LAS INDECISIONES

»Aquí, mi Poeta sugerido: Gloria Gervitz

MI POEMA… de medio pelo Lee otros poemas SURREALISTAS

 

Resulta que yo escribo por si acaso
me inhibo ante la duda,
-que aquí le decisión la pintan cruda-
tratando de evitar cualquier fracaso,
si entiendo que es verdad cambio de muda.

Pues dicen debo dar el primer paso
y yo a eso me resisto,
respeto es lo que tengo a lo imprevisto,
que en eso del dudar siempre me abraso,
patente debe ser que no soy listo.

Que un día di un mal paso y se rieron
al ver me había caído,
y hoy sigo hasta el momento resentido,
dudando, es la verdad, por qué lo hicieron,
tratando aun de curarme el salpullido.

Pues viva, no mantengo mientras vivo
ninguna iniciativa.
Si observo que me voy a la deriva
poder cambiar el rumbo no concibo,
no existe una razón que sobreviva.

Que soy un tipo así de inconsistente,
acaso un ser inane,
un ente que no arriesga pierda o gane,
dejándose arrastrar por la corriente
y evita el se amilane.
©donaciano bueno

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MI POETA SUGERIDO: Gloria Gervitz

Gloria Gervitz

Premio Internacional de Poesía Pablo Neruda 2019

Migraciones

en las migraciones de los claveles rojos donde revientan cantos de aves picudas
y se pudren las manzanas antes del desastre
ahí donde las mujeres se palpan los senos y se tocan el sexo
en el sudor de los polvos de arroz y de la hora del té
flujo de enredaderas a través de lo que siempre es lo mismo
ciudades atravesadas por el pensamiento
miércoles de ceniza
la vieja nana nos mira desde un haz de luz
respiran estanques de sombras
llueven morados casi rojos
el calor abre sus fauces
la luna se hunde en la calle y una voz de negra
de negra triste canta y crece
incienso de gladiolos
y tus dedos como moluscos tibios se pierden adentro de mí
estamos en la fragilidad de la corteza del
en el parque rectangular
en la canícula
cuando los colores claros son los más conmovedores
después de Shajarit
olvidadas plegarias ásperas
nacen vientos levemente aclarados por la oración
bosques de pirules
y mi abuela tocaba siempre la misma sonata
una niña toma una nieve en Chapultepec
la hiedra se enreda en la niebla
se fractura la luz
y la ropa está tendida al sol
impenetrable la sonata de la abuela
tú dijiste que era el verano oh música
y la invasión de las albas
y la invasión de los verdes
abajo gritos de niños que juegan
vendedores de nueces
respiración de rosas amarillas
y mi abuela me dijo a la salida del cine
sueña que es hermoso el sueño de la vida muchacha
bajo el sauce inmerso en el verano sólo la impaciencia se demora
dóciles nubes descienden hacia el silencio
el día se disipa en el aire caliente
estalla el verde dentro del verde
bajo el grifo de la bañera abro las piernas
el chorro del agua cae
el agua me penetra
se abren las palabras del Zohar
quedan las preguntas de siempre
y yo me hundo más y más
en el vértigo de Kol Nidrei
antes de comenzar el gran ayuno
en los vapores azules de las sinagogas
después y antes de Rosh Hashaná
en lo blanco de la lluvia
mi abuela reza el rosario
y al fondo precipitándose
el eco del Shofar abre el año
en la vertiente de las ausencias al noreste
desembocan las palabras la saliva
los insomnios
y más hacia el este
me masturbo pensando en ti
los chillidos de las gaviotas el amanecer
la espuma en el azoro del ala
el color y el tiempo de las buganvilias son para ti
el polen quedó en mis dedos
tu olor de violetas ácidas y afiebradas por el polvo
las palabras que no son más que una oración larga
una forma de locura después de la locura
las jaulas donde se encierran los perfumes
las alegrías interminables
la voluptuosidad de nacer una vez y otra
éxtasis inmóvil
muévete
muévete más
no tengas miedo
y las fotografías despintándose por la fermentación del silencio
los corredores abiertos
la fiebre enrojeciéndose en otros cielos
las terrazas lustradas oscureciéndose con las acacias
y en la cocina los platos recién lavados
fruta y almíbares
en la crecida de los ríos
en la noche de los sauces
en los lavaderos del sueño
en ese vaho de entrañas femeninas
desprendiéndose inconfundible y anchuroso
