber tu jugo y saciar(se),
nada más,
sencillamente como quien desconoce el miedo a la aniquilación
y el rótulo en la bala.
Cada respiración en ti es un suspiro de hermano,
maquinaria,
un triturar de hombres y mujeres culpables de la estatización,
equívocos o paros que ven,
ese horizonte otro tan fiero, temible, pero calmo.
Ay, Cuba, la mía,
ninguna letra tuya
y todas en conjunto son ajenas ni distantes;
pero yo he ido en tropel junto a las masas
visitando la más cruel depredación sin que por ello
sea el victimario,
porque es plano y sintético mi espacio,
más allá del edificio, la construcción del vecino requerido,
balcones y conductas que a diario deconstruyo
como código binario.
Hombres y mujeres exhiben un organismo que colapsa,
no por ello te pertenecen
ni porque oigas sus voces
podrás creerlos un fragmente que se hunde o resurge
como los héroes cuando emparentan el silencio.
Ay, Cuba, la mía,
dueles tanto.
La gente habla del gobierno,
y temen que un criterio
pueda derrumbarle las paredes de la casa;
la gente habla del gobierno,
pero solo eso,
hablan, hablan, hablan
entre ( ).

Espejo

Esta madrugada,
incontables rostros desfilaron ante mi puerta: cada uno llevaba marcada una tristeza, desvestían la conciencia.
A muchos vi respirar
junto a visitantes que justo a su lado cargaron tierra ajena bajo las uñas;
y entre ellos creí reconocer a Dios. Dije adiós a quienes vinieron,
aún sin conocerlos,
y golpeó fuerte, preciso, indetenible,
el pálpito de no temer a la muerte sino a las despedidas desde el susto que nace en el estómago.
Vi todos los rostros,
sin reconocer cuál de ellos cargaba la peor cruz.

Lo desconocido
La mitad de las cosas que atesoramos, se diluye, el resto soporta sobre nosotros
las disoluciones con que cada noche, la televisión impone como un chip:
la represalia y la unificación de los prohibidores.
Persistimos en crear disfraces
que nos conducen a cualquier sitio en medio de lo disuelto,
como hombres que después de tanto muro, solo ven la sangre y apuestan con máscaras junto a esa mitad que todavía no perdimos, pequeña, mediana, grandemente.

Nunca
Nunca tuve el corazón más ahuecado,
nunca hubo más dolor que este poseer nada, nunca fui tan rico sin algo y tan pobre con todo, nunca supe dejar atrás los defectos
hasta que llegó la voluntad de cambiarlos, nunca hice tanto hasta que me venció el miedo,
nunca vi caer lo construido sin abrazar al menos los cimientos, nunca fui tan yo,
con esta debilidad tremenda de no saber cómo respirar.

Catarsis
Uno intenta ser feliz, quedarse feliz,
andar entre tramos para encontrar el fracaso
e intentar de nuevo hasta que llegan voces distantes, calladas, que te dejan oír la resequedad en sus bocas, lo atrofiado en sus mandíbulas,
una nostalgia de barrio,
y dióxido de carbono que nos ahogaba
suponiendo que el mundo era único, sonriente, nuestro. Pero urgía sobrevivirlo incluso en la quietud,
bajo tanta noticia con un mar en medio, sin hallar un tramo propio.
Ya no fui más quien cerró aquella puerta, la respirante;
hube de recomponer los órganos sin certeza de cuándo era (o es) correcto sentarme a llorar,
¿cuándo arrancó esta voz artrópoda que come pedazo a pedazo los restos, el poco de piel y escombro remanente? Tuve miedo al clic,
a la memoria de la juventud pasada,
a no tener un rasero entre la necesidad y lo imprescindible, a esos días de ahora
donde intento ser feliz, quedarme de ese modo.

Ver Bio de los poetas en esta entrada

"No están todos los que son pero son todos los que están."

  • : Editor

    Hombre de mente curiosa, inquieta, creativa, sagaz y soñadora, amante de la poesía. Poeta de medio pelo.

    Bueno
  • (Pinar del Río, 1974) Obtuvo su título en MsC. Desarrollo Social. Es docente de la Universidad de Pinar del Río en el Departamento de Sociología, poeta, corrector de estilo literario y editor de la Revista la Gaveta. Miembro de la Asociación Hermanos Saíz;  miembro del ACCS (Asociación Cubana de Comunicadores Sociales, Filial Pinar del Río); miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC); miembro del Consejo Editorial del Centro de Promoción y Desarrollo de la Literatura Hermanos Loynaz de Pinar del Río y miembro del Comité de Lectura del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso.

    Ha publicado los siguientes libros de poesía: Los cobardes duermen bocabajo (Editorial Loynaz, 2005); Teatro Cotidiano (Editorial Cauce, Colección lafijeza, ediciones Almargen, 2006); Crónicas del Pueblo (Folktales) (Editorial Libro sin paredes, 2009, E.U.A); Intento de Encerrona (Editorial Digital El Barco Ebrio, España, 2010); Catálogo XX Aniversario Ediciones Loynaz (Ediciones Loynaz, 2009) y de Ciencias Sociales: Lo sociocultural: un trabajo pendiente (Editorial de Ciencias Sociales, 2013).

     Ha sido distinguido con el Premio Poesía y Mención Cuento en el  Encuentro Debate de Talleres  Literarios, 1997; 3° lugar del Concurso de Creación Juvenil, (única edición, 1993), Centro Hermanos Loynaz y ha recibido diferentes menciones de concursos.

    Textos suyos aparecen publicados en diarios, revistas y medios electrónicos. Fuente

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