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1.YO A VECES ME PREGUNTO [Poema del Editor]
2.Ramiro Gairín [Poeta sugerido]

Textos aquí: 1. del Editor, 2. del Poeta sugerido y 3. del Invitado (opcional)
MI POEMA …de medio pelo
(o el cuento de nunca acabar)
¿A qué viene adorar a tantos dioses?
yo a veces me pregunto.
No encuentro explicación y me barrunto
que guarda relación con los adioses,
la duda del difunto.
Se dice que la vida es el regalo
que un día un dios nos hizo.
Pregunten al que vive en un chamizo
o deba de sufrir el varapalo
de un hijo al que deshizo.
¿Quién dijo que si Dios nunca existiera
habría que inventarlo?
Las cosas como son, a qué dudarlo,
la espera al que lo espera desespera
así quieran negarlo.
Y quién el que el amor todo lo cura
en nombre del amor?
Ignora el buen señor lleva tonsura
y abusa del menor, esa locura,
en nombre del Señor.
No puedo más, me niego a preguntar
buscando un argumento
prefiero a mi cerebro de cemento
que deje de repente de pensar
o solo sea un momento.
©donaciano bueno
MI POETA SUGERIDO: Ramiro Gairín
Una muestra de sus poemas:
Alta demanda
QUIZÁ NO HAYA un momento más sagrado,
en el que más encima se nos eche
la mirada de un dios, exista o no;
quizá no haya ocasión mejor
para disolverse en acción, sentir
que la tarea y uno son lo mismo;
quizá nunca se dé una comunión
mayor con lo creado, con lo extinto,
con lo que ha de venir,
con el hilo que a todo nos conecta,
que ese tiempo en que tratas de dormir,
de mantener dormido
—si acaso hubo suerte—
en los brazos a un niño, paseando
por una casa a oscuras.
Y nunca será tan tuyo un espacio,
una fuerza, una estela, la sombra
de un álamo de tiempo.
Ni pertenecerás tanto a un hogar.
La lluvia sobre el zorro
Ratones en los campos. Donde cace el zorro,
habrá sangre mañana en la hierba.
Pero la tormenta, la tormenta la lavará.
Louise GLÜCK
LA BELLEZA lo envuelve todo.
Tenemos que ir al médico
hasta el pueblo vecino;
en la ciudad pequeña, al hospital.
Una carretera entre rebollares.
Abajo, el río; más arriba, el bosque
cambiante; en las cumbres,
rocas y huecos para el blanco.
La bojeda, la escarcha, los rebaños.
No es obvia esta belleza
ni son tan evidentes sus mensajes,
Estamos aprendiendo, desde aquí,
desde su interior, a desaprenderla.
Puede que así sepamos hacer algo por ella.
O, mejor, que entendamos
cómo no se hace nada.
Las mareas que fueron
antes mucho más altas que estos montes
entregan todavía en cada puerta
los restos repetidos de naufragios,
semillas infecundas,
heridas para siempre palpitantes.
Quizá haya que volver del miedo
de sacarle la sangre a un niño
para ver que cuidar lo bello importa,
que cuidar el temblor que sin nosotros
no existiría salva a lo que tiembla
—las manos de enfermera, la lluvia sobre el zorro—.
Que cuidar es mirar.
Que lo bello es difícil
porque nunca descansa.
Todo al cuerpo
EL NIÑO solo en brazos halla el aire,
la madre está a menudo muy cansada,
el padre se tropieza con frecuencia.
Alrededor, las cumbres
no pueden prestar siempre su atención;
a veces la ciudad
solo tiene fatigas
para sus hijos pródigos.
Levantar una familia
no es ninguna figura literaria.
Es un trabajo físico
que solo puede hacerse con las manos,
con los pies en la tierra,
ofreciéndose al cuerpo.
De: Carreteras que Brillan en el Bosque. Editorial: Reino de Cordelia.
MI AUTOR INVITADO: Rubén Pérez
Impresiones
¿Cómo se piensa un sentimiento?
Es decir, ¿cómo llevar la idea al papel?
Comienzo así este día. Pienso
mientras tomo mate y miro el tilo,
estoy acá y de repente aparece esa idea, algo
que no es sólo una idea, es algo más,
es intentar poner en palabras lo que siento,
es difícil, diría imposible.
Porque yo sé bien que me entendés.
Pero el que lee este poema, ¿sentirá
lo mismo?, ¿captará esa corriente?,
¿ese flujo de energía que surge rabioso?
Porque supongo que una cosa es decir:
“Las olas rompen en la orilla”, otra es
tener la impresión de la rompiente,
el sonido del agua que corre agotada
sobre la arena que se calienta al sol.
Hablo de impresiones dejadas por
cosas vividas, por escenarios
que forman parte de mi vida.
¿Fotografías?, ¿una película tal vez?
No lo sé. Mientras sigo este razonamiento
sigue creciendo la duda, que se agiganta a cada paso.
Mientras tanto sigo trabajando
para que las palabras tengan sentido,
un sentido vivo porque, en definitiva
escribimos para mostrar a otros,
la vida en movimiento.
Solamente vida.
Lo vi
Vi a un hombre durmiendo en el suelo,
envuelto en oscuridad
comido por diarios y cartones revueltos.
Lo vi y pensé:
¡qué loco está todo!
tanta abundancia para unos
y tanta miseria para otros.
Vi a un hombre durmiendo,
tirado en el suelo
con aromas rancios
solo, abrazado a su perro.
Ese, mi día
Ya me cansé de repetir,
repetir las mismas cosas sin respiro,
harto de recorrer los mismos senderos
en harapos huecos.
Caminos de piedra rústica
que dificultan el paso,
donde mis pies de barro ansían
un breve descanso.
Porque desde aquel día
en que apareció la vida
luego que me soplara en la nariz,
trato de resolver el dilema:
desde cuándo camino,
una y otra vez,
por este camino desierto.







