EL PASEANTE

Antonio Gamoneda (poeta sugerido)

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(soneto inglés)

Robándole a la vida el pasaporte
trancando va el futuro a cada paso,
no hay nada que le ocupe o que le importe,
sabiendo, con temor, llegó su ocaso.

De vez en cuando sopla y mira al cielo
buscando descubrir si él le sonríe,
hallando la respuesta a su desvelo,
se cuide, no tropiece o se extravíe.

De tanto caminar tiene las suelas
gastadas, con las grietas ya raídas,
y arrastra de la vida las secuelas
obseso de sus idas y venidas.

Así es la historia. Hoy, triste, el paseante
mendiga alguien le quiera o que le aguante.
©donaciano bueno

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Antonio Gamoneda

(Premio Cervantes 2006)

Blues del cementerio

Conozco un pueblo –no lo olvidaré–
que tiene un cementerio demasiado grande.
Hay en mi tierra un pueblo sin ventura
porque el cementerio es demasiado grande.
Sólo hay cuarenta almas en el pueblo.
No sé para qué tanto cementerio.

Cierto año la gente empezó a irse
y en muchas casas no quedaba nadie.
El año que la gente empezó a irse
en muchas casas no quedaba nadie.
Se llevaban los hijos y las camas.
Tenían que matar los animales.

El cementerio ya no tiene puertas
y allí entran y salen las gallinas.
El cementerio ya no tiene puertas
y salen al camino las ortigas.
Parece que saliera el cementerio
a los huertos y a las calles vacías.

Conozco un pueblo. No lo olvidaré.
Ay, en mi tierra sin ventura,
no olvidaré a mi pueblo.

¡Qué mala cosa es haber hecho
un cementerio demasiado grande!

Existían tus manos

Existían sus manos
Un día el mundo se quedó en silencio; 
los árboles, arriba, eran hondos y majestuosos 
y nosotros sentíamos bajo nuestra piel 
el movimiento de la tierra.

Tus manos fueron suaves en las mías 
y yo sentí la gravedad y la luz 
y que vivías en mi corazón.

Todo era verdad bajo los árboles, 
todo era verdad. Yo comprendía 
todas las cosas como se comprende
un fruto con la boca, una luz con los ojos.

*
Yo me callo, yo espero
hasta que mi pasión
y mi poesía y mi esperanza
sean como la que anda por la calle;
hasta que pueda ver con los ojos cerrados
el dolor que ya veo con los ojos abiertos.

Propongo mi cabeza atormentada…
Propongo mi cabeza atormentada
por la sed y la tumba. Yo quería
despedir un sonido de alegría;
quizá sueno a materia desollada.
 
Me justifico en el dolor. No hay nada;
yo no encuentro en mis huesos cobardía.
En mi canto se invierte la agonía;
es un caso de luz incorporada.
 
Propongo mi cabeza por si hubiera
necesidad de soportar un rayo.
No hablo por mí solo. Digo, juro
 
que la belleza es necesaria. Muera
lo que deba morir; lo que me callo.
No toques, Dios, mi corazón impuro.
Blues para cristianos

Antes algunos hombres se sentaban a fumar
y a mirar la tierra despacio.
Antes muchos hombres se sentaban a fumar
y poco a poco comprendían la tierra.
Ahora no se puede fumar cuando viene la noche.
Ahora ya no queda tabaco ni esperanza.

Ya han debido de pasar el cielo y la tierra
y todas las casas están vacías.
Han debido de pasar el cielo y la tierra
porque todas las casas están vacías.
La madre ya no quiere volver a sus cazuelas.
Aquí toda la gente está muy triste.

Ahora vendrá Dios con su madero.
Dicen que viene Jesucristo con su madero.
Bien, que venga con su madero.

Cuando venga Jesucristo con su madero,
vamos a verle la chaqueta vieja.
Cuando venga Jesucristo a vivir con nosotros,
habrá que verle el corazón cansado.

Aquí ya no hay otra majestad que el dolor.
Sí, buen amigo, ya no hay más en la tierra.

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Quiera dios que yo me haga millonario,quiera dios que tu madre sea abuela,quiera dios que te enseñen en la escuelaa escribir como dice el diccionario,quiera dios no te saquen una muela.