CON POCO ME CONFORMO/

Eloísa Otero (poeta sugerido)

* Todos los derechos de los poemas publicados pertenecen a sus respectivos autores.
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Yo pa’ vivir no necesito nada,
que vivo del amor de lo que escribo,
los versos que blandiendo va mi espada,
la luz que me deslumbra iluminada,
los sueños que persigo.

Sólo pido la paz cada jornada
y un tiempo para mi, para escribir,
prefiero y es mejor en la alborada
que el alma despierta ilusionada
¡qué más puedo pedir!

No preciso de nadie que me arbitre
-es frecuente observar que se equivocan-
o aún peor, que te lancen un envite
para así ellos libar de ese convite
y ver a cuanto tocan.

Nadar contra corriente es divertido
y mucho más hacerlo en solitario
evitando que llegue hasta tu oído
ni soportar tener algún gruñido
o insulto tabernario.
©donaciano bueno

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POETA SUGERIDO: Eloísa Otero

Eloísa Otero

Lo siento por ti, pero voy a escribirlo todo

«Lo siento por ti, pero voy a escribirlo todo.»

Tal vez así pretendías que yo me involucrase, que contara mi versión
de esta historia. Tengo una pequeña ventaja: tus cartas. Con ese regusto
a lo perdido y lejano de las frases.

Porque quizá se escriba también para que alguien en concreto sepa…
y aquí la palabra sea ya presuposición, duplicidad, pérdida.

Ya sabes.

Con el tiempo parece ir asentándose la rancia teoría

Con el tiempo parece ir asentándose la rancia teoría de que
la permanencia es la forma,
condición inexcusable de ese silencio de cuerda tendida que
a veces se da.

Ser resulta repentinamente dañino a los muchos recuerdos.
Panteísmo para aquella necesidad con toda independencia de
quien,
imagen y/o reflejo,
la formaba.
Resulta, de ese modo, difícil contarte de las cosas.

Voy a engañarte repetidamente de ahora en adelante

Cuéntame la verdad, sí.
Pero a ver cómo me la cuentas.

Voy a engañarte repetidamente de ahora en adelante:
en todos los momentos de escribir.
Sin una sola seña
de cómo van las cosas. Para que sólo sepas lo que pueda leerse
de los hechos:
señas y contraseñas, pendular.

Te rescribo

Te rescribo: «La historia de la carta anterior tiene algún viso
de verdad tan sólo,
la certidumbre de que pueda ser así,
o que se entienda así con ser de otra manera.»

Aquí nada resulta imperceptible: la palabra es una estrategia.
No hay diferencia entre aquello de lo que un libro habla y la
manera como está hecho,
y éste es en parte mi relato de tu historia y de su voz,
pero también un embalaje.

LOS POEMAS

Como enredando hebras de lana virgen
alrededor de un huso
pero sin tiempo para hilar
la hebra
y que crezca larga con las caricias de los dedos
a falta de rueca
hilar al hilo
de los días, hasta que encayezcan
las yemas del índice, del pulgar,
del anular, qué taquicardia…
y sin tiempo para hilar un poema
para tramar
algo
con todas estas crechas, rizomas,
palabras esquiladas que grafitan por libretas
en hebras en tinta todavía
y aún por devanar
qué devaneo
y con mucha
broza.

LAS AGUJAS

Las agujas no servían para coser.
En tu casa
las agujas eran fuelles
muelles
antídoto y veneno
aguas hipodérmicas, sin ojo pasen
los camellos,
acupuntura
hipnótica.
La aguja era ouija
deletreando el más allá
bailando
perdidita en la nada
como una miga
de pan.

Está templada la casa
y no sé
por qué no vuelves.

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