ESTO ES JAUJA (o el mundo feliz)/

José Moreno Villa (poeta sugerido)

* Todos los derechos de los poemas publicados pertenecen a sus respectivos autores.
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Vivimos en un mundo de plúmbeos pedigüeños,
allí es donde aprendemos el mismo abecedario
-quien no llora no mama-, y así es desde pequeños.

Queremos una casa, pedimos un salario,
se ruega una ayudita, nos libren del abismo,
por madre, por cada hijo y a costa del erario.

La educación gratuita, la sanidad, lo mismo,
nos saquen de penurias, nos libren del mal fario.
todos los practicantes de un mismo catecismo.

Que pague el papá Estado pues él tiene el dinero,
nosotros pobrecitos, somos desheredados,
metan más funcionarios, basta de ser austero.

Subamos las pensiones y a los desocupados,
así sean iguales o sean diferentes,
que todas las penurias tengan los días contados.

Seamos exquisitos, no huraños, complacientes,
todos iguales, justos, ausentes de torpeza,
con los que pasan hambre, los pobres indigentes.

Vivamos consecuentes con la naturaleza,
ecologistas sabios, que nadie una flor mate,
cuidemos el planeta que él es nuestra riqueza.

Qué lindos animales, que nadie les maltrate,
para comer no maten, eviten los azotes,
que nadie les estrese, cometa ese dislate.

Que los niños aprueben, así resulten zotes,
sean vagos o traviesos, del profesor mofando;
si se caen no rían, que nadie ponga motes.

Si el arca no resiste pidámoslo prestado
para sacar a flote a nuestro chiringuito,
subamos los impuestos a costa del que ha ahorrado.

Es la marimorena, que aquí todo es gratuito,
viviendo así felices con el riñón forrado,
que pague quien lo pague que a mi me importa un pito.
©donaciano bueno

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José Moreno Villa

LA VERDAD
Un renglón hay en el cielo para mí.
Lo veo, lo estoy mirando;
no lo puedo traducir,
es cifrado.
Lo entiendo con todo el cuerpo;
no sé hablarlo.
 
A JACINTA NO SE LE CONOCE EL AMOR

Así es Jacinta
dictadora siempre del mundo de sus líneas.
Jamás sensiblera
jamás caediza,
jamás inflada o roma,
pesada o cautiva.
Nadie le conoce el amor
sino el que comparte su penumbra tibia.
Todos conocen su elasticidad,
o su aspecto de diana esquiva.
Sólo uno conoce el declive
de su alma cuando amor la visita.

A MI HIJO

Vienes, hijito, cuando ya la luna
domina todo el cielo de mi vida.
Cuando suplanta el búho
al ruiseñor vivaz y tempranero.

Vienes cuando tu padre
no sube ya los montes;
y prefiere, callado,
mirar cómo fue todo, cómo todo
se fue quedando atrás en el camino.

Déjame tu manita de Arzobispo,
manteca más que carne, leche viva,
que mañana será mano de obrero
con alma de señor.

Tu manita expresiva,
que agarra el biberón con impaciencia
y, a medida que bebes,
se afloja, se separa,
se mueve alegremente
como rama nutrida en busca de aire.

Déjame ver tus ojos, que ya miran
los colores y formas de las cosas
sin entender el alma;
casi, casi lo mismo que tu padre.

Tus ojitos que ya me reconocen,
que ya ven en los míos algo tuyo;
que ya se ven en mí
como yo en ti me veo, flor tardía.
Y ríeme al llegar, cuando aparezco
en el breve escenario de tus ojos.
Ríeme así, con ancha boca, encías,
paladar, boca intacta,
boca sin dientes, todavía entrañas,
color de corazón oxigenado.

Ríeme, flor tardía.
y borra así la raspa
de haberte dado cita
en un mundo que ofrece y nunca cumple.

BAILARÉ CON JACINTA LA PELIRROJA

Eso es, bailaré con ella
el ritmo roto y negro
del jazz. Europa por América.
Pero hemos de bailar si se mueve la noria,
y cuando los mirlos se suban al chopo de la vecina
Porque, —esto es verdad—
rito exige su capilla.
¿No, Jacinta?
Oh, Jacinta, pelirroja, peli-peli-roja
pel-pel-peli-pelirrojiza.
Qué bonitos, qué bonitos, oh, qué bonitos
son, sí, son, tus dos, dos, dos, bajo las tiras
de dulce encaje hueso de Malinas.
Oh, Jacinta,
bien, bien mayor, bien supremo.
Ya tenemos el mirlo arriba,
y la noria del borriquillo, gira.

