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MUROS MENTALES [Poema del Editor]
Luis Flores Romero [Poeta sugerido]

Textos aquí: 1. del Editor, 2. del Poeta sugerido y 3. del Invitado (opcional)
MI POEMA …de medio pelo
Injusto es repetir que no has oído,
que no quieres saber, que no te enteras
e insistes en salir por peteneras
tratando aparentar que hay un zumbido
o tú puedes oír lo que tú quieras.
Admítelo que estás en tu derecho
y nadie ha de forzarte a discutir,
no quieres o no puedes repetir
que aquí no cabe más y a lo hecho pecho,
licencia a ti te da para mentir.
Así lo disimules, ese muro
lo fuiste construyendo sin saberlo
y hoy que eres su rehén no puedes verlo.
Resulta com el pan cuando está duro
dificil de englutir para comerlo.
©donaciano bueno
No hay más ciego que el que no quiere ver ni más sordo que el que no quiere oír.
MI POETA SUGERIDO: Luis Flores Romero
Al vestido desde su mujer
Ese vestido está lleno de mujer,
le nace una mujer de los extremos,
o pájaros de aroma
que escapan lentamente,
es un vestido hinchado de mujer;
del cuello, de las mangas,
de la parte inferior del abanico,
le brota una mujer incontenible,
ese vestido está lleno de mujer.
Clínica 19
Muchas gracias, buenos días dicen. Dicen
oiga, de casualidad, disculpe, dónde. Señorita dicen.
Son Guadalupes o Rodríguez, Hernández o dolientes,
señoras con el suéter al estilo de la tía,
viejos cabizbajos, González grises de silencio.
Dicen bueno, pues ya qué, pero, ni modo. Ven la hora:
su espíritu anda ya en las últimas. Respiran fuerte
y suena su nariz a cascabel de agua. Se voltean
para ver si pasa Dios y sólo pasa la que barre. Sólo
pasa La que Barre. Se acomodan, ponen en la silla
su pobreza, descansan el bastón. Dicen Diosito.
Rascándose los ojos, gravitan de cansancio. Todos a la [espera. Tosen,
hacen cola, tosen. Todos con carnet en mano.
Entran. Médico severo, gordo, bata blanca. Salen.
Van por sus vendajes, su piridoxina, sus ungüentos,
hacen cola, tosen. Tienen pena. Yo no sé
quién lleva más atroz la quebradura: los felices
van de menos a tristísimos. Qué bostezo
cavernoso su bostezo, qué puntual su pulmonía,
qué silenciosa maldición sus cataratas,
qué delicadeza de la muerte
que los va besando
poco a poco.
Tulipanes de repente
Yo no esperé ningún tipo de pétalo
salvo la caricia de memoria
de la piel acostumbrada y, sin embargo,
tulipanes;
la calle, según yo, no estaba para dar
sino huellas o colillas de cigarro, tal vez
alguna hormiga y, sin embargo,
tulipanes;
no se prestó la noche
para hablar de metáforas, de Holanda,
del olor, del surrealismo y, sin embargo,
tulipanes;
nadie planeó ningún otro placer
que no fuera el de la nube
mojada en luz lunar y, sin embargo,
tulipanes;
no resbalaron de tus senos tulipanes,
no los soñó tu sexo,
no los soñó tu sexo y, sin embargo,
tulipanes.
Estrella para un grillo
No sé si organillero, jazzista o charanguero,
no sé si tartamudo, dadaísta o filarmónico,
o acaso un orador exótico y chirriante,
no sé la cantidad de erres que es el grillo,
no sé si el grillo es yámbico o trocaico,
¿por qué su ritmo de serrucho,
su mucho dale y dale, su mucha jitanjáfora,
su mucho rechinar y rechinar?, tampoco sé
si solamente dice una palabra
que la repite y la repite y la repite y sobre todo
no sé su relación con las estrellas,
pero las estrellas saben hablar en grillo,
las estrellas tintinean como grillos, es decir
que las estrellas grillan, grillan, grillan,
y si la noche suena es porque un grillo lleva.
Sangre para un zancudo
Mi sangre áhi va volando,
más bien un grano de mi sangre áhi va volando,
un grano imperceptible que fue ingerido por
un díptero sediento milimétrico vampiro;
áhi va mi sangre pues, caliente y absorbida
por un avión impuro de alas membranosas;
áhi va mi ADN, va una muestra
de mi ansiosa hidrografía, va un trocito
de mis eritrocitos, va una gota
de mi sangre volando en esa gota
viva, turbia y alargada, en esa espina
ridícula, aeronáutica y letal, en ese dardo
va volando una pizca de mi sangre,
y siento de repente volar toda mi sangre
ligera, libre, limpia, no sólo esa partícula,
no sólo ese rocío, ese zancudo, sino todas
mis fluviales raíces y es mejor
darle mi sangre al aire que a la tierra.
Antes para una cucaracha
En esos dos a tres centímetros
de la cucaracha no encontré
motivo para odiarla con la suela del zapato;
sólo encontré su perfección cobriza,
su vestimenta gótica y vidriosa,
su incógnita manera de recorrer la estufa,
sus tijeras filiformes, su presencia
carbonífera o tronante, su elegancia
de lámina o madera, su silencio
resistente, remoto, futurista,
su mezcla de cafés, pero no vi razón
para el insecticida, solamente
la encontré citadina, barnizada,
bohemia y nutritiva; la encontré
sobre una lata, apareció
cerca de la basura, apareció
hace muchísimo, los dioses
apenas son un poco más antiguos
que las cucarachas y no dudo
que si un dios escribe a.C. quiere decir:
antes
de la
cucaracha.
Dilema para unas moscas de fruta
Hay una que otra mosca
y una que otra fruta en la canasta,
no decido si comer frutas o moscas,
si comer una guayaba, si mejor
será una mosca, pues la uvas
ya son un poco moscas y las moscas
ya eran uvas desde antes, y tal vez
el mango ya se habrá contaminado
de la mosca y la mosca ya sabrá
tal vez a mango; considero
que si las frutas se mosquean,
también las moscas enfrutecen;
somos lo que comemos, me debato
entre el vuelo y la dulzura, sonreír
porque seré un pedazo de sandía, o volar
porque seré una mosca en la sandía, me debato
entre correr el riesgo de las alas y correr
el riesgo de pudrirse, no decido
entre ser plátano y ser mosca.