te dejo mi íntegra intacta
toda mi para ti
¿a quién se habla antes de morir?
¿dónde estás?
¿en qué parte de mí puedo inventarte?
y los milagros apilándose en la iglesia de Santa Clara
y el atrio llenándose de lágrimas
flores de tinta en un hebreo luido
saliéndose de los rollos de la Toráh
resbalándose despacio
van perdiéndose los días
los va prensando la migraña
no me encuentro
ni siquiera tengo cirios para velar mi
ni siquiera sé las palabras del Kadish
no tengo brújula
¿dónde se rompen los latidos?
¿con qué se desprende este último pedazo de sueño?
y la casa amarrada a un árbol amarrada al viento
las hojas y su sombra de ópalo
espiral de ecos
reverberación
somos lo que pensamos
pensamiento atrás del pensamiento
regresan las grullas
abren con sus alas el silencio
instantáneas flores blancas en un cielo vacío
en las ciudades al mediodía
más y más al sur
cuando el calor rodea la respiración de las montañas
siempre hacia el sur
prefiero seguir aferrada a lo que invento
y no entender lo que sí existe
mejor soñar que estoy muerta
y no morirme de los tantos sueños que me inventan
me vuelvo a dormir y ya no sueño
y la luz atropellándose en el filo del día
y el grito de los árboles ensordeciéndose
y la tarde sólo dice lo mismo
no abre esa pausa entre lo real
único espacio habitable
geometría momentánea
insomnio lento y cerrado
el alba desaguándose
un sol de abejas rompiéndose
y llueve mientras mi abuela reza el rosario
y llueve mientras dicen Kadish por mí
y cada día estoy más lejos y no sé qué hacer
no puedo salirme de mí
y sólo en mí conozco y siento a los demás
invención que comienza cada mañana
monótono aprendizaje de despertar y volver a ser yo
¿y si despierto para siempre?
se disuelve la mañana
lapsos de silencio caliente
espacios afilados
estructuras instantáneas
rectángulos
puedo ver fragmentos casi los aromas
cada nivel tiene su propia irrigación sanguínea
mi nana está conmigo mientras guardo mis cosas para irme
palomas alrededor del cuarto aleteos
abro la ventana
pequeñísimas fisuras duelen atrofian
inflaman la tarde
no siento lo que soy
soy lo que fui
y lo que estoy queriendo ser
en el vuelo de las ercilias de centro abierto a la penetración
en el contorno apenas
las amigas se acarician
porque siempre es la primera vez
porque hemos nacido muchas veces
y siempre regresamos
y las flores abriéndose
y los altos altísimos pájaros deteniéndose en su vuelo
rasgándose entre las nubes
y las llovidas nubes llenándose de alas
en la amplitud del sueño
despierto y casi es noche
entro a un cine
está nevando en Nueva York
entro a otro cine
el presente es sólo una circunstancia
desciendo
son casi las ocho de la mañana
y es enero
transcurrimos dentro de nosotros
estoy viviendo superposiciones de instantes en una perspectiva plana
me extiendo sobre tardes que no existen más que para mí
afuera de las ventanas queda el tiempo de hoy
este día no lo conozco
estoy agarrada de mis otros días
estoy agarrada de mí
estoy aferrándome a mí
y aún así aún así todo se acaba
hasta lo de para siempre se acaba
hasta las costumbres de siempre acaban acabándose
pequeños momentos saturados que se distienden
se alcanzan en la disolución
mientras siga encerrada en este cuarto
mientras siga lloviendo
mientras todavía pueda sentir que siento
mientras todavía me obligue a seguir sintiendo
y el miedo me obligue a salir del miedo
y yo me obligue a salirme de mí
pero por qué creer esto si al otro lado del mar
florean todo el año geranios
y los grandes baúles pesados de aromas resinosos y cálidos
se derraman en habitaciones desconocidas
y los ungüentos y los jabones de avena y de leche de cabra
los polvos de trigo la pasta de dientes con sabor a chicle
y aquellos enjuagues para desenredar el cabello en días largos
persianas requemadas del sol verde de Cuernavaca
una niña se mira el sexo en el ardor del mediodía
espeso de insectos y lagartijas
no estoy segura si dormir es estar despierta
las manos me estorban no sé dónde ponerlas
lenta la lluvia casi se detiene
todo se detiene me aprieta pero llueve
se abren ventanas
abajo médanos
y más abajo parten los navíos como una exhalación
