NAYA

»Mi Poeta sugerido: Roberto Arizmendi

MI POEMA…de medio pelo

 

-Naya…
Es ese nombre que rezuma poesía,
dos sílabas llenas de afecto, dulzura, simpatía,
¿tendrá algo que ver con ese ancestral embrujo de algún maya
o quizás con algún conjuro maragato?
Simple, Naya es el nombre de mi gato.

Más que gato, es gata o, si prefieren, mi gatita,
pues es tan mimosa y chiquitita,
tierna, suave y gentil donde las haya
que si por no molestar fuera, ella no grita
ni siquiera cuando maya.

Naya, dócil, se acurruca en mi regazo
cuando con su lindo maullido me reclama.
Naya da un simple salto y trepa hasta mi cama
esperando de mi que yo le de un abrazo,
mientras dulcemente acaricia mi pijama.

-Aquellos gatos…
Micho, michino, micifuz, morrongo, morroño,
-otrora gato furtivo, ahora gazmoño-
desorientado ya no encuentras tu camino
¡hermoso gato felino! ¡ay quién fuera el adivino
para adentrarse en los misterios de tu mente!
Tú, que antaño asustabas a la gente
y que a los supersticiosos provocaba mala suerte
con tus penetrantes ojos de azabache,
¡gato extraño!
de cuerpo eléctrico, huraño
-gato negro de Larache-.

¿Dónde queda aquella gata callejera
que sigilosamente ágil trepaba a los tejados
de hojalata, buscando a sus amados?
¡gata lasciva!
que por la gatera salía y volvía a su tronera
a eso de la media noche, ¡siempre altiva!
¡esa fiera aventurera, sigilosa, pendenciera!
mininos aquellos de instintos predadores
ansiosos por perseguir a las ratas y ratones.

-Sucedáneos…
-Gatos de pitiminí,
yo aquellos felinos nunca más he visto aquí,
ahora, los nuevos señoritos de ciudad,
celosos ellos de tu castidad
te secuestran en recintos diminutos,
han trocado tu perfil en su mascota
de uñas afiladas rotas
para no herir la madera
¡te han privado de atributos!
Ahora a los gatos los pintan
con ropitas de colores
para recrear la vista
de amistades, de señoras y señores.

Ya no sois ni recelosos,
ni tampoco callejeros,
ni tan siquiera tramposos,
sin comportamientos fieros,
sólo sois gatos de angora
os han transformado ahora,
de peluche, en ositos amorosos.

Gatos, gatos maragatos,
dónde están aquellos gatos
que pintaron los pintores,
que cantaron los cantores,
que rimaron los poetas
-Neruda, Borges, Gerardo Diego, Bodelaire-
a gentes de mente inquieta
hoy dibujo este retrato
por si hubiera un despistado que lo quisiera leer.
©donaciano bueno

Los gatos han sido a través de la historia motivos de inspiración de los mejores poetas.

No son más silenciosos los espejos
ni más furtiva el alba aventurera;
eres, bajo la luna, esa pantera
que nos es dado divisar de lejos.
(Jorge Luis Borges)

MI POETA SUGERIDO: Roberto Arizmendi

Roberto Arizmendi

Llueve

La ausencia es vacío,
no hay duda.

De repente
ya no recorre la casa tu sonrisa
en la mesa hay un lugar vacío
y tus ojos no ven más
los cuadros colocados en las paredes
o la lluvia al infinito,
no miran a mis ojos
ni alcanzan a ver las palabras que te digo.

Tu copa se ha quedado vacía,
la cuchara y el trinche y el cuchillo,
como todo,
están ayunos de tu tacto.

Como si fuera un equipo de sonido
enciendo la memoria
y le subo el volumen
para delinear tu perfil y no olvidarlo.

La gaviota, plácida, aletea
al compás del viento leve.
Afuera llueve,
también adentro.

La vida es historia

La vida es romper el cerco que limita
descubrir la luz natural en medio de la noche
izar banderas siempre a tiempo
hasta lograr la plenitud sin cortapisas.

Sólo el correr del viento y el tiempo
sólo la luz equinoccial que nos impulsa
mientras una voz se torna caricia en la piel
y una sonrisa nos marca el derrotero.

La vida es también el recuerdo
la saudade que humedece los espacios
la presencia indecible o el sueño ilimitado
para reconstruir intermitente la historia, cada día.

Las puertas

La vida es un camino infinito
de puertas sin retorno.

En cada transponer existe un gozo
que no se puede disfrutar si no se toca.

El reto de la vida es acceder
con toda plenitud a todos los espacios.

Cada puerta espera ansiosamente ser abierta
pero es indispensable llegar hasta su lado
y empujar para que se abra.

La vida es amor, al fin y al cabo.
Para vivir el amor
hay que tocar todas las puertas.

Para quien ama,
su vida es el andar por todos los caminos
siempre en búsqueda,
para descubrir y tocar en toda puerta que se encuentre.

Cuando se ama
se debe aprender a tocar
en todas las puertas del otro
para ser;
el otro espera el llamado
para dar,
y mientras toca, es,
permitiendo que el otro, sea
y al abrir, es,
para que sean.

Una historia de amor

Mi madre amó a dos hombres.
Yo sólo vi
su llanto
y cómo la vida se convertía en promesa;
cómo el arco iris iba tomando sus tonos y su trazo
cada día.

Uno la preñó de siete,
nacieron sólo cuatro:
tres hombres y una mujer,
hicieron de su vida un papalote
que vuela por los aires buscándole tonos y color al horizonte.
Los otros tres no pudieron apreciar el aire de los días
porque su viento se acurrucó desde el amanecer
y no hubo manera de que apreciaran
el sol de nuestro tiempo.

El otro,
el otro de veras la amó
pero ella no quiso saber más de ese cariño.
El mundo de prejuicios destruyó los rayos de luz
sin dejar que arribara el nuevo día.
Antes de que nacieran flores de la primavera;
hizo pedazos su amor como confeti de papel
y lo dejó sin aliento en retruécanos de insomnio.

Todas las tardes
giraba en el ambiente
el aire de nostalgia
y el llanto hacía su arribo
a escondidas.

Yo la vi llorar
y su llanto era un grito de esperanza.
Pero nada pudo deshacer hechizos
para no lastimar la moral
de la ciudad adormecida
hasta que convirtió sus sueños
en llanto silencioso.

Tuvo que aprender a caminar
con su dolor a cuestas
cada tarde…

En presente y porvenir, tu nombre

Para tu asombro, el tiempo; para tu voz mi tacto.
Que no nos deje la historia sueños truncos
y que la circunstancia no altere los presagios
para construir con precisión los signos de tu nombre.

Nadie podrá negarme, ni negarte
el vendaval de sombras que nos marcan.
Tu palabra es mi voz de viento eterno
y la historia se escribe con tu nombre.

El insondable océano de discordias
deja huella imborrable en el espacio,
y es signo de aliento al porvenir
la sola mención exacta de tu nombre.

Impreciso en el camino, recorro este tiempo de zozobras.
Hay quien se asume redentor del mundo y lo desangra
y no atino cómo construir con precisión un mundo nuevo
porque me falta a veces, el impulso decidido de tu nombre.

Tejeremos redes de viento para inundar el mundo
con el sonido preciso del pasado lacerante.
Que despierte la gente de su letargo inútil a entretejer el porvenir,
a la sombra del aliento de tu nombre.

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