EL GRITO DEL SILENCIO

Roberto Oropeza (poeta sugerido)

el grito del silencio
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Pues niegan que el silencio tenga patas,
yo puedo aquí jurar que las he visto,
lo mismo que yo he visto a garrapatas.
perdices que se ocultan tras las matas,
no crean que pretendo hacerme el listo.

Le he visto caminando, de rodillas,
del eco repicando sus pisadas,
trazando en el desierto maravillas
lo sé, que estoy seguro a pie juntillas
que el eco siempre vuelve a las andadas.

Si observas se presenta un cataclismo
apúrate a escuchar como silente
el ruido del silencio hace presente,
que empieza con la pila del bautismo
y sigue hasta mezclarse en el ambiente.

Se mueve entre palabras sin cesar,
si debes de pensar hace un inciso,
si dudas se te sube al primer piso,
presiente cuando empiezas a rezar,
o debes degustarle de algún guiso.

Silencio, expectación en la tardanza,
del arte de observar un requisito,
que añade la quietud después de un grito,
el punto y el final ya en esta danza.
¡Silencio!, que hoy silencio necesito.
©donaciano bueno

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Roberto Oropeza Martinez

cosecha

Parece que estaremos
colgando de un árbol
como frutos maduros
que pronto caerán si nadie les toma la mano.
El tiempo se nos va por las ramas
cuando hay tanto por descender.
La cosecha que nunca llega deja cantidades de muertos que forman anillos a
nuestro alrededor como protegiéndonos de algo:
de la vida tal vez.

océano

Al oscurecerse las nubes
la playa será arrojada al mar
el silencio será espuma
avanzando y retrocediendo
dejando charcos donde tu reflejo calza a cabalidad Aquí
tu rostro se deforma
y eso no debería sorprenderte
mira a lo que te enfrentas:
muecas y gestos
que se quedan con tus últimas palabras.Aquí
te saludo al pasar
y ya no me puedes reconocer

Las sombras ganarán terreno
empujándonos por las calles
huiremos de ellas
como perros jadeantes
con la lengua afuera y la mirada sin ningún objeto al frente buscando un resquicio
donde ocultarnos. Lo vacío debería ser perceptible al tacto
El humo del cigarrillo nos dará el halo que necesitamos:
imitaciones perfectas de fragilidad.

fin

Todo esto va a terminar
llegará el tiempo en que los recuerdos pierdan su color,
asentimos con la cabeza
mientras exhalamos el humo que
lentamente se enreda en el cabello
de la mujer que observamos en el bar

tan inaccesible desde aquí.

En limbo

Soy el desierto, una serpiente inconclusa
estoy en el limbo
Mejor quedarse quieto y ser invisible
todo lo que necesito es celebrar la muerte de tus flores
y caer al otro lado de la cerca.
Estoy indefenso en tu templo
estoy en el limbo.

No puede haber otro lugar donde alucine
que no sea debajo de tu naufragio celestial, desdibujado diamante de un ojo fantasmal.
Veo a tu sol, que no va a derramarse esta vez
y tus aullidos iracundos han transformado
verticales e inmóviles a mis días,
así es como debo trashumar, dame un beso y dispara.

Los demonios giran a mí alrededor,
adoro intentar conjurarlos para finalmente buscar la frontera de su espejismo.
Así que se han sentado en mi hombro
y cantaron para mí el nombre de mis días suicidas.
Talvez todo consiste en deshacerse y estar a la vez,
sobre mi, en mi, fuera de mi

Ven, vuelve a armar tus triángulos vivos
para devorarlos en su nacer fugaz
ya no sabremos quien es grito desnudo y quien eco rendido.

Ahora todo mi mundo arde y no puedo dejar de reír.

La canción de la Paz

A ti, envío este mensaje abierto. 
A ti, muchacha fresca, plena de libertad y anhelos, 
Muchacha de silencios y sonrisas, 
Sementera futura de todas las promesas en suspenso. 
También a ti te entrego, esta voz que se anuda con el viento. 
Y con un grito limpio que quiere ser eterno 
De lírica mañana en el intento, 
Los jóvenes todos de este planeta nuestro 
Que lleguen mis palabras trenzadas con el viento 
Y entre manos amigas que yo estreche, 
Va mi voz que se ofrece en el renuevo. 
Pienso, que pueda florecer esta semilla 
De esperanza y afecto, y forjar hombres nuevos 
Bajo el amparo de un antiguo anhelo, 
Y, para todos ellos, hasta los más lejanos pueblos, 
Quisiera desgranar mi llamamiento. 
Yo soy como tú eres, desconocido amigo que me escuchas 
Y estoy viviendo en este centro medular de México 
Como tú, en algún pueblo o en alguna metrópoli. 
Yo habito como tú, tengo sentimientos, 
Habito en el momento, contemplando la huella del que pasa, 
Por ver si en mi palabra o en mi mano 
Le complace una dádiva, o detienen el cansancio 
A la puerta de mi casa. 
¡Soy igual como todos, como todo el que vive sus sueños, 
Como los hombres todos de este tiempo! 
Como tú y como yo, existen en el mundo 
Por millares de seres que están en la contienda 
De estrechar toda mano, que en un saludo fraternal se tienda, 
Y nunca, ni tú ni yo, podremos verles. 
Y ellos son tan iguales y tan diferentes. 
Y a pesar de todo eso jamás se negarían a ser leales amigos nuestros. 
¡Plenamente! 
¿Y, qué ha sido la guerra? 

Destrucción y exterminio! 
¡Pretexto de unos cuantos para extender dominios, 
Bajo la noble sombra de una Patria, Bandera!

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