CARAMBA 1

Con el almejón
—ojos de mar, de párpados duros—
anda el bisturí
de mi pluma Steffen mojada en carne de Taití,
rezumante de sueño tse-tse
y voz de café.

Pero en la cerveza
radica el secreto maravilloso de la almeja,
como dice el fraile a la canonesa.
¡Ca… ram… ba,
qué frío por la escalera!

COLOQUIO PATERNAL

La luna reina como pocas noches.
Camináis lentamente.
Llevas a tu mujer como si fuera
un ánfora sutil que el tacto rompe.
¿Cómo será?… ¿Será niñito el hijo?
¿Sus ojos serán grandes y expresivos?
¿Lo quieres ya sin verle?
Lo quiero ya porque eres tú conmigo;
porque no puede oler sino a nosotros;
porque tiene el color de nuestra carne,
por ser carne de entrambos.

En idilio paterno
camináis bajo el sueño de la luna
con otro amor que la pareja novia;
con un amor que pesa en las entrañas,
no aquel que vuela sin dejar prenderse.

Ya no es anhelo Amor, es fruta hecha.
Y os queréis como quiere
el escultor sus manos.
Hay gratitud en este nuevo amor.
¿Gracias a Dios? ¿decís?, pero pensáis
gracias a ti, además.
Y luego con inmensa y muda voz:
gracias a todo, a todo,
a la luz, al momento, a los jardines,
al cielo, a los volcanes, a los ríos,
al aire que mecía tus cabellos
y a la estrella que vimos en el aire?.
Luego, tú, el padre,
en un silencio breve, pero lleno,
dijiste para ti:
¿Viene del viejo mar, soy como un mito;
acaricié la vida
como un alma pagana;
pero viví también la oscura selva
que tortura a las almas religiosas;
y, al fin, cuando mi edad
es luna, tiempo y muerte,
hago esta flor sencilla
en un vaso muy joven. Soy un loco.?

La pareja siguió pensando al hijo.

CONGOJA

Súbitamente,
al bajar la tiniebla,
te sentí muy lejos,
en una región indefensa
y a merced de todas
las grandes inclemencias.

Te sentí borrosa
y plañidera;
el corazón sin ancla
y sin vela.

DESPUÉS DE TODO ERAS TÚ LO QUE YO BUSCABA

En las letras de un cantoral,
entre la retama y el jacinto serrano,
en el ancho mar, en la taberna inquieta,
en el fondo de la copa verde,
después de todo eras tú lo que yo buscaba.
Preguné muchas veces a las guías turísticas
dónde suspira el lugarejo ignorado por la epopeya;
pregunté a los filósofos por la llave del secreto;
fuí devorando pregunta a pregunta mi vida,
y después de todo resultas tú lo que yo buscaba.
Pude leerlo en mil detalles:
verte y enmudecer,
verte y olvidarme del mundo,
verte y hablar luego por las calles solitarias,
verte y sentir el cuerpo,
verte y huir hacia los confines de mí mismo.
Desmadejado y alma en pena,
emaginé que lo mejor era llorar en los ocasos,
ler los libros místicos
y contribuir a la redención de los débiles.
Y, en todo, en todo, en absolutamente todo,
no había más qu ela busca de tu persona.
Sí, después de todo eras tú la búsqueda.
Y aquí declino ya todo examen y toda crítica.
Tú, con tus faltas y tus sobras;
tú, con tu maravilloso complemento rubio a mi color de bronce.

Carpe Noctem – Aldous Huxley

No hay futuro, no hay más pasado,
ni raíces ni frutos, flores pasajeras sólo.
Túmbate tranquila, túmbate tranquila y la noche perdurará,
silenciosa y oscura, no por un espacio de horas,
sino eternamente. Déjame olvidar
todo menos tu perfume, todas las noches menos ésta,
la pena, el infructuoso llanto, el pesar.
Sólo túmbate tranquila: este lánguido y suave embeleso
florecerá al borde del sueño y se esparcirá,
hasta que no haya nada más que tú y yo
abrazados en un silencio intemporal. Pero como
el que, condenado a morir, por la mañana estará muerto,
yo sé, aunque la noche parezca eterna, que el cielo
antes que el sol del mañana pronto se iluminará.

Comentario Aldous Huxley, célebre por su obra de ficción y sus ensayos, autor mundialmente conocido por su novela ‘Un mundo feliz’, encontró, sin embargo, en la poesía, desde su más tierna infancia, su primer y mejor vehículo de expresión, hasta el punto de convertirse en su primera vocación literaria. A pesar de haber labrado su carrera literaria como novelista y ensayista, nunca dejó de ser poeta.

 

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