Textos aquí: 1. del Editor, 2. del Poeta sugerido y 3. del Invitado (opcional)
| MI POEMA… de medio pelo |
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Al arte de epatar ¡qué palabrota!
dispuesto vengo a darle una lección,
será mejor que presten atención
y manden a pasear, que es para nota .
El verbo de epatar ¡qué chirigota!
mejor será rezar una oración,
mandar a quien lo hiciera al paredón
que a mi si es que la empleo me rebota.
¡Yo epato! no lo puedo soportar,
aparten de mi mente tal suplicio
que implique someterme al sacrificio
teniendo tan a mano impresionar.
El hecho de epatar ¡qué patochada!
¿quién fuera que lo tuvo que inventar?
seguro que lo hubiera de copiar,
mejor será ya darle una patada
llevarla al cementerio y enterrar.
©donaciano bueno
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Del francés épater («deslumbrar«). Sinónimos de epatar: deslumbrar, asombrar, desconcertar, pasmar, sorprender, admirar, impactar, maravillar.
Una muestra de sus poemas:
El arroz
Es como el bajo
en la orquesta
blancura propicia
a la melodía
hermosura blanca
El arroz anda
con pies de paloma
(de Las cosas perdidas, 1986)
El reloj
El reloj
es un pájaro
disecado vivo
Un pájaro
que picotea
y picotea
el tiempo
sin romperlo
El reloj
es un dios caído
y torturado
Lagartija
Como si un árbol
largo tiempo inmerso
cuarteara muros
y mostrara sus frutos
surges
llama apenas encendida
aguda sensibilidad
pequeño monstruo
irradiando un paraíso
del tamaño de tu sombra
(De Agua de la orilla, 1989)
Rinoceronte
Miren qué esfuerzos hace
por ser natural
parpadeen y verán
es un monstruo
salido del sueño
Podría ser un poeta
por lo feo
y lo escaso de semejantes
pero no se queja
Tal vez un día
fue un rey
y algún pecado paga
en este círculo de barro.
Deseo de viejo
Levantando la cabeza
y estirando el belfo
respira profundo
Ha percibido ese olor
que le renueva la sangre
Envalentonado
rengueando un poco
se acerca a la yegua
que lo recibe con una patada amorosa
El caballo viejo
pronto se olvida
y vuelve en paz
a su hierba.
Esplendor
Un día cualquiera
llegas al patio
de nuestra casa
inesperada
como un verdadero regalo
Qué esfuerzos haces
por no despertarnos
por ser un simple pájaro
que picotea maíz
Pero el niño que te descubre
cautivo es
para siempre
de tu esplendor.
9
Solo va el hombre
solo en su mula
la luna pone en camino
a los dos jinetes
una mula es de silencio
la otra de casco sonoro
un jinete va por el puente
el otro por el río
los dos se encontrarán
cuando entren en lo oscuro
(De La aldea desvelada, 1998)
LAS HOJAS
El viento vira en los aires
sobre la hélice de la hoja.
Nadie ha visto el viento
pero las hojas van señalando su rumbo.
Da tristeza.
Para que el vuelo de las hojas
fuera a su gusto
todas deberían ir provistas
de motorcitos de mariposa.
El paseo
El cielo espejea entre los árboles.
Los árboles se imaginan
que están a orillas de un lago color violeta.
Nosotros advertimos el engaño
y a grandes voces espantamos a los árboles
como si se tratara
de unos altos pájaros verdes
que hubieran escondido
en el plumaje
la otra pierna.
Cuando volvemos a casa
empieza a holgar en mi cabeza
el sombrero de copa de la noche.
La música
En el rincón
oscuro del café
la orquesta
es un extraño surtidor.
La música se riega
sobre las cabelleras.
Pasa largamente
por la nuca
de los borrachos dormidos.
Recorre las aristas de los cuadros
ambula por las patas
de los asientos
y de las mesas
y gesticulante
y quebrada
va pasando a rachas
por el aire turbio.
En mi plato
sube por el pastel desamparado
y lo recorre
como lo recorrería
una mosca.
Intensamente
da vueltas en un botón
de mi d’orsey.
Luego –desbordada–
se expande en el ambiente.
Entonces todo es más amplio
y como sin orillas …
Por fin
desciende la marea
y quedan
cada vez más lejanas
más lejanas
unas islas de temblor
en el aire.
Antología poética
"No están todos los que son pero son todos los que están."
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Hombre de mente curiosa, inquieta, creativa, sagaz y soñadora, amante de la poesía. Poeta de medio pelo.
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Escritor colombiano nacido en Calarcá, Quindío. Estudió en Bogotá y en París, en la Sorbona y en la Escuela de Altos Estudios. Fue miembro fundador del Partido Comunista Colombiano (1930) y por sus actividades políticas estuvo preso en varias ocasiones. Su primera obra, Suenan timbres (1926), es el mejor y casi único poemario vanguardista en Colombia, por la vocación de ruptura con los esquematismos y la búsqueda de nuevas formas para expresar la sensibilidad contemporánea; este libro fue muy valorado por Borges y Huidobro. En 1978 publicó La Obreriada, obra de poesía política, a la cual siguieron Poemas del abominable hombre del Barrio Las Nieves (1985), Antología poética (1985) y El libro de los fantasmas (1986). En prosa publicó, Tratado de estética (1945), La insurrección desplomada (1948) y La circunstancia social en el arte (1973). En 1982 la Universidad de Antioquia le otorgó el Premio Nacional de Poesía en reconocimiento a su obra y, en 1983, la Unión Soviética le concedió el Premio Lenin de la Paz. © M.E.
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Horacio Benavides nació en Bolívar, Cauca, en 1949. Cursó estudios de pintura en el Instituto Departamental de Bellas Artes en Cali. Ha sido profesor y coordinador de talleres de literatura. Actualmente dirige el Taller de Literatura con niños Viento Sur, coedita la revista de Poesía Deriva y coordina la Ruta de la Literatura, un proyecto de talleres de Literatura de la Gerencia Cultural y la Secretaría de Educación del Valle. Ha publicado, entre otros, los libros de poemas: Orígenes, 1979; Las cosas perdidas, 1986; Agua de la Orilla, 1989; Sombra de Agua (1994) y Sin razón florecer (2002). Sus poemas han sido incluidos, entre otras, en las siguientes antologías: Tambor en la sombra, Poesía colombiana del siglo XX, México, Editorial Verdehalago; Para conocernos mejor, Poetas colombianos y brasileros, Editorial Universidad de Antioquia y Universidad Estadual de Sao Paulo; Antología de la Poesía Colombiana. Colcultura y Ancora Editores. Fuente
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