hacia las muchachas de los frescos del palacio de Cnossos
muchachas de agua y cal
y la piel se desata
y atrás un sol de polvo
y más adentro pájaros
y nunca llegamos más que a nosotros mismos
pero todo el año allá en la memoria florecen los geranios
y las persianas verdes también están allí en esa memoria
latidos que se fijan en un daguerrotipo
¿dónde laten?
¿en qué parte?
algo se desliza va hacia una cesación
estoy lejos de las mañanas
lejos de los hombres y de las mujeres
lejos de los hábitos y las costumbres
me dejo caer
la atmósfera se cierra
irrecuperable el amarillo
la caída tenue
pérdida del color
rompimiento
obstinación del blanco
y se inscriben las primeras palabras de la Toráh
en la expiación del blanco
en la angustia del blanco
en la neutralidad del blanco
estoy aferrada a la vida
ráfagas de sol
a ráfagas la lluvia
ramificaciones casi azul
el cabello deshecho y ese olor
ese olor que sube desde la infancia
queda una línea de amarillo
aletea reaparece
ahora ondula larga
de muy lejos casi parece un principio de girasol
ahora se disloca apenas percibiéndose del blanco
otra vez perfora la substancia de la nada
otra vez comienzan los sueños aferrados a la línea casi todavía amarilla
no voy a ninguna parte aquí está todo aquí está allá
siento una identificación profunda con el polvo
paisaje hueco amplio inconstante agudo
no puedo atravesar el aire
comienzo a vivir de brisa
quisiera rezar y no sé rezar
ni siquiera sé qué es lo que quiero decir
todo está anegándose
no hay bordes
hay apaciguamiento
hay lo que no entiendo
y es que yo no inventé a esa muchacha
ella forzó su existencia dentro de mí
oscurísimas rosas germinándose en la memoria
las mujeres trenzándose los cabellos perfumándose las axilas
el olor del sexo madurándose
y en las juderías altas y bajas escondidas en las mañanas de Segovia
los romances de las niñas judías y los caballeros cristianos
todavía acechan desde los puentes
y los relatos de la Hagadá creciéndose
mientras espero desvelada en los corredores de los aeropuertos
en los paisajes de neuronas casi en el umbral del oráculo de Delfos
sólo hay una primera y única respuesta
no hay explicación inmediata
apenas la incisión
y mi madre y algunas amigas juegan bridge
y fuman un cigarrillo tras otro
y el perfume de las señoras mezclado al blanco
se oscurece
a través de las ventanas casi olvidados los pirules
pálido el viento
vaho de mimbre en el porche deslavado
la casa se deshace
eternidad de los jardines de arena
perseverancia del aire
se doblan las hojas inician el regreso
despierto y las amigas tiemblan entre los sauces
la veranda sombría fresca en el bullicio del lino
peino tus cabellos castaños
casi no nos movemos
el polen cubre aquella memoria de espejos
todavía me arde me toco estoy sola
albas de los otros diluvios
querida lejana
la complicidad de la voz
su persistencia
y yo soy lo que está cayéndose
ahora estoy en un paisaje de cenzontles
cada vez estoy más cerca
cuando posea esa inmensidad
apenas tendré fuerza para despertar en la brevedad de la
la luz golpea el aire
estamos donde los colores se abren
son días largos y apretados como la migraña
y todo se repite
los árboles desamarrándose
la noche deshaciéndose
¿y después?
lo único verdadero es el reflejo del sueño que trato de fracturar
y que ni siquiera me atrevo a soñar
continuo plagio de mí misma
y el lugar del encuentro es sólo tiempo
todo no es sino tiempo
allá donde unas cuantas buganvilias en un vaso de agua
bastan para hacernos un jardín
porque morimos solos
y la es apenas el despertar
de este sueño primero de vivir
y dijo mi abuela a la salida del cine
sueña que es hermoso el sueño de la vida muchacha
se oxida la lumbre de las veladoras
y yo ¿dónde estoy?
soy la que fui siempre
lo inesperado de estar siendo
llego al lugar del principio donde comienza el comienzo
éste es el tiempo
es el tiempo de despertar
la abuela enciende las velas sabáticas desde su muerte y me mira
se extiende el sábado hasta nunca hasta después hasta antes
mi abuela que murió de sueños
mece interminablemente el sueño que la inventa
que yo invento
una niña loca me mira desde adentro
estoy intacta.

