María Eugenia Vaz Ferreira

María Eugenia Vaz Ferreira

En 1913, se estrenó en el Teatro Solís el poema lírico Resurrexit (Idilio medioeval), con textos de María Eugenia. Un sainete lírico, Nube de estío, quedó inconcluso. En 1912, la Orquesta Nacional dirigida por Luis Sambucetti estrenó en el Teatro Urquiza el poema sinfónico Dulce Misiva con texto y música de la poeta. Parra del Riego incluyó doce de sus poesías en Antología de poetisas americanas (1923). Poco antes de morir, ya enferma, encargó a su hermano Carlos Vaz Ferreira la publicación de La isla de los cánticos que apareció póstumamente en 1925, y cuya corrección no pudo completar al fallecer a consecuencia de una septicemia. Se integra de 40 poemas seleccionados por ella, y uno -Único poema- incluido a instancias de su hermano. Entre ellos sobresalen los que ahondan en una existencia sin amor y su consiguiente soledad, signados por la melancolía. Antes, había decidido no publicar un poemario a llamarse Fuego y mármol ó las Islas de Oro. A un mes de su fallecimiento tuvo lugar un homenaje multitudinario en el Salón de Actos Públicos de la Universidad (hoy Paraninfo), en el que entre muchos otros participaron Emilio Frugoni, Francisco Schinca y Juan Zorrilla de San Martín. Ese mismo año, la revista Pegaso (Año VIII, N°72) publicó una edición homenaje con poemas inéditos; participaron Osvaldo Crispo Acosta (Lauxar), Pedro Miguel Obligado, Emilio Frugoni, Guzmán Papini, Carlos Sabat Ercasty, entre otros.

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