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BUENISTAS [Poema del Editor]
Vargas Vila [Poeta sugerido]

Textos aquí: 1. del Editor, 2. del Poeta sugerido y 3. del Invitado (opcional)
MI POEMA …de medio pelo
Presumen de bondad a todas horas,
se dan golpes de pecho y en las listas
militan en partidos izquierdistas
que aburren al ganao con sus peroras,
se dicen socialistas-comunistas.
Desprecian al que piensa diferente
mostrando sin cesar su intransigencia
pues ellos de igualdad son referente,
reparten como el agua hace en la fuente
a todos sin mirar su procedencia.
Presumen de luchar por los humildes
que puedan disfrutar como los ricos,
mas ellos no creáis que son borricos,
pues suelen colocar siempre las tildes
allí donde ellos meten sus hocicos.
Prometen repartirse los dineros
de aquellos apestosos ricachones
poniéndose en la lista los primeros
haciendo a sus promesas prisioneros
a ingenuos, inocentes y simplones.
Escuchen lo que digo, si esperáis
a aquellos que de buenos hacen gala,
detrás de la bondad tienen la bala,
pues creo que es preciso lo sepáis
que aquí la bendición no se regala.
©donaciano bueno
MI POETA SUGERIDO: Vargas Vila
Archipiélago sonoro: VII – No hubo viento religioso
No hubo viento religioso, que soplara en
mi bandera, durante el combate rudo ;
ni hubo dios sobre su escudo ;
ni hubo cruz en sus cuarteles…
¿por qué entonces tuvo fieles? ¡tantos
fieles!…
porque fué el Símbolo vivo, de lo más
noble y altivo: la Libertad…
de ahí, su autoridad ;
y por eso florecieron esperanzas a su
sombra ; como un gran rosal en Mayo ;
¿tuvo Ocaso?
cuando el rayo la partió…
fué el viento turbulento, no mi mano, el
que la arrió ;
¡mi bandera cuando niño ;
mi bandera adolescente ;
la bandera de mi heroica juventud!
i la bandera que el armiño de mi frente,
ya cercana al ataúd, se complace en salu—
dar!…
¡bandera vencida, que aun cubre mi
Vida, en la triste calma de un valle lu—
nar!…
bandera por tierra…
¿volverá a la guerra?
desplegada al viento, ¿volverá a on—
dear?
¡oh! mis viejas manos… manos ateridas
por la ruda escarcha de las tantas vidas
como yo viví ;
¿la desplegarán?
y, de mis hermanos en la ruda marcha,
las mesnadas idas y, desparecidas, que
taladas fueron por el enemigo, en los rojos
campos, como blondo trigo ; ¿no resurgi—
rán?
y, i el pendón caído no levantarán?
¡horas de tristeza!
¡horas del Vencido!
del que está ya inerme, del que está caído,
del que ya tan cerca de su propia tum—
ba, ve que se derrumba el pálido Sol…
que alumbró su Vida ;
y, fué su quimera, antes que cayera so—
bre su bandera…
arriada y, vencida…
Archipiélago sonoro: III – Vi los galgos ululantes, por los senderos
Vi los galgos ululantes, por los senderos
distantes seguir mis huellas…
oí ladrares amenazantes, tras de Mí…
sentí,
a los lebreles tezones, mordiéndome los
talones ;
me volví ;
y—
i dónde están los lebreles?
¿dónde los galgos más fieles, disparados
contra Mí?…
bastó el fulgor de mi mirada dura, para
barrerlos, como un huracán, de la lla—
nura…
desaparecieron en la lejanía, corno los
fantasmas cuando viene el día ;
como la bruma de un paisaje, de súbito
iluminado ;
o, un miraje alucinado ;
que se esfuma.
SALMOS DE LA PIEDAD: MISERICORDIA
I
Yo, no deshonré mi espada, poniéndola
sobre el pecho descubierto de un Vencido ;
le tendí, la mano mía ;
por eso fui herido,
de su Villanía ;
y, tarde digo:
¡Ay de aquel que no ultima a su Ene—
migo!…
II
Yo, di cobijo, al que vino en la noche
desolada a tocar en mi cortijo ;
pasó mi portal amigo ;
le di abrigo ;
como huésped fué sagrado…
después…
hecho legionario, a los gajes de un Ti—
rano ;
volvió…
y, el Hogar hospitalario, profanó el pre—
toriano…
y, extremó su Crueldad, sobre el seno
abierto de la Hospitalidad…
Cerrad la puerta que da al camino:
NO DEIS NUNCA POSADA AL PEREGRINO.
III
Rosas de sangre florecían mil, sobre
aquel pensil, sangre de labios torturados
por los besos en divinos excesos ; rosas de
fuego, que con sus sabias manos de ciego,
sembró el Amor…
¿quién las hizo malas?
¿quién las hizo crueles?
¿quién robó las mieles, y puso las hie—
les, en sus rubios cálices, y mató el olor?
preguntadlo a la lengua del amigo, que
sembró la leyenda ;
que os lo diga el Mendigo—Poeta, que de
mi buhardilla su escudilla sacó repleta…
Si os sobra la comida arrojadla al
viento:
NO DEIS NUNCA DE COMER AL HAMBRIENTO.
IV
Su ignorancia era una sed ;
jadeante vino a mí ;
yo, le di con qué su sed aplacara, bebió
en la fuente clara de mi dicción, y en las
ondas profundas de mis conocimientos ;
apuró el río de mis pensamientos, y ba—
jo el ala mía, se nutrió de Ciencia y de
Arte, y de Belleza y de Poesía ;
partió, entre pesares muy vivos, dándo—
me el beso augural de los Olivos ;
triunfó ;
y, ahora, vencedor, ágil y, diestro, se
vuelve contra el Maestro, y de la fuente
pura, hace un raudal de lodo, para arro—
jarlo a aquel de cuyos labios aprendiera
todo… ;
y, aprieta entre las manos los escudos,
con que Césares rudos, pagaron su vileza,
para hacer así, más espesa, más larga y
más amarga, la Noche de Getsemaní.
Guardad las linfas de vuestro pensa—
miento:
NO DEIS NUNCA DE BEBER AL SEDIENTO.
V
¿Quién hizo esta úlcera en el pecho
mío?
¿recordáis aquella cabeza blonda, que
como la onda de un lago de oro, reclinó
el tesoro de su belleza, sobre la tristeza de
mi corazón?
era una estrella en duelo…
me pedía un consuelo…
yo, ensayé consolar tanta aflicción…
era una sierpe bajo la maleza ;
se llamó la Traición…
a la Traición nada resiste:
NO CONSOLÉIS AL TRISTE. . .
No consoléis de nadie la tristeza ;
hallaréis una sierpe bajo la maleza.
VI
La Bondad, es un veneno ; el peor de los
venenos ;
no seáis buenos ;
no seáis buenos ;
no seáis buenos.
¿Quién fue José María Vargas Vila?