Fragmento de ventana (Fragmentos)

Ahora estoy en un paisaje de zenzontles
Cada vez estoy más cerca
Cuando posea esa inmensidad
apenas tendré fuerza para despertar en la brevedad
de la muerte 
La luz golpea el aire. Estamos donde los colores
se abren
Son días largos y apretados como la migraña 
Y todo se repite 
Los árboles desamarrados 
La noche se deshace
¿Y después?
Lo único verdadero es el reflejo del sueño que trato
de fracturar
pero que ni siquiera me atrevo a soñar 
continuo plagio de mí misma 
Y el lugar del encuentro es sólo tiempo. Todo no es
sino tiempo 
Allá donde unas cuantas buganvilias en un vaso
de agua
bastan para hacernos un jardín 
Porque morimos solos. Y la muerte es apenas
el despertar 
de este sueño primero de vivir y dijo mi abuela
a la salida del cine
Sueña que es hermoso el sueño ce la vida, muchacha 
Se oxida la lumbre de las veladoras y yo, ¿dónde estoy?
Soy la que fui siempre. Lo inesperado de estar siendo 
Llego al lugar del principio donde comienza el
comienzo 
Éste es el tiempo 
Es el tiempo de despertar 
La abuela enciende las velas sabáticas desde su muerte
y me mira 
Se extiende el sábado hasta nunca, hasta después,
hasta antes
Mi abuela que murió de sueños 
mece interminablemente el sueño que la inventa 
que yo invento. Una niña loca mí mira desde adentro 
Estoy intacta

Me haces daño
Suéltame 
No me quites lo que he aprendido por mí misma 
Las mujeres se sientan en el suelo
Yo digo Kadish por ti y por mí 
Las palabras están gastadas como esas piedades con 
el mármol gastado por los besos
Madre de Dios ruega por nosotros

Y ella que vino desde Kiev
Ramo de flores apretado contra el pecho
Vida para ser vivida en un tiempo más largo
—No fuimos a Canadá porque nos dijeron que era muy frío
Salimos en tren. El barco lo tomamos en Amsterdam 
Nunca más me embarcaré en aquel mar tan soñado 
Oh madre que olvidé
En esta hora y en la hora de nuestra muerte 
Adonai Eloheinu Adonai Ejad 
Adiós 
Adiós 
Oh Madre 
Adiós

Paso días sin verme en ningún espejo
Comencé a comprar el periódico aún antes de saber 
español 
Mi padre comerciaba con secas
¿Y a quién le importan estos recuerdos?

Ella apretando contra su pecho las flores 
Ella muchacha con flores en el pelo
Y los vestidos plisados y la boca muy roja sonriendo
Ahora sólo un retrato guardado en una caja de
habanos

Ella con el sol de mediodía 
Flores blancas
Y los dos niños agarrados a su falda caminando por
el parque México.

