AMOR A PRIMERA VISTA

»Aquí, mi Poeta sugerido: Heli Ramirez

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Al chopo, al que amamanta la ribera,
algunas hojas nuevas le han salido,
después de un largo invierno, tensa espera,
al tiempo que arribó la primavera
ya todo ha despuntado, está florido,
será hasta que dios quiera.

El mismo, el que arrogante apunta al cielo
y observa atardecer tras la colina,
sus hojas arrastrando por el suelo
igual que el que reparte una propina,
buscando así calmar su desconsuelo
en medio la neblina.

El chopo, el que no oculta la maleza
esbelto cual lo hiciera un estilista,
grabado con ternura en su corteza
y siempre en buen estado de revista,
amor del que rezuma su belleza,
pues fue a primera vista.
©donaciano bueno

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MI POETA SUGERIDO: Heli Ramirez

Heli Ramirez

No nací para morir antes de estar muerto

De las ilusiones que me hago a alguna llego.

  Yo no nací para morir antes de estar muerto. Olvídese. Así
como no me quedé en la pared de una esquina pegado de grafiti
en fondo de pantalla para un video.  

Nada está perdido para mí.
Y fuera de la consigna “plata o muerte”
que a veces tan burda suena cuando
se escucha desde la comodidad o desde un mediado estar
me he planteado otras consignas para ser
feliz entre la realidad cotidiana siempre de reina cruel
cuando se está encajonado entre
un Mínimo de salario que no entrega
una noche de fiesta ni aunque se le
amenace y de la amenaza se pase al
hecho de dejarlo en las afueras de la
ciudad de basura en una bolsa negra…, al
Mínimo. Claro. Con mayúscula.   ¿Muy viniendo traición?
  Cuidado con ese muerto que quiere hablar.

La Colina

La colina es de cuatro o cinco cuadras
en adobe pelado el frente de las casas.
De lejos las calles son huecos obscuros
los muros se tragan el sol de un trago
Por un lado baja una quebrada
que en invierno se vuelve un río
Fue en una época el último montoncito de casas
en la parte alta de la ciudad hacia el norte
con rastrojo y piedras a los lados
Encima del barrio hay un puente sobre la quebrada esa
bajo ese puente a más de uno le han dado en la cabeza
y nadie ha dicho que ha visto espantos o ha oído quejidos
En la ciudad a los espantos les da miedo salir
Desde el picacho un viento acaricia el cuerpo del barrio
La primer casa de tabla y cartón fue
y siempre que pasaba un ventarrón se llevaba
dos o tres techos
Las gentes de noche corriendo
quitándole el techo al ventarrón
para seguir durmiendo
La voz en alto en las calles pendientes sin caber
entre las casas.

Uno es algo

Y no me diga que uno es nada en la vida. ¿Somos nada? Somos.
Yo soy.
Es imposible no ser algo. Uno es algo.
¿Que uno es nada si no se tiene un peso en el bolsillo
ni tarjeta en un cajero?
De acuerdo. Muy estúpido sería decirle que no. No tenemos un
peso, ni tarjeta para meter en la ranura de un cajero,
pero de ahí a que somos nada, mal me huele esa idea.
Y para que se muerdan las uñas: eso tiene solución en uno de esos
pensamientos que llaman malos bien parado en la mente
por una carretera sembrada en pinos de ilusiones.
Y no me diga que así lo quiso el destino.
A la una, a las dos, o a las cuatro de la tarde o del amanecer
uno es lo que quiera ser o sea
a no ser que de pereza nos quedemos sentados…
sentados a esperar que el billete
del cielo caiga por un hueco en el techo
a la sala del rancho.
Yo sí tengo muchas cosas que ser para hacer.

El miedo en un grito

Otra explosión se oye y disparos se escuchan
para que la tarde de falda gris
después de una ráfaga seguida de cansancio
llene su rostro la tarde de miedo
y los labios de quienes salen a buscar el bus o el metro
para sus casas huérfanos de alegría en la tarde,
despeguen los labios con segueta y se murmuren un
«buenas tardes» para perderse entre el miedo en un grito
al escuchar historias parecidas a las suyas
sobre los hombros en el bus o el metro al salir de la
tarde de falda gris y entrar a la noche de mirada negra
y despertar al amanecer de peludo horizonte…,
peludo horizonte.

Un día para otro su sombra

La vida cambia de un día para otro su sombra,
y otras son las ambiciones en un tiempo
que no se sabe a cuántos días equivaldrá;
Con oscuridad o claridad le rompo
el ojo ciego al destino que posa de duro.
Así las cosas, defiendo mi espíritu;
que mi espíritu no se vaya a doblegar.
Si lo logro,
hago fiesta.
Severa rumba hago.

[(LA COLINA –uno- (fragmento)

La colina es de cuatro o cinco cuadras
en adobe pelado frente a las casas.
De lejos las calles son huecos oscuros […] Por un lado baja una quebrada
que en invierno se vuelve un río […] Encima del barrio hay un puente sobre la quebrada esa
bajo ese puente a más de uno le han dado en la cabeza
y nadie ha dicho que ha visto espantos o ha oído quejidos
En la ciudad a los espantos les da miedo salir
Desde el picacho un viento acaricia el cuerpo del barrio
La primer casa de tabla y cartón fue
y siempre que pasaba un ventarrón se llevaba dos o tres techos
Las gentes corriendo
quitándole el techo al ventarrón
para seguir durmiendo
[…]

LA COLINA –dos- (fragmento)

…Pero
cómo no
hoy por hoy
pasa por allí la setentayuno a
[…] De En la parte alta abajo. Ed. Acuarimántima. Medellín. 1979)].

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