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SOY UN PASOTA [Poema del Editor]
Olga Azabal D [Poeta sugerido]

Textos aquí: 1. del Editor, 2. del Poeta sugerido y 3. del Invitado (opcional)
MI POEMA …de medio pelo
Admito que a mi todo me da igual,
sufrir, no sé sufrir, nunca he sabido.
Si pierde el que es mi equipo algún partido
pues digo y me respondo es natural,
perder alguna vez es de recibo.
Lo sé de buena tinta, no soy sordo.
Tampoco ya estoy ciego. Lo normal
es ver como se excita el personal,
en cambio yo si acaso cae el gordo
haré como si nada y sin bozal.
Critican si me muestro como soy
y si hago ostentación de mi galbana,
si digo porque a mi me da la gana,
me indican no saber ni a donde voy
e insisten en zurrarme la badana.
Pues yo soy un pasota, uno de esos
que todo se lo toma a cachondeo,
que piensa que la vida es un recreo,
que dura poco más que dar dos besos,
y si algo ocurre serio me escaqueo.
©donaciano bueno
MI POETA SUGERIDO: Olga Azabal D
Hay un punto en la noche en el que corro.
Hay un punto en la noche en el que corro,
Madre.
La madrugada es un estallido
un rugido de hielo.
Caes,
te subo a mi espalda
y no paramos nunca
y no llegamos nunca
sólo trazamos surcos
en sorda huida.
Leí que los peces
entran en un estado de congelación
para pasar el invierno.
Ahora sé que las glicoproteínas son
agentes anticongelantes celulares.
También sé que «Perlerorneq» significa
en lengua esquimal «sentir el peso de la vida».
¿Qué más podía hacer?
¿Y si nos equivocamos al huir?
Si ya estamos aquí
vamos a dejarnos anegar
por el espanto.
Yo creo, Madre,
que si nos sale por los ojos
ya no querrá jugar con nosotras.
Dicen,
que le divierte el desconcierto,
que si cedemos al frío
el olvido soplará desde el interior.
Respirarás tú,
respiraré yo
y la Montaña
velará por nosotras.
Los árboles se ajaron
por el peso de la tormenta.
Sentadas observamos
el desfile del frío
y no quedó nadie
que resistiera al invierno.
Abierto el libro de la vida
entonamos un salmo.
Las manos cesaron
de agarrar la existencia.
Sabíamos ya,
Madre,
que también la nieve
quema.
Entonces me hablabas
de cuando tus padres eran jóvenes.
De que ahora comenzabas a
entender la distancia.
Y tu mirada de niña
asistía al presente,
aturdida por la realidad
descubierta.
El agua crujía para advertir
que somos,
Madre,
fractura de un tiempo.
Hielo roto que ennegrece
incluso en verano.
De: Un silencio blanco-Editoria Piezas Azules