Ella que no sabía decir Kadish
Despidiéndose en una estación de tren que después
fue bombardeada 
Despidiéndose de padres y hermanos a quienes nunca 
más volvería a ver 
Ella que lloraba en las mañanas 
Mientras los niños en la escuela y el marido
en la tienda 
Bajo llave en el baño con el agua corriendo para
no sentir las lágrimas 
Ella
—Oh tantos sueños que no alcanzaron el mar— 
Con las preocupaciones de todos los días en un país
extraño 
Lejos de sí misma, fue, se convirtió, era nadie
Ella gorda, vieja antes de tiempo
¿Cómo pudo ocurrirme a mí?
El pelo recogido hacia atrás y la mirada de un animal 
herido

Y todo pasa
Y el tiempo es largo
Y estuviste distante de los otros, de ti
¿Otra forma de estar cerca?
Y te quedó para siempre en la boca el sabor del té
de aquel samovar de tu casa

Alguien debería contratar a esas mujeres que lloran
por los otros
A esas que han criado hijos 
Amasado su pan
Las que barren todos los días la puerta de su casa 
Aunque sea por dinero 
Que lloren contigo, que lloren por ti
Hermana madre no me permitas tu separación 
¿Oyes mi llanto?
¿Oyes mi llanto que te cubre como una tela? 
Rásgala 
Rómpeme
Cúbreme con tus cenizas 
Libérame

Espero las noches como un animal amarrado que 
patea, patea

Y te acuso
Pero de qué puedo culparte

¿Cómo hubiera podido ser de otro modo?

El oráculo se cumple

Déjame ir 
Suéltame 
No regreses
No quiero quedar atrapada en tu sueño sin poder 
despertar
¿Hacia dónde ir? 
Llego sólo al lugar del principio 
Regreso para besar tu pulso 
Para caer de rodillas
Devotamente beso las arterias de tus manos 
Oh madre ten piedad de mí 
Oh madre misericordiosa 
Ten piedad de mí 
Sosténme 
Derrótame pero dame tu consuelo
Apoyo mi cabeza de niña
Toco tu corazón
Cierro los ojos
Estoy atada a ti como el ahogado a la piedra
anudada a su cuello 
Ya no tengo miedo 
No puedo hundirme más abajo de tu corazón

Llévate la luz
Noche

POEMA PYTHIA (FRAGMENTOS)

A Eduardo
…¿quién, qué hombre o qué dios puede, ha podido,
podrá decirme a mí qué es mi vida y
mi muerte, qué no es?…
Juan Ramón Jiménez

La luz sube en oleadas
vagido
en lo callado inmenso del nombre 
mortal y sola en su errancia 
la traspasada palabra

a tientas
la oficiante
vieja madre cómplice

intercede

Ay convocada
nocturna 
como un charco de miedo

Con tus ojos de viuda
abriéndote en tu hambre
te clavas en lo extenuante del amor

y la noche temblando con todas sus ramas
se arrodilla ante el abismo
me cubre helada como una lágrima

y caemos por la misma pendiente 
cómplices

Ábreme con tu saliva
empújate hasta mi hondura hasta el desamparo

recíbeme como si fuese un puñado de tierra

tránsito yo misma

Las palabras 
brevísimas húmedas

rozan la superficie 
como una serpiente

y la voz sabe que no sabe

Avalancha de hojas
y su lamento seco y rojo

el río se inclina 
hacia su sed
el tiempo va más aprisa que yo

la noche se desgaja 
toco tu desnudez de agua
y ella grita dentro del grito

Entré al lugar éntreme huérfana

¿dónde están las palabras por qué no comparecen 
por qué no me socorren?

de súbito
la luz en el vértigo 
del Hades

queda el agua como un cilicio 
cavando en su violencia

y no tengo voz para decirlo

Todavía estoy dentro de la luz
pero eres tú la que ha de decirme
tú la palabra vacía la que guarda el nombre

