NEGACIONISTAS [Poema del Editor]
Juan Herrero [Poeta sugerido]

Textos aquí: 1. del Editor, 2. del Poeta sugerido y 3. del Invitado (opcional)

MI POEMA …de medio pelo

Lo siento, la experiencia me ha enseñado
a siempre pensar mal cuando hay detrás
la voz interasada de un humano,
volviendo por demás desconfiado
creyendo o sospechando que no más
el mismo me traiciona y da la mano.

Me he vuelto un mal pensado, oportunista,
un tipo que de todos desconfía
y a nada dice amén ni avemaría,
la duda le corroe y atormenta
llevando hasta a pensar si trae a cuenta.
o debe abandonarse esa manía.

Pues no me chupo el dedo y a exigente
a mi nadie me gana. La verdad
la quise aquí buscar intensamente
cual hombre que a su sed sacia en la fuente
calmando del deseo su ansiedad.

E insisto, intransigente me confieso.
No creo ni siquiera en lo que veo,
aquello que lo tengo ante mi vista.
Y a aquel que me la quiera dar con queso
le insisto que me olvide, no le creo
pues soy ya a mi pesar negacionista.
©donaciano bueno

MI POETA SUGERIDO:  Juan Herrero Dieguez

POÉTICA

Aprender a observar, no levantar la voz,
abrazar el encuentro
que sorprende en mitad de cada búsqueda.

Es de lo que se trata:
De aprender a moverse por quién sabe hacia dónde
y de llegar a quién sabe qué sitios;
no para ver lo bello del paisaje,
sino por ser maleza que florece
donde se pierde el rumbo, quizá diente
de león a la espera
de que un niño le sople los vilanos.

Hablar sobre los mapas desde los extravíos
y seguir en la ruta solo por el placer
que da salirse un rato del trayecto.

VERANO 1993

Al posarse sobre mi´ la mano de la duración
se cierra la herida
de la que por primera vez soy consciente
PETER HANDKE

Vuelves a casa caminando por las hogueras
en que quemabas los cuadernos del instituto.

Respiras fuerte las cenizas
de los rastrojos
y permaneces en las luces de las verbenas
y los encierros. Te detienes
donde te duelen las rodillas con mercromina,
donde contabas las historias de cuando fuimos
los capitanes
que conquistaban palmo a palmo
todas las tardes del verano.

Vuelves a casa
como el azufre que recubre la plata sucia.

Saltas las vallas y acaricias unas retamas
que crecen fuera del camino del primer beso,
donde el Ducados, las cervezas y las revistas
en que salían
chicas desnudas con los pechos descoloridos.
Donde dejamos oxidarse las bicicletas
para que el tiempo no pudiera
contarse nunca con los dedos;
como se cuentan los acentos de los poemas
cuando no queda más agosto,
pero lo intentas.

Vuelves a casa con los puños
llenos de arena,
el tacto lleno de canciones
y te conviertes en estatua
de sal manchada de septiembre.

ARGOS

Me esperas en el porche igual que siempre,
como si el tiempo solo acariciase
tu pelo y no llegara a envejecernos.
Oigo tus movimientos tras la puerta
y sé que no imaginas
que mis años no crecen con tus años.

Quizá por eso sea ahora más fácil
decir adiós mirándote a los ojos,
esos ojos que siempre me han mirado
sin saber de interés ni de dobleces.

Nunca nos ha hecho falta
la palabra;

no hay códigos, ni existe

necesidad de signos arbitrarios
para decirnos todo.
A nosotros nos sirve la rutina:
pasear en silencio, jugar a la pelota,
cavar un hoyo en medio de la playa
o buscar el calor en un idioma
que solo existe cuando me recibes.

Me basta la bondad como gramática.
Tú me lo has enseñado.

Déjame que te pida una vez más
que sigamos el rastro hacia el principio.
Sé que al dejar los días una puerta entreabierta
después de despedirnos
puede que el mundo sea poco más
que una escala de grises.
De: Cartografía de nadie. Editorial: Rialp.

pendientes en declive (18)

Supe que el zapatero
fue testigo de crímenes
horribles en la guerra.
Por eso no habla nunca,
lo sé, porque los muertos
le jalaron el alma
y la culpa le cierra
la boca y las entrañas.
Perdónalo, Señor.
Aún guarda del ejército
las medallas, los trajes,
las botas de montaña,
la mirada perdida.

Orfeo en el Elíseo

Me acuerdo de jugar descalzos muchas veces,
¿lo recuerdas? Bailábamos
en las losetas viejas del garaje
la canción del verano, la que fuera.

También me acuerdo del olor a limpio
de los ambientadores de los coches
y del barniz y el cloro y de los globos de agua
y de las cenas juntos en la mesa del patio.

Me acuerdo de hasta cómo ibas vestida
cuando por fin me decidí a pedirte
que salieras conmigo, tanto tiempo después,
pero no soy capaz de recordar
cuál era el tono exacto de tu voz,
ni cuál era tu olor cuando te levantabas.

He oído en estos años cómo crecen
ortigas por las jambas de las puertas:

Por eso fui a buscarte al inframundo.

Telemaquia

La pelota que arrojé cuando jugaba en el parque
aún no ha tocado el suelo.
Dylan Thomas

Mi padre es una voz grabada en una cinta,
un conejo con una servilleta
y un dibujo con ceras Manley negras.
Mi padre es el olor a gasolina
de un R-19 gris oscuro,
es los cómics de Astérix después de que cenásemos,
luz encendida en el pasillo y churros
para desayunar los fines de semana.
Mi padre es una casa de alquiler
cuando el verano parecía largo.
Mi padre es el portátil, la colonia
de Álvarez Gómez y los libros puestos
en una torre sobre la impresora.
Mi padre es lo que veo cuando hablo de mi casa,
la pelota que no ha tocado el suelo
y el miedo que le tengo yo a la muerte.

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"No están todos los que son pero son todos los que están."

  • : Editor

    Hombre de mente curiosa, inquieta, creativa, sagaz y soñadora, amante de la poesía. Poeta de medio pelo.

  • Juan Herrero Diéguez es un poeta español nacido en Valladolid en 1993.

    Además de su carrera literaria, Herrero Diéguez es profesor de Lengua Castellana y Literatura en Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y Bachillerato. Ha trabajado como docente en institutos de Getafe y Madrid. También ha continuado su formación académica, estudiando el Grado en Filosofía por la UNED.

    Su obra poética se adscribe a una corriente de corte realista, caracterizada por la honestidad en el abordaje de la experiencia humana, sus contradicciones y anhelos. Su estilo muestra una profunda formación clásica, aunque también se abre a formatos más libres y experimentales.

    Ha sido galardonado en diversos certámenes, destacando los siguientes premios:  XV Premio Águila de Poesía por su libro Un verano en la orilla del teatro (2019). Premio Complutense de Literatura 2021 (modalidad de poesía) por A pesar de la lluvia. Este poemario fue escrito tras una experiencia en Guatemala durante un campo de trabajo y misión en un hogar para niños huérfanos, y trata sobre la mirada hacia uno mismo y hacia los demás ante el sufrimiento. Premio Adonáis de Poesía 2024 por su obra Cartografía de nadie. Otras de sus obras publicadas incluyen poemarios como Nosotros, tierra de nadie (2018), anticine (2022) y Un mal de familia (Hiperión, 2025), además de la novela Cuántas noches son esta noche (La Navaja Suiza, 2025). Sus poemas han aparecido en diversas publicaciones como Zenda y Nayagua.

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