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EL DIABLO, A LA MIERDA [Poema del Editor]
Kamila Rubero [Poeta sugerido]

Textos aquí: 1. del Editor, 2. del Poeta sugerido y 3. del Invitado (opcional)
MI POEMA …de medio pelo
Cuando el diablo me persigue
yo le intento despistar,
le echo tinta el calamar
hasta ver ya no me sigue.
y si observo aun me percibe
yo me apresto a disfrutar
con mis remos sobre el mar
mientras bebo de mi aljibe
y así hacer no me cautive
y él que pueda naufragar.
Y si insiste sin parar
saco un rifle y le fusilo,
ya me quedo más tranquilo
pues no dejo amedrentar.
Sé que el triunfo ha de llegar
si me animo y me espabilo
dando puertas con sigilo
y de nuevo ya a pecar
que es lo mismo que pescar
si es que a la ese la mutilo.
©donaciano bueno
MI POETA SUGERIDO: Kamila Rubero
Una muestra de sus poemas:
desplazamiento
¿cómo se deshabita el quiebre
de esta estructura de hormigón, piel o vacío?
tuerzo mis muñecas
a ver si de la chispa
sale alguna respuesta
estiro mis brazos
esperando a que algo se rompa
me acuesto a dormir ensangrentada
nunca encontré la puerta de salida
—pensé que conocía este espacio—
veré con qué pedazo de cuerpo
llenaré la maleta.
la prisa
siempre llego tarde.
siempre llego tarde al reloj,
al beso consentido, al semáforo
y a los cambios de estaciones.
llego tarde a la prisa
que se me enreda entre mis pasos
y se atrasa por mi culpa.
llego tarde a mi caminar nervioso por las aceras
que busca no ser interrumpido
por algún acercamiento indeseado
o por un punto final.
siempre llego tarde
pero, por el momento, siempre he llegado
a cerrar la puerta, a suspirar nerviosa,
aliviada
y con el deseo de siempre llegar a salvo,
a todos
y a mí.
cómo cambian las rutas y el cuerpo cuando no los transito
pensar que la costumbre se escapó sin avisar,
sin echarme de menos.
la nostalgia se esconde
junto al cabello que acomodo detrás de mi oreja.
espero que este cuerpo
nunca se sienta extranjero en las calles que transitó.
las manos
además de ser caricia también son brújula.
las manos casi siempre salvan.
hormigas salvándome
un gato
se adueña de mis manos
cuando hago el intento de abrir la puerta.
sigilosamente
se derrite entre las rejas
y termina sobre la mesa estático,
antipático
y hambriento.
yo lo observo
sentada y triste
mientras algunas hormigas mordisquean mi brazo.
no me muevo,
el gato tampoco.
las hormigas han llegado a mi boca
amargas, asustadas
y lluviosas.