Desbordada luz
en la confluencia de los sueños
anegándose en el corazón

Absuelta luz
en la extensión del instante

Luz sola sin más
desasida
mínima en su raíz

Quebrada luz áspera 
detenida en su grito 
temblando entre las manos

y dije tu nombre
y el lugar era de aire

y la palabra 
la presa

en la desolación de la fe

y la palabra cierva
en la amplitud del silencio 
se desploma
dócil en su infinita contradicción 
en su misericordia

y el corazón se cierra 
y el corazón se abre 
deslumbrado

Quietísima luz 
apenas polvo

¿eres tú la que habita el nombre? 
¿tú la que irrumpes?

el peso de la Pythia 
en la conciencia

balbuceando
me cierno en círculos como un halcón

segada luz
en su deslumbramiento

flujo y reflujo de los años vestales

aquí adentro la luz se derrama 
y la palabra cruza el umbral

y me llené la boca de tierra 
para callar a las palabras.

Septiembre

dijo el rabino Susya poco antes de morir:
“Cuando esté ante las puertas del cielo,
no me van a preguntar,
¿por qué no fuiste Moisés?
sino ¿por qué no fuiste Susya?”
¿Por qué no llegaste a ser lo
que sólo tú podías llegar a ser?

1
dice:
toca

¿sientes?
¿sientes
cómo te desborda?
ese fluir
ese gozo
míralo
no se dice
es tú misma

en ti

hablo de los pulsos
no es la luz
es tú
tú en luz
el corazón en luz
luz disuelta en clorofila
¿la oyes?

2
fluye
se inclina
dócil
húmeda
dice:
¿escuchas?
es tu respiración
estás viva
y estás aquí
y lo que hubiese querido ser
y más
y más
no es que pueda explicar
pero
esto soy yo
éstos los días
la vida y

3 ¿en que parte
de mí
estoy?
¿adónde?
y esta alegría casi
azul
como un lote baldío
parece un águila
un quetzal
hey no te vayas
dice una voz
dentro
de mí
quédate

4
estoy
me dejo estar
oigo mi respiración
que es también la tuya
no sé a quién le hablo
el viaje
en lo más solo
necesita ser
compartido
y la luna
donde se ahogó Li Po
baja
hasta el estanque
y yo
que siempre soy otra
y la misma
aquí
en este año de mi edad
que son todos los años
aquí
en el calor
del final del verano
en esto que siento

5
alta
indómita
como una sequoia
como una yegua joven
súbita
impredecible
y en su vuelo
la palabra
ahí
donde la luz
se dobla

6
el sol
entre los narcisos
deslumbrado
¿qué hago
con tanta
belleza?
¿y si me quedara
sin palabras?
atrévete
dame
come
de mi mano desbórdame
palabra
de toda
misericordia
¿vas a dejarme?
y si digo
es el alma
¿digo algo?

7
adónde es
que he estado
que estoy
adónde se me fue la vida
la vivida
adónde
la por vivir
y si hubiera sido otra
sería la misma otra
no tengo más vida
que ésta
que me vive
y yo con ella
en ella
en esto que soy
y en esto otro
que también
soy
y que no sé qué es
mía de mí
mi vida
toda
¿y si supiera
qué sabría?

8
amasijo de luz
desembocadura
la claridad
como si se le acabara
el corazón
se está así en Dios
-en lo que llamamos
Dios-
y yo ahí
como quién mira
como quién oye
yo la intrusa
la de ti presentida
espera
y tiembla
el humano temblor
de ante ti
y falta el aire

9
ah esperada
en tu gozo
reclamo
lo que colmado
colma
más en otro día
ella
la sola
¿quién es ésa
que me hace ser
la que
soy
y para qué
y por qué
es que soy?

10
siente
sí puedes
siente
¿sientes?
inunda
penetra
duélese
ahí
en su belleza
duélese
en ti
dice:
tómame
ábreme
ábrete en mí

11
y la alegría
doblega
profundo
duele
duele su belleza tosca
su silencio
duele
y el cielo de septiembre
baja
hasta mí
cálido
y cubierto de niebla
y yo
que un día
moriré
estoy aquí
en este instante
que es todos los instantes
estoy viva.
De su libro Migraciones

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