Si te gusta la poesía aquí tienes 3,093 POETAS, poemas y sus biografías.
NOSTALGIA [Poema del Editor]
Beatriz Fernández de Sevilla [El Poeta sugerido]

Textos aquí: 1. del Editor, 2. del Poeta sugerido y 3. del Invitado (opcional)
MI POEMA …de medio pelo
Volver hacia a la infancia es de recibo,
volver a recordar que fui feliz
corriendo como un pollo de perdiz
y en nada más pensar que en estar vivo
y nada ni ante nadie sucumbir.
Vover a recordar que yo fui un niño
a lomos de un caballo de cartón
soñando que era el gran Napoleón
al pueblo de París haciendo un guiño
oyendo su estruendosa aclamación.
Sacando a pasear mi fantasía
saliendo en cada lance vencedor
cual fuera yo ese Cid Campeador
que tuvo que ganar mientras moría*
la guerra al que creía era impostor.
Volver a aquellos años hoy quisiera
tornando a la alegría y la emoción,
dejando en mal lugar a la razón
que me hizo prisionero en esta espera
lanzando sin piedad al paredón.
©donaciano bueno
MI POETA SUGERIDO: Beatriz Fernández de Sevilla
Una muestra de sus poemas:
Desconcierto
He leído muchos libros y el amor del que hablaban
no se parece a este.
Aún no entiendo muy bien que la poesía
no tenga entre los versos de los grandes algo que sea muy nuestro
y sin embargo cuánto quema el sueño
sin ti a mi lado
qué paladar ordena mi saliva
por qué no están mis manos en tu pecho.
Los reinos que heredamos
Cuando todos se van queda ese verso,
acólito de una última sonrisa;
saber que lo sencillo es detenernos
en la sala de espera de otros días
en que el brasero amaba la costumbre
de jugar al cinquillo por las tardes.
Ahora ya sé
que todos engendramos reinos,
papeles atrasados en las habitaciones,
y noches de vacío en el lugar de siempre.
Los reinos no son nunca solo nuestros
son brindis compartidos el día de Año Nuevo;
los reinos tienen nombres y blasones
y un árbol genealógico de infinitas raíces.
Ahora ya sé
que la vida nos deja
paraísos domésticos en mitad de la nada,
lecciones de optimismo de las que aprenderemos
a ir a comprar el pan con la sonrisa puesta.
Hay reinos que no entienden de tangibles
y de ellos
nunca nos alejamos definitivamente.
Siempre queda un cuento
y reverbera
a las siete -en invierno, en la cocina-
una historia de cómo el que se va
conforma el reino de los que se quedan.
La isla de Gloria
He creado una isla,
una isla sola en medio de un Atlántico propio
donde naufrago intencionadamente
los días de laxitud tras cada guerra.
He creado una isla
de apacible desorden, de rebeldía controlada
donde espero las tormentas que me llegan
y los vientos del norte que me extrañan.
A veces sueño que buscas mi isla
palpando en silencio el dique de los puertos.
De océano en océano.
De playa a playa solitaria y quieta.
A place to be
Oigo tu corazón,
cargado de latidos adolescentes.
Ensimismada,
escucho bombear por tus arterias
tardes de contrabando en el colegio,
canciones del pasado que regresan
como viejos amigos.
Conduces bajo el sol de alguna playa
cuyo nombre no importa
y necesito
solo las coordenadas de tu vientre
para tocar a tientas las entrañas del mundo.
Bonus Track
Hoy, en lugar de flores, te daría verbos,
tacto, raíces, como anclas para noches largas.
Nubes, rizos y semicorcheas
de primer día de primavera de febrero.
Aliento, vaho y crepúsculo junto a un ventanal al campo.
Plumas, jazmines y dientes de león para esparcir por tu suelo.
Para ti las cuatro estaciones, los puntos cardinales,
Aldebarán, jara sedosa en las lagunas,
la espuma de una ola fresquita, la primera caña al sol,
celebrar la duda y la incoherencia.
Brindar
por seguir aprendiendo primaveras,
hacer por ser mejores cada abril.
MI POETA INVITADO: Miguel Ángel de Marco
Añoranza
Siento ahora
una dulce añoranza de geranios
y verdes olivos;
de patios anchos con jazmines,
de naranjos color oro subido.
—
Me abraza la nostalgia de Sevilla,
de su espigada torre y de su río,
de la guitarra y del laurel
y del hermano vino.
Intención
Porque el día es gris
y la lluvia parece
una infinita lágrima:
porque comparo este cielo
herido por agujas de cemento,
con el nostálgico, otoñal,
cielo de Castilla,
y me siento transportado
entre nubes altas
a esos paisajes yermos,
a esa sin embargo
dulce geografía,
quiero, Dámaso,
leer y meditar
e incorporar a la sangre
-río ahora sereno-
tu copla de la vida:
“La copla quedó partida.
No la pude concluir.
Y era la copla de mi vida”.
Planeta de Libros







