REPTILES VIRTUALES

»Aquí, mi Poeta sugerido: Vicente Barberá Albalat

MI POEMA… de medio pelo Lee otros poemas FANTÁSTICOS

 

Yo he visto a culebras y serpientes,
y a escuerzos que asomando en las rendijas,
haciéndose pasar por sabandijas,
sabiendo son reptiles repelentes
luciendo van sortijas.

Y a sapos y a ratones y alimañas,
lagartos, cocodrilos y caimanes,
y a bichos, que yo he visto aquí a rufianes
lanzándose a pescar con malas mañas
subiéndose a alazanes.

Y a víboras, dragones, salamandras,
así como a pitones y anacondas
y a ratas asquerosas tan hediondas
queriendo demostrar, verde y con asas,
que dan sopa con ondas.

Y a humanos que trepando cual reptiles
metiendo sus pezuñas en el lodo,
te insultan ocultados tras su apodo
conscientes que ellos son correveydiles,
la sombra en un recodo.
©donaciano bueno

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MI POETA SUGERIDO: Vicente Barberá Albalat

Vicente Barberá Albalat

HUMO DE BAR

Noche oscura de otoño.
Calles llenas de luz que no es tuya.
Hombres que viven en esa luz
y que pasean por esas calles.

Hombres que miran, ven y no sienten.
Duros corazones de almas insensibles,
de orejas sin oído.
Luz, música; alegría y tristeza.
Bullicio de gente y algarabía de niños.
Vida y muerte; principio sin esperanza
y fin sin aprovechamiento.
Humo quemado que calientas ambiente de bar.
Palabras en el aire. Tiempo perdido.
Escuela vacía…

La noche será otra vez oscura.
Las calles seguirán alumbradas.
Un niño llorará y pedirá pan.
Un perro hambriento husmeará por
entre los cubos de basura.
El pobre gemirá
en lo alto de la nevada montaña.
Desdichas se ensañarán
con tus hermanos.
Y tú, hombre, seguirás impávido,
inmóvil y quieto,
Mientras el humo de tu cigarro
enturbia la sala de tu memoria.
Vicente Barberá, Sant’Ana, de Oliva, 1965.

AQUEL OCULTO BESO QUE TE DI

Mientras la nieve cubre las montañas
y el cielo se viste de azul celeste,
pienso en la última noche que pasé
mirando las estrellas relucientes,
y al azul alzando mi mirada,
añoro el postrer día en que te vi.

Contemplando de nuevo el firmamento
alrededor de mi estancia distinguí
una sucesión variada de ilusiones
que con pesada envida acaricié.

Pienso en la última noche que pasé
mirando las estrellas relucientes
y de nuevo acaricio la dulzura
de aquel oculto beso que te di.
Vicente Barberá, Ciudad, de Gandía, 1965.

COMO TÚ

A san Juan de la Cruz

Como Amy Winehouse,
frágil fiera tragada por las olas
del éxito y la angustia.
Como Dolores O`Riordan,
sin tiempo de acabar ese último disco
-un poema en mi caso-
donde al fin se desnudan palabras de otro tiempo.
Quizá como John Keats,
cantando a un ruiseñor.
O como Federico, sin tumba conocida.

Siempre pensé que mi muerte
-era una vanidad, un pensamiento obsceno-
tendría un halo de tragedia.

Pero ahora sé que no,
ahora sé que mi muerte
será como la tuya:
en la celda más fría,
entre el amor y el odio de los nuestros,
pero abrazado a un crucifijo.

Y ahora sé que mi vida
se parece a tu vida,
pues ambos encontramos el amor
yendo tras Él por cumbres y cunetas,
por prados florecidos y solares
de olvido y de desguace.

Su amor nos encontró
después que nos condujo tras sus pasos
por el horror y la belleza
para aprender a verlo en todo.

Su amor nos encontró y eso hemos dicho.
Con una diferencia:
tu palabra fue luz,
la mía sólo un rastro de penumbra.

Publicado en “la noche y sus etcéteras. 24 voces alrededor de san Juan de la Cruz”. Editorial Gravitaciones, 2018

VERÁS, MI AMOR

I
Y en casa de mi abuela, oculto en un armario,
dormía un libro viejo: La Juanita.
Me lo llevé a la hora de la siesta,
la mirada cansina,
al amparo del roble,
en soledad sin techo,
al lado del romero y del tomillo.
Cubierto por la sombra
abrí por cualquier página:
la vida de la niña era en todo un ejemplo.
Empecé a dormitar
y a recrearme en ti,
porque tú eras mi libro y todos los recuerdos.
Al despertar, el libro estaba allí,
pero tú no.
Sólo el rumor de las abejas.

VERÁS, MI AMOR

VI
… En mis manos la luz, a veces aparente,
parece una señal,
imagino que vieja, en el temblor del tiempo.
Y me gusta mirarla
y pensar que en mi rostro se refleja,
que borra la tristeza de mis ojos.
Pienso que debería ser así todas las veces
y para todos siempre.
Pero también la luz
es sombra horizontal en una cueva
repleta de alimañas.
Y tú las ves y temes que te roben
esa escasa alegría,
que se quiebre tu vuelo
sin remisión, herido por la ausencia.
(De DESPUÉS DEL AMOR, Olélibros, 2018)

V

…Los seres de la rambla,
ocultos o en el aire,
juegan entre las flores
o nadan en las charcas.
Viven cumpliendo los mandatos
de ese ser inasible
que nunca ha visto nadie,
que consiente u ordena
el ritmo de las olas y del tiempo,
el crujir de la roca
y el volar de una abeja que se acerca
y zumba sobre mí.
Todo sigue un compás desconocido,
como de muerte,
y el concierto es extraño.
Su música entorpece mis silencios
por su poder sagrado y ancestral.
Nada puede alterar su pentagrama.
Todas las luces y las sombras
son obra de ese ser incomprensible
que ordena que los días amanezcan,
que las nubes no lloren en verano
o altera el calendario de las risas
haciendo que los miedos aparezcan,
porque todas las cosas, todas,
han de pedir permiso, sin saberlo,
para que abra la puerta del misterio
y haga entender hasta a las piedras
que el veloz vuelo del vencejo
pueda alterar la vida de la rambla